15-08-2026, 02:03 AM
(Última modificación: 15-08-2026, 02:09 AM por Nyra Kuroshiro.)
Asentí a las palabras de Kael, tratando de animarlo con esa extraña lucha interna suya. Stroud se despertó poco después. ¡Un milagro que hubiera dormido con tanto caos a su alrededor! Mientras sigo mirando hacia la arena con la emoción del combate, sonrío ante el comentario del rubio.
―¡Claro! Nosotros siempre nos portamos muy bien~.
De la nada, la voz de Zarutsuki retumbó en toda la arena y cada uno de los pisos de las gradas, deteniendo el combate antes de quedar claro un vencedor.
Al igual que el resto, quedo paralizada, confusa. ¿Por qué? ¿Qué es un “Kenbunshoku Haki”? No comprendo del todo su explicación, pero tampoco me importa mientras observo a Shin tras la resolución, tratando de ver hasta qué punto hay sinceridad en su sonrisa. Después de todo, él había estado dispuesto a darlo todo en ese combate y seguramente se había quedado con las ganas de ponerse a prueba hasta su máximo.
Para cuando regresa y se coloca a mi lado, yo ya estaba nuevamente sentada en mi lugar. Aún siento inquietud por más razones de las que soy capaz de comprender, pero me siento un poco mejor cuando escucho las palabras de mi compañero albino.
―Sí, es cierto ―asiento con una suave sonrisa al tiempo que vuelvo a mirar hacia la arena―. Vamos a tener que preguntar por eso cuando salgamos de aquí. A lo mejor alguien sabe sobre el tema, o tienen alguna biblioteca…
Oh, qué buena razón para poder buscar más tarde un tiempo de soledad. Mientras tanto, Shin hace mención al “estudioso”, y con las voces de la División 80 agradezco que no haya atenciones puestas en mí. Por la misma razón, no respondí a la pregunta de Stroud, fingiendo que no había pensado que también me incluía a mí.
Dos nuevas personas aparecen en escena. El primero es un gyojin aparentemente muy, muy, muy, MUY anciano. Si me preguntaran, debía de tener unos doscientos años, y aunque no tengo ni idea de qué hace un chamán, sonrío con suavidad cuando menciona Matones y Mazmorras. ¿Será que juega?
… ¡¿Capaz de extraer lo que podemos hacer tras haber comido una fruta?! ¡¿Para siempre?! Nunca me había planteado dejar de poder ser un mapache. Ni siquiera sabía que se pudiera. Solo pensar en la cicatriz imagino lo que tiene que llegar a doler eso… y, la verdad, le he cogido el gusto a poder convertirme en un mapachito adorable.
Aunque mi mirada sigue sobre la carpa, una de mis orejas se desvía al captar la voz de Kibai y lo observo de reojo mientras se marcha. ¿Va a…? Miro alrededor, pero Moja está lejos de donde me encuentro e ignoro si Bertram querrá reunirse de antemano con el equipo dos para poder ir luego todos juntos a la arena.
―Stroud ―llamo al rubio para avisarlo, pues sé que los humanos no siempre tienen tan buen oído como yo―. ¿Has oído a Kibai? Parece que va a ir con ese tipo… Necesitará que alguien lo acompañe. ¿Irás tú? Si no, puedo ofrecerme yo misma.
Para entonces, y mientras sigo a Kibai con la mirada, ya se había presentado otro mink, este bastante más… “mono” que el anterior sujeto. Tras un montón de palabras de las que no entiendo la mitad, comprendo que se ofrece a vender las frutas que extraiga. Oh, Kibai ha ido a hablar con Jin…
Un cabello pelirrojo llama mi atención sobre la arena. ¡¿Miyori?! Espera, ¿tiene poderes? ¿Desde cuándo? No los utilizó en Kutsukku… aunque tampoco es que tuviera mucha oportunidad la pobre… Al menos, la acompaña Uker… No sabía que se conocieran. Ay, esto le va a doler muchísimo a la pobre… ¿De verdad le merece la pena pasar por eso…?
Al ver a ambos allí, empiezo a preguntarme cómo sería ver el proceso de cerca. Tengo muy buena memoria, seguro que lo recuerdo bien aunque no lo entienda. Vuelvo a buscar a Kibai con la mirada. ¿Habrá terminado de hablar ya con Jin?
―Chicos, nos vemos luego ―me despido de Shin, Kael y Stroud con un gesto de la mano al tiempo que me pongo de pie, echando a correr un momento después, sintiendo que puedo respirar un poquito mejor al alejarme.
No tardo en llegar a donde Kibai y Jin se encuentran. Aunque no deseo molestar, me atrevo a acercarme a ambos con las manos enlazadas en la espalda.
―Muy buen combate el de antes, Jin ―felicito brevemente con una sonrisa sincera, sin querer extenderme dada la situación. Después de todo, no sé cuánto tiempo tenemos. Enseguida, me giro hacia el mink―. Si lo deseas, puedo acompañarte a la arena. Será más rápido que ir a buscar a los otros, y quizás sea buena idea mostrar que hay compañerismo entre las distintas divisiones. ¿Te parece bien?
Si aceptaba, simplemente esperaría su señal para caminar junto a él.
―¡Claro! Nosotros siempre nos portamos muy bien~.
— ¡HASTA AQUÍ EL COMBATE-SON! —
De la nada, la voz de Zarutsuki retumbó en toda la arena y cada uno de los pisos de las gradas, deteniendo el combate antes de quedar claro un vencedor.
Al igual que el resto, quedo paralizada, confusa. ¿Por qué? ¿Qué es un “Kenbunshoku Haki”? No comprendo del todo su explicación, pero tampoco me importa mientras observo a Shin tras la resolución, tratando de ver hasta qué punto hay sinceridad en su sonrisa. Después de todo, él había estado dispuesto a darlo todo en ese combate y seguramente se había quedado con las ganas de ponerse a prueba hasta su máximo.
Para cuando regresa y se coloca a mi lado, yo ya estaba nuevamente sentada en mi lugar. Aún siento inquietud por más razones de las que soy capaz de comprender, pero me siento un poco mejor cuando escucho las palabras de mi compañero albino.
―Sí, es cierto ―asiento con una suave sonrisa al tiempo que vuelvo a mirar hacia la arena―. Vamos a tener que preguntar por eso cuando salgamos de aquí. A lo mejor alguien sabe sobre el tema, o tienen alguna biblioteca…
Oh, qué buena razón para poder buscar más tarde un tiempo de soledad. Mientras tanto, Shin hace mención al “estudioso”, y con las voces de la División 80 agradezco que no haya atenciones puestas en mí. Por la misma razón, no respondí a la pregunta de Stroud, fingiendo que no había pensado que también me incluía a mí.
Dos nuevas personas aparecen en escena. El primero es un gyojin aparentemente muy, muy, muy, MUY anciano. Si me preguntaran, debía de tener unos doscientos años, y aunque no tengo ni idea de qué hace un chamán, sonrío con suavidad cuando menciona Matones y Mazmorras. ¿Será que juega?
… ¡¿Capaz de extraer lo que podemos hacer tras haber comido una fruta?! ¡¿Para siempre?! Nunca me había planteado dejar de poder ser un mapache. Ni siquiera sabía que se pudiera. Solo pensar en la cicatriz imagino lo que tiene que llegar a doler eso… y, la verdad, le he cogido el gusto a poder convertirme en un mapachito adorable.
Aunque mi mirada sigue sobre la carpa, una de mis orejas se desvía al captar la voz de Kibai y lo observo de reojo mientras se marcha. ¿Va a…? Miro alrededor, pero Moja está lejos de donde me encuentro e ignoro si Bertram querrá reunirse de antemano con el equipo dos para poder ir luego todos juntos a la arena.
―Stroud ―llamo al rubio para avisarlo, pues sé que los humanos no siempre tienen tan buen oído como yo―. ¿Has oído a Kibai? Parece que va a ir con ese tipo… Necesitará que alguien lo acompañe. ¿Irás tú? Si no, puedo ofrecerme yo misma.
Para entonces, y mientras sigo a Kibai con la mirada, ya se había presentado otro mink, este bastante más… “mono” que el anterior sujeto. Tras un montón de palabras de las que no entiendo la mitad, comprendo que se ofrece a vender las frutas que extraiga. Oh, Kibai ha ido a hablar con Jin…
Un cabello pelirrojo llama mi atención sobre la arena. ¡¿Miyori?! Espera, ¿tiene poderes? ¿Desde cuándo? No los utilizó en Kutsukku… aunque tampoco es que tuviera mucha oportunidad la pobre… Al menos, la acompaña Uker… No sabía que se conocieran. Ay, esto le va a doler muchísimo a la pobre… ¿De verdad le merece la pena pasar por eso…?
Al ver a ambos allí, empiezo a preguntarme cómo sería ver el proceso de cerca. Tengo muy buena memoria, seguro que lo recuerdo bien aunque no lo entienda. Vuelvo a buscar a Kibai con la mirada. ¿Habrá terminado de hablar ya con Jin?
―Chicos, nos vemos luego ―me despido de Shin, Kael y Stroud con un gesto de la mano al tiempo que me pongo de pie, echando a correr un momento después, sintiendo que puedo respirar un poquito mejor al alejarme.
No tardo en llegar a donde Kibai y Jin se encuentran. Aunque no deseo molestar, me atrevo a acercarme a ambos con las manos enlazadas en la espalda.
―Muy buen combate el de antes, Jin ―felicito brevemente con una sonrisa sincera, sin querer extenderme dada la situación. Después de todo, no sé cuánto tiempo tenemos. Enseguida, me giro hacia el mink―. Si lo deseas, puedo acompañarte a la arena. Será más rápido que ir a buscar a los otros, y quizás sea buena idea mostrar que hay compañerismo entre las distintas divisiones. ¿Te parece bien?
Si aceptaba, simplemente esperaría su señal para caminar junto a él.
Kuroshiro
