[EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano - La Resolución (Parte VI)
#5
[personajeinvalido=3941]



Narrador / María Merlot



Stands de comidas.
Antes, antes…

Lamento todo lo malo que te ha pasado y no haber podido estar allí para animarte sir.

El abrazo inesperado del perfecto marine pelirrojo la dejo petrificada. Ni en sus quimeras más esquizofrénicas se hubiera imaginado tal acto. Su cuerpo se tensó y los ojos se abrieron hasta mas no poder dejando a la vista sus preciosos ojos ámbar. El aliento de Bertram Gaufrid contra su oreja, cálido y cercano, las manos de este acariciando suavemente el cabello ondulado. Las palabras, acompañadas de ese gesto... la apagaron mentalmente, dejándola sin palabras. ¿Cuántas veces alguien la consoló de manera sincera? Pocas… ¿qué podía saber él de lo que ella sintió, de lo que ella vivo?

Los ojos fantasmales de Ashveil la hicieron recordar el día que la saco del burdel, que la entregó a Hyakinthos, el día que alguien… por primera vez, dejó las palabras de un lado y las volcó en acciones que le dieron libertad. Él, Bertram, dijo que recibió las postales y cartas, él conocía sus pensamientos… porque en estas fluyeron algunos sentimientos crudos, como cuando sucedió lo de Maki D. Zennin. ¿Se refería a consolarla por eso? ¿A consolarla por el pasado más allá de su nueva vida? ¿Qué podía él saber de su vida? ¿Se estaba burlando? No, no… el perfecto marine pelirrojo jamás haría eso, no habían interactuado tanto pero el lazo que forjaron en aquellas horas oscuras no sería uno que se rompería fácilmente, eran dos guisantes de la misma vaina del terror llamado foso, un par de confidentes que compartían un secreto trágico.

En tu mano te dejé mi den den mushi, si alguna vez solo quieres desahogarte llámame y te prestaré mis oídos sir.

Fue cuando sintió el papel, el segundo que en ese día alguien le daban para contactarla, curiosamente dos marines. ¿Ella estaría tan demente como para usar alguno? Al final del día, entendía que su cabeza tenía un precio, y que esos hombres de blanco… tenían un deber, uno errado y corrupto pero deber al fin y al cabo. La mestiza seguía espesa cuando lo escucho decir que “la protegería”, María esbozó una sonrisa de monalisa. ¿El de hebras rojizas lo haría aún cuando su wanted subiera, y sus acciones fueran más y más dudosas? Porque antes no tenía nada que proteger… nada porque luchar… ahora sus nakamas eran su mundo entero, y por ellos haría cualquier cosa, hasta ir contra sus propios principios, hasta ser la malvada pirata con tal  recompensa sobre su cabeza.

Guardo el número en su bolsillo, junto al otro. Lo miró irse por un segundo, luego miro el anillo en su propia mano. El futuro era incierto… tan incierto como los ideales y verdades individuales. ¿Alguien como él lo sabría? El dolor de perderlo todo, la desesperación de querer escapar, los gritos pidiendo por la muerte. Tal vez si, tal vez no… pero ella si lo conocía bien, demasiado bien... 



Gradas.
Antes…

La pelea de exhibición que se desarrollaba delante de sus orbes ámbar le llamaba la misma atención que comerse un pescado. Más allá de entender porque uno se convertía en luz y otro en un animal, como ella misma, pensaba lo diferente que eran los dos hombres. Por un lado... el siempre tímido y gigantón Bartolomiau, EL MACHO para los amigos, con aquellos músculos y tamaño exorbitante, aunque ahora era un hombre pájaro. Por el otro lado... el Malvavisco, tan etéreo y apuesto como el mismo Hyakinthos. Las palabras de la playa volvieron a su cabeza, que la hizo esbozar una sonrisa. ¡SI! Si tuvieran alevines serán los más preciosos jamás vistos en el planeta azul.

La dama solo asentía a lo que sucedía a su alrededor, luego del grito sobre las partes blandas de su Malvavisco. Se puso a hablar con un hombre alado sentado a su lado mientras veía a su hermana calva cada vez más… alocada, aunque ese era su estado natural. Lo cierto es que siguió, o intento hacerlo, lo que pasaba en la arena pero ella prefería arreglar todo con una sonrisa y guiños... no con golpes y sangre. Tomo al den den visual de su cabeza y lo puso en su regazo, lo acarició — … ya quiero ver todo lo que has visto con esos chismosos ojos saltones que tienes. ¡Necesito muchas fotos de Algodón de Azúcar! — le comento dándole un besito en su cabecita.

¡HASTA AQUÍ EL COMBATE-SON!

La atención de la joven se desvió de su mascota visual cuando aquella voz pareció acabar con el ambiente de aquel coliseo, o como mínimo de dónde ella estaba sentada. Llevo su piruleta de nuevo a su cabeza levantándose para acercarse a la baranda para chismosear lo que sucedía.

¡DECLARO QUE NO HAY GANADOR EN ESTE COMBATE FINAL-SON!

Aquella declaración la hizo abrir la boca. ¿A que se refería? ¿Todos ganaron? ¡Con razón era un rey tan amado! Era un socialista equitativo de corazón. Ella jamás había ganado nada… como el héroe comunista revolucionario del periodico.

¡EL EQUIPO NÚMERO DOS!

Ella no estaba en ese equipo, ella era el seis ¿No? ¿Qué decía ese peluche? Terrible... le faltaba sumar cuatros puestos a ese veredicto. Hasta los reyes se equivocaban. Se encogió de hombros y suspiró, ahora ella también pediría una doble ración de tofu. ¿Dónde estaban Bombón y Ukikikiki? Entre tanta gente, debío pedirles sus contactos, se le olvido… ¿ahora como irían a cenar? Bueno, lo cierto es que el destino siempre se encargaba de poner todo en su lugar... la vida era larga y el camino una aventura.



Gradas, rumbo a la arena.
Ahora.

— Si todo acabó... significa que ya podemos ir a buscar ángeles guapos y aventuras entre nubes de algodón de azúcar… ¿verdad? — preguntó a sus nakamas, que debían estar atentos a ella, siempre lo estaban, aunque parecíera que no… con ellos siempre se sentía: protegida. Cuando Vivi regreso a ellos pensó que se quedaría pero solo le dió su contacto de piruleta... ahora tenia tres, por lo menos sabía que ese lo usaría, le gustaba hablar con la pelinaranja, ella era cálida como el sol a primera hora...

De pronto dos monos, o que iba a saber ella de razas, aparecieron. Ella los observó por un momento mientras tomaba un mechón de su largo cabello rosado para enrollarlo en su dedo indice mientras se perdía en sus grillos y cebras... pensaba en todo lo que escribiría de ese lugar.

Lo primero de todo, ¿cómo están los máquinas y los fieras?

María volteo a ver hacia los lados ¿Maquinas? No veía ninguna pero fieras si… los dos gatitos de la marina: el moteado y el negro. Debió quedarse más con Kiwi, ahora recordaba que debía preguntarle sobre su chica lejana y contarle sobre el anillo que consiguió. Tal vez aun estaba a tiempo de encontrarlo en esa multitud de palomas…

MUSIQUITA


Soy capaz de extraer de vuestro interior a los diablos que habitan tras haber consumido una de sus terribles y malignas frutas... Para siempre.

Aquellas palabras la hicieron detener sus pensamientos y prestar atención al mono. ¿Qué estaba diciendo? ¿Extraerse la maldita fruta? ¿Podría volver a nadar? El corazón de María Merlot se detuvo, hasta olvido como respirar. ¿Sería posible? ¿Estaba hablando en serio? Su piel palideció, empezó a sudar frio. ¿El mar ya no la rechazaría? La boca se le secó.

Pum pum pum

¡Respira!

Pum pum pum

¡El mar!

Pum pum pum

¡Corre!

El aire volvió a sus pulmones de golpe. Todo se acallo a su alrededor. Su cuerpo estaba en shock. ¡¿Estaba soñando?! No, estaba despierta. Él dijo que podía… — ¿yo… yo… puedo… volver… a… nadar…? — balbuceó entre inhalaciones erráticas mientras los ojos se llenaban de lágrimas no derramadas. Un error la condenó… ¿un ángel mono la exorcizaría? ¿Qué podía perder? Nada, nada. Fue un instante, no tuvo miedo, la convicción y la añoranza de lo que más amaba… al alcance de sus manos. Sintió el retumbar de su corazón, el zumbido en sus oídos, la mirada cristalina.

Dos lágrimas cayeron rebeldes de sus ojos,las siguieron más y más — … quiero… nadar… de… nuevo… — susurró para si misma limpiando la cara. Deseaba eso, pensó que no podría obtenerlo nunca... y aunque fuera mentira, quería intentarlo… ¿Alguien engañándola? No sería novedad, elegiría creer como siempre… su corazón necesitaba aferrarse a esa luz…

Busco a Hyakinthos con la mirada, ámbar sobre amarillo.
Esperanza brillaba en la mestiza. ¿Lo hago?
Cortó el contacto, busco a Maki D. Zenin.
Abrió la boca intentando decirle algo.
La cerró, con lo no dicho: ¿Lo hago?

María negó con la cabeza, mas lágrimas cayeron. Sin decir nada, y con la determinación de una una sedienta caminante del desierto frente a un oasis, puso la mano sobre la baranda y saltó al vacío de la arena. El polvo se levantó a su alrededor, limpio las lágrimas, corrió hacia los monos, en especial aquel que había hablado sobre sacar la maldición, al otro ni le presto atención la verdad. Cuando llegó... Vivi y el Cocinero ya estaban ahí, ella no podía procesar nada, solo visualizaba el abismo marino que le arrebató una horrible fruta…

— Por favor, por favor… permíteme volver al mar… — se detuvo frente al mono cuando fue su turno, con la respiración entrecortada luego de la carrera y la desesperación mezclada con la esperanza bailando en sus preciosos orbes, también con miedo de que todo fuera una farsa, de que otra vez alguien se aprovechará de ella e hiciera su vida miserable pero como concluyó antes, estaba dispuesta a confiar, a creer, a intentarlo. La belleza de la mestiza, nunca se vio menoscabada por aquellas acciones, más bien la hacía parecer aún más hermosamente vulnerable y angelical — … no puedo ofrecerte mi vida, pertenece a alguien más… pero solo dime tu precio lo pagaré…  — metió las manos en su bolsillo, no tenía casi dinero…

¡No!

¡NO!

¿Ahora que haría?

Desesperación… ansiedad… volvía a olvidar como respirar…

¿Estaba condenada?

Fue lo que pensó cuando vio la cantidad en sus manos, siendo traicionada por sus ojos que volvieron a llenarse de lágrimas… unas que esta vez no derramó, porque frente a nadie ella no lloraba. 

Sola… sola con sus demonios… sola con sus sueños… en ese momento se sintió como la pequeña Merlot, aquella que había quedado huérfana a merced de los sanguinarios y asquerosos Piratas del Abismo…

Entonces hizo lo que mejor sabia hacer... dejarse abrazar por la oscura, amarga y despida soledad de su realidad, esa que le gritaba: Nunca serás salvada, nunca serás amada, nadie te salvará... estas sola. 

Por favor... por favor... por favor...
Alguien... quien sea...



ESQUIZO ESQUIZO MERLOT
Karma Fanático: Hyakinthos. 
[Imagen: mmocheja.png]


Mensajes en este tema
RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano - La Resolución (Parte VI) - por Maria Merlot - 15-08-2026, 02:22 AM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 2 invitado(s)