Bajo una bandera ajena [Pasado] [Priv. Jesse]
#5
—Jesse…Jess —. El nombre se deslizó en su lengua con calma, pronunciando de manera marcada cada sílaba, por más que este solo tuviera un par, así se aseguraría de tener el nombre en su mente durante lo que restara de la conversación o, mejor aún, del día, aunque, por supuesto, tal vez cuando se fuera a dormir y amaneciera de nuevo, las letras se habrían mezclado en su cabeza y a la mañana siguiente apenas y pudiera recordar con que letra empezaba el nombre del pelirrojo…mejor dicho…¿Si quiera recordaría que era pelirrojo? Observó al hombre, analizándolo bien, buscando una característica que lo hiciera reconocible y al final, lo más fácil fue el parche negro que cubría su ojo. —¿Qué pasó con su ojo? —Terminó por preguntar en lo que creyó que era su mente, pero que terminó siendo su voz, alta, grave, una que llegó a sus oídos y lo hizo sacudir la cabeza de lado a lado, por su impertinencia repentina.

—¡Ah! Perdón por eso, a veces suelo pensar en voz alta, no es una pregunta que tenga que responder ¿En qué estábamos? ¡Ah sí! No, es decir, sí…si tengo intención de verme con alguien, pero… —Mordió su labio con fuerza, no tanto para hacerse sangrar, pero si la suficiente para que la zona quedara bastante roja, todo con el fin de concentrarse. —… ¡Ah! No puedo recordar su nombre ¡Lo siento! Tengo una pésima memoria, creo que ya lo mencioné…debo tenerlo anotado en mi libreta de apuntes, pero esta en la maleta, bien guardada, creo que... —Suspiró y volvió a tomar aire para calmarse y ordenar sus ideas. —¿Sabe qué? Olvídelo, creo que tiene razón, podemos obviar eso por ahora, es mejor que me instale antes de ver a alguien que podría encontrar después —. Esta vez no había ninguna mentira en sus palabras, porque sí, debía encontrarse con el marine corrupto que lo ayudaría, pero también era cierto que antes prefería descansar.

—Por cierto… ¿Qué decía con respecto a la medicina? —El médico tomó su maleta, tirándola sobre su hombro fácilmente para continuar con el camino que el pelirrojo le indicara. —¿Cómo es que sin ser médico o enfermero estaba en ese oficina? ¿Nadie ocupaba el puesto antes que yo? Por favor, dígame que no seré el único encargado en toda la base…Sé que es pequeña, pero…será un gran trabajo —. Ni siquiera se había molestado en preguntarle a Rafael cuales serían sus condiciones reales de trabajo, tampoco cuestionó demasiado sobre sus compañeros o si tendría ayudantes. Ahora pensaba que debía hacerlo. —Aunque, en verdad ¿Le gustaría aprender algo de medicina? Aunque sea poco y… ¿Puedo tratarlo de “tu”? Algo me dice que es usted menor que yo y tanta formalidad es incómodo —. De nuevo, no sabía las reglas de la marina, pero intentaría pasar desapercibido lo más posible.

—La verdad es que el campo de batalla no se me da muy bien, aunque se alguna que otra cosa para defenderme, así que… ¿Por qué no hacemos un trato? —Notó más movimiento en los pasillos, cada vez más marines se paseaban por el lugar, algunos incluso se detenían al darse cuenta de que un tipo nuevo con uniforme de soldado raso se paseaba por los pasillos, aunque… ¿Cómo culparlos? Lo único que esa curiosidad provocaba en el médico era un subidón de ego, pues se sabía lo bastante guapo para atraer miradas, de hecho, eso hizo que sonriera mientras miraba al pelirrojo a quien estaba a punto de comprometerlo con un posible entrenamiento. —¿Me ayudarías a entrenar? Además de mostrarme como funcionan las cosas en esta base, en cambio, yo podría enseñarte un poco de medicina, lo básico…lo suficiente para que llegues a aplicar primeros auxilios en una emergencia en donde no tengas un médico cerca… ¿Qué dices?

Vapor.

Habían caminado lo suficiente para sentir el aire sofocante que se sentía cada vez que alguien se acercaba a un comedor. El ambiente olía a café y a otras cosas que el médico no podía identificar debido a su terrible olfato, pero que de haber podido aspirar, seguramente le habrían abierto el apetito.

—Además, tal vez me venga bien que me muestres los sitios más solitarios de esta base —. Necesitaba conocerlos, a fin de cuentas, serían los lugares en los que podría hablar con Rafael, su socio, en caso de ser necesario y urgente. —Ya sabes, para descansar cuando no quieres ver a nadie cerca de ti, fumar un poco —. Se encogió de hombros, restándole importancia al asunto, porque lo cierto es que ni siquiera era un fumador asiduo. —O solo para estar en silencio…nada fuera de lo normal.

Aunque lo cierto es que la verdadera profesión del médico era todo lo que estaba fuera de lo normal…y de lo moral.
[Imagen: hyakocheja.png]
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RE: Bajo una bandera ajena [Pasado] [Priv. Jesse] - por Hyákinthos - 15-08-2026, 08:02 AM

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