15-08-2026, 10:26 AM
(Última modificación: 15-08-2026, 10:31 AM por Vesper Nero.)
Fue así como me dispuse a seguir a tan musculadas damas, sin embargo algo... cambió, el aroma se volvía más embriagador, el ambiente más festivo, (¿estaba alucinando?, la electricidad en el ambiente, todo esto... lo he sentido antes...) y entonces caí en cuenta.
-¡¡¡¡ESTO ES UNA FIESTA NYEJEJEJEJEJE!!!!-
Grite desenfrenado y claramente fuera de mis cabales, pero las damiselas ni siquiera voltearon a verme, parecían absortas por los tragos, el alcohol que flotaba por el ambiente, necesitaba un poco, quería comenzar a celebrar, empezar a sentirme vivo, volver a sentirme capaz de cualquier cosa... Así que... //abalancé mi manos rápidamente sobre su cuello, cautelosamente con un ligero giro con fundí mis palmas en una caricia con una tranquilidad que podría haber derretido hasta la moral más férrea y fue ahí cuando comencé a tocarla//
(Woooow, espera, ¿pensaba que iba a lanzarme a hacer algo indebido con una señorita? ¡Largo de aquí zagal desbocado y vivaz!, claramente se ve que no sabes el fino arte de la galantería al estilo antiguo... Así es... todo se resuelve con el poder de la música tocada en mi confiable laúd y en la magia de una bella y muy bien preparada serenata).
Un grito desaforado salió de mis entrañas con la ferocidad de cien lobos hambrientos...
-¡SEÑORITAS, PERMITANME QUE LES TOQUE UNA Y ADEMÁS UNA CANCIÓN, VERÁN QUE DESPUÉS DE VER LO QUE MIS DULCES MANOS HACEN CON ESTE LAUD MÁS DE UNA HA DE QUERER PROBAR POR CUENTA Y VOLUNTAD PROPIA LO QUE ES AMAR AL ESTILO DEL MAR DEL SUR!-
El rasguido de mi laúd rompió la endeble aunque espesa tensión del ambiente eléctrico... mientras pensaba y me imaginaba en una serie de circunstancias sacadas de los más legendarias novelas románticas como: ("120 días en Impel Down, 50 Sombras del Rey, El Karma-sutra, por decir algunas)... Miles de pensamientos más asfixiaban mis entrañas, mientras susurraba entre dientes para mi mismo -Por fin lo conseguí, las mamacitas mamadas han puesto su mirada en mí, ¡Es mi momento de brillar! Nyejejeje-
Grande fue mi sorpresa cuando mientras cantaba una de mis canciones más románticas y melosas titulada "Cállame baby", los rostros de las dulces chiquitas musculadas pasaron a tener expresiones duras, rasgos gruesos marcados por el hambre, los desvelos y las guerras, además de músculos llenos de venas, bello corporal y bíceps aceitados, fue que comprendí todo...
Mi rostro cambió por completo... no tenía de otra... y les pregunto (¿qué hubieran hecho ustedes en mi situación?), al ver a aquellas damas a los ojos y ver que un artista de mi talla... (los ojos arriba ya te vi, esta es una historia decente) rápidamente me proclamé...
-¡Yo soy Vesper Nero pirata, trovador y bohemio y a mis fanses les pregunto... Acaso en este mar...¿Los doncellas son rudas? ¿Los caballeros son delicados? Esos términos siempre me han parecido vagos y banales a lo largo de la historia. ¡Los niños que nunca han jugado la mamá y las niñas que nunca se han atrevido a cambiar tienen valores diferentes! ¡Los que son hermosos determinan lo que es estético y lo que está bien! Sin embargo ¡Este mismo lugar es un terreno neutral! La belleza prevalecerá, Así que digan lo que digan, por supuesto que lo creo así. Los que ganan en el mundo del amor, son los que se convertirán en leyenda... Así que mis queridas bigotonas y depilados... !Déjense caer que aquí yo no me vendo, me regalo, agarro parejo y aprovéchense que hay para todas!-
Si me lo preguntan, aunque no me arrepentí de mis palabras hubiera preferido no haber abierto la boca, porque en ese mismo momento las doncellas se fueron como chivo en cristalería contra mí frenéticas y deseosas de un poco de su humilde músico, fue entonces que tras una serie de jalones, rasguños y empujones topé con pared... O eso habría pensado de no ser por que la pared tenía una textura rara, una mezcla entre peluche y tela, como su a un osito de felpa le pusieran tela de malla, pero ni era peluche, ni era solo malla.
Al voltear hacia arriba vi como unos largo cuernos se erguían sobre mi cuerpo, una montaña de músculos peludos, más incluso que los del resto de chicas y una cara que me hizo recordar a la de un caballo, pero con unas pestañas matapasiones que me dejaron anonadado y no en el mejor de los sentidos... Así que esta vez si hice lo que cualquier persona haría en mi lugar.
Gritar y desmayarme...
-¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡AHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!-
//Se desmaya en los brazos de la alce//
CONTINUARÁ...
CONTINUARÁ...
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