09-12-2023, 02:22 PM
Un ruído extraño surgió de la nada... El Den Den Mushi de Nadja. Era Panda. Con sus ansias por entrenar y ante la aceptación de su propuesta por parte del pelirrojo, comenzó a avanzar sin echar la vista atrás, hasta tal punto que se vio sólo en medio de aquella nueva isla. Según decía, también le habían inyectado veneno aquellos avispas. Por su tono de voz parecía estar bien, al menos no tan dolorido como algunas de las personas que estaban en la cubierta, y coincidía con el resto del grupo en tener que abandonar aquel lugar cuanto antes. Pero Nadja ya les había advertido que la ida no podría ser tan rápida como quisieran, así que habría que hacer guardia en algún lugar. Dentro o fuera del barco, eso habría que debatirlo. Kovashi era de la opinión de que había que salir del barco. – Creo que... el barco también puede ser peligroso... Si han podido atacarnos aquí... Somos un objetivo... demasiado visible... – El veneno le había afectado hasta tal punto que estaba de acuerdo con Kovashi en algo. Decía estar bien, aunque su habilidad también parecía haberse visto afectada por el veneno; y por su comentario sobre la temperatura ambiente, seguramente también le estuviera subiendo la fiebre. Enma se acercó a su mochila y agarró un par de hojas que tenía en uno de los bolsillos. - Toma... - Se acercó a Kovashi y extendió su mano. - Mastica esto... y te bajarán... los síntomas... - Aunque no hubiese dicho nada, era evidente que tenía fiebre. No hacía calor y no estaba lo suficientemente borracho como para tener esa percepción, aunque ya empezara a beber. El pelirrojo optó por no hablar de la fiebre de forma directa para que el ego de Kovashi no se viese más afectado. - Si podemos escondernos en algún sitio... y calentamos agua... con esto... nos bajarán los síntomas... - Hablaba en general. Era piper auritum, una planta que Lillian solía utilizar para hacer 'agua medicinal' cuando se encontraba mal, débil y con síntomas de gripe, resfriado o fiebre. Al no hervirse perdía algunas de sus cualidades, pero ahora mismo era lo único que podía hacer. - Si encontramos... un sitio tranquilo... podré investigar sobre este... veneno... - Expresó, con cierta rabia en sus palabras, aunque seguramente un hecho imperceptible para el resto por la invariabilidad de su tono al hablar. Enma estaba cabreado, molesto. Hasta ahora no había mostrado habilidades físicas suficientes para el combate y la ofensiva, más allá de su intangibilidad, y su punto fuerte eran sus conocimientos y dotes médicas, como había demostrado con el cuidado y la atención a Caoba. Pero ahora había perdido su intangibilidad y su capacidad de curar. Había perdido sus dos únicas fortalezas que podían ayudar al grupo. ¿Quién era él ahora? ¿Para qué servía? Inevitablemente, con estos pensamientos... una lágrima descendió desde su ojo derecho.
Volvió a coger su mochila y la puso sobre su hombro derecho. Nadja también estaba de acuerdo con Kovashi en la idea de abandonar el barco y suscribía las palabras de Enma de no separarse. Cada miembro del grupo tenía inicialmente unos planes, pero era hora de cambiarlos y adaptarlos a este nuevo contexto. La situación lo demandaba. Siguió los pasos de la navegante hacia el extremo de la cubierta y saltó hacia la arena. Afortunadamente no había perdido su característica de 'ser liviano' gracias al hollín, aunque el hecho de no ser capaz controlar su poder a la perfección se hizo más evidente con cada metro descendido. Nada más posar los pies sobre aquella arena, sus extremidades inferiores se deshicieron y se convirtieron en hollín, provocando que Enma cayese de frente y de bruces. - Ouch... - Murmuró, mientras intentaba recomponerse. Sus piernas tardaron un poco más de lo habitual en transformarse y volver a la normalidad pero, al cabo de unos segundos, volvió a ponerse en pie. - Esto va a ser... difícil... - Volvió a murmurar. Tenía que intentar encontrar una cura cuanto antes. Levantó la mirada y observó sus alrededores. - ¿Hacia dónde vamos a ir? - No parecía haber nada.
Aclaraciones
