[EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano - La Resolución (Parte VI)
#10
[personajeinvalido=3941]

Conversaciones interrumpidas.
 
Acciones a medias.
 
La aparición del curioso par en medio de la arena provocó una serie de sentimientos encontrados en más de uno en las gradas.
 
El médico no pudo entenderlo de buenas a primera. ¿Por qué un chamán se presentaría al final de un evento? ¿Acaso estas personas tenían tradiciones más ritualistas de lo que parecía a simple vista? Su cabeza se ladeó mientras que observaba al viejo hablar, intentando descifrar sus palabras, pues no comprendía nada sobre esos diablos de los que hablaba. ¿Realizarían un exorcismo en vivo y en directo?
 
La sola idea lo hizo acercarse al respaldar de la silla de enfrente, apoyando sus manos sobre esta, mientras se quedaba embelesado escuchando el discurso de ambos monos para que, al final, pudiera entenderlo todo con la simple mención de la palabra “fruta”.
 
—Así que pueden quitarse esos poderes extraños —. Miró a su alrededor. Las personas más cercanas a él, en la actualidad, poseían una de estas extrañas habilidades, aunque, Maki, en especial, parecía bastante cómoda con su estatus de iguana, nunca la vio renegar de convertirse en el pequeño y poderoso animalito verde, parecía ser una con aquella fruta, una extensión de si misma; sin embargo, cuando su vista se giró a Merlot, supo que había algo mal.
 
No era un idiota como para no darse cuenta de que, desde el momento en que se comió la endemoniada fruta, el brillo en los ojos de su Joya del Mar pasó de ser tan abundante como el de la estrella más brillante del cielo a opaco, como una bombilla que lucha por mantenerse encendida en medio de una noche tormentosa y ahora que sus ojos analizaban el rostro de la semi sirena, con el mismo escrutinio que analizaría un corazón enfermo, entendió, por el shock dibujado en su expresión, que aquello que decían los monos sería una liberación para su alma…¿Debería acompañarla? Sí, debía. No sabía como es que el chamán haría el exorcismo, pero tampoco podía dejar sola a su mejor ingreso de emergencias, no cuando podría haber un riesgo de que se hiciera daño.
 
—Merlot —. Iba a dar un paso al frente, a colocar una mano sobre su hombro, pero la voz de la chica de cabellos naranjas lo hizo voltear para centrarse en ella. No estaba seguro de que ver en sus ojos, pues apenas la conocía, ni siquiera podía recordar su nombre como era debido, pero, algo en los orbes azules le recordaban la melancolía de una tierra lejana.
 
—¿Tu familia? ¡Ah! También tienes uno de esos poderes —. Repitió lo obvio, aunque sus siguientes palabras lo hicieron quedarse pasmado por un segundo… ¿Dolería?
 
Estiró su mano para intentar alcanzar a la muchacha del violín, pero solo pudo recibir una papelito con su den den mushi, antes de que esta diera la vuelta para bajar al escenario junto con los dos monos y… ¿El cocinero? ¿Ese era el cocinero? Si, estaba más que seguro que sí.
 
—Maki, Merlot… ¿Qué harán uste…? —Ni siquiera pudo terminar su pregunta porque al girar sobre sus talones para ver de nuevo a sus compañeras de viaje, lo único que alcanzó a ver fue una estela de cabello rosa y ropas moradas moviéndose hacia la arena y seguido de eso, un tirón en su brazo que lo hizo a él ponerse en marcha también… ¿De verdad eso último había sido necesario? Él habría corrido detrás de la sirena sin necesidad alguna de que su calva capitana lo obligara; sin embargo, en lugar de discutirle o zafarse para correr más rápido, le siguió el ritmo a la mujer, simplemente para evitar un drama innecesario.
 
Sus pies se detuvieron, obligados, frenando en seco y levantando algo de polvo, justo antes de llegar frente a los simios y ubicarse a un lado de Merlot.
 
El médico respiró hondo, tomando algo de aire después de la improvisada carrera y luego, más por manía que por preocupación, miró a sus alrededores para fijarse en el resto de las personas que se reunían alrededor de los tremendos personajes que ofrecían sus servicios… ¿Tanta gente estaba dispuesta a someterse a un exorcismo público?
 
Vio al marine pelinegro de antes, al pelirrojo, también al cocinero ¿Él tenía una fruta? Creía que no o bueno, quizá solo estaba ahí por la misma razón que él: fue arrastrado y, a un lado de él, a la chica Naranjita, quiso acercarse a ella, pero antes de moverse de su sitio, escuchó un sollozo que lo hizo bajar su mirada a su lado.
 
¿Lágrimas?
 
¿Su Joya del Mar estaba llorando?
 
Abrió su boca, dispuesto a pronunciar un consuelo que no terminó por salir ¿Por qué? Siempre había sido bueno improvisando mentiras y palabras bonitas, entonces ¿Por qué ahora le costaba? Más aun teniendo en cuenta que la tristeza de la mestiza era algo que había percibido desde hace mucho tiempo.
 
Soltó aire, cerró sus ojos y mordió su labio inferior antes de alzar su mano y colocarla sobre el hombro izquierdo de Merlot para darle un pequeño apretón que indicaría que la cuidaría o le daría el dinero necesario para la extracción de aquel demonio que tanto la incordiaba, aquel que le impedía regresar a lo que para él era el único amor de cualquier marinero decente: El Mar.
 
—Claro, no te dejaremos sola ni antes ni durante ni después del exorcismo, Sirena —. Su voz no fue baja, pero tampoco tan alta como para que los demás lo escucharan. Solo Maki y Merlot pudieron oír su intento de consuelo, uno que, para su sorpresa, no tuvo que forzar como todas esas veces en las que fingía ser más amable e inocente de lo que en verdad era. —Estarás bien.
 
No apartó su mano, ni siquiera cuando notó que el marine pelirrojo de antes de acercó a la chica… ¿Acaso no se había dado cuenta de que era un momento delicado? Le dedicó una mirada fulminante que no se molestó en disimular ni siquiera al estar frente a los simios, aunque no tenía intención de pelear con nadie, a fin de cuentas, no quería crear un conflicto innecesario en una tierra en la que se supone que estaban en tregua. Lo dejó pasar, al menos esta vez.
 
—Venga, ya no llores, eres la Joya del Mar, no de la Sabana. Volverás a recuperar lo que una vez fue tuyo…
 
De repente una sombra se cernió sobre ellos, haciendo que el pelirrosa observara hacia arriba y se encontrara con el enorme Sandwichero que había llevado a Merlot en sus hombros durante el trayecto de la costa hasta esta arena.
 
—¡Oh, eres tú! ¡Barnabas! ¿No? ¿Sabes? Así se llamaba el navegante de mi antigua tripulación —. Lo del navegante era cierto, algo de su pasado que no le había contado ni a Merlot ni a Maki ni a nadie, pero que se deslizó de su boca con naturalidad cuando asoció el nombre del buccaner con el de su antiguo compañero. —Así que tu también necesitas un exorcismo…Venga, dile a Merlot que estará bien, que esas lágrimas me impiden ver con claridad sus ojos color sol.
 
El médico sonrió, incluso cuando escuchó la pregunta sobre los 200 mil berries, aunque, luego de un segundo alzó una ceja al procesar con claridad lo que el otro hombre le pedía.
 
—¿Solo 200 mil? Claro, dinero es lo que siempre me sobra —. Sacó de su bolsillo una billetera y de esta un fajo de billetes que extendió hacia los monos. —Cobre lo que necesite, Señor —. No se atrevió a ponerle ningún apodo a ninguno de los dos, pues dos personas con tan peculiares estilos podían ser muy amables o peligrosos y el médico prefería elegir siempre la segunda opción, solo por precaución.
 
—Y tú, Barnabas, no te preocupes por el dinero, porque de todos modos hay algo que quiero preguntarte y si quieres, puedes verlo como un intercambio. Tu me das información y yo un par de berries —. Sonrió y volvió a colocar su mano sobre María, pero esta vez no sobre su hombro, si no sobre su cabeza, le dio un par de palmadas sobre esta, despeinándola un poco, pero sin quitarle su natural belleza, por supuesto. —Aunque luego podemos hablar de eso, ambos tienen un exorcismo por delante ¿No es así?
 
Recordó las palabras de la chica Naranjita sobre el dolor… ¿Qué tanto? ¿Qué implicaría en Merlot? ¿O en Barnabas Barto? Su mirada se ensombreció, dejando de ver a ambos como aliados para verlos como pacientes… ¿Resistirían conscientes a la extracción de algo que no puede verse a simple vista? Luego miró a los monos… ¿Usarían algún tipo de anestesia? No tenía respuestas, pero si curiosidad y mucha…Ahora, con ojos analíticos, observaría la extracción de aquellas frutas como si fuera la extracción de un tumor en medio de un quirófano. 



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RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano - La Resolución (Parte VI) - por Hyákinthos - 16-08-2026, 04:02 AM

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