[EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano - La Resolución (Parte VI)
#12
[personajeinvalido=3941]

En las gradas

―¡No pasa nada! ―le devolví el apretón de manos a Jin al tiempo que amplié mi sonrisa, buscando hacerlo sentir mejor―. Todos hemos visto lo fuerte que era tu oponente, y pudiste resistirlo muy, muy bien. Estoy segura de que todos se han quedado con la idea de que cualquiera de los cuatro podría haber sido el ganador con las circunstancias adecuadas~.

Volví a enlazar las manos a la espalda y la respuesta de Kibai no se hizo esperar. Mi cola se movió un poquito de un lado a otro un par de veces, feliz de poder ayudar. Cuando pienso demasiado, o no quiero pensar, volcarme en los demás siempre me hace sentir mejor, y pocas oportunidades las hay tan buenas como esta.

En cuanto me dio la señal, salté tras él a la arena y caminamos juntos la distancia que nos separa del resto de solicitantes.



En la arena

La arena se siente caliente bajo mis botas cuando camino junto a Kibai. Con la espalda aún más recta que de costumbre, procuro transmitir una postura de tranquilo orgullo y honor mientras se me asocia con la Marina.

Mientras avanzamos, observo aún de lejos al resto mientras me lamento de no poder dar palabras de aliento a Miyori, ya que podría verse bastante mal ante los ojos de todos cuanto visten azul y blanco. En parte… puede ser bueno. Me sigue asustando un poco la idea de que Uker me reconozca aquí, un lugar en el que es imposible que podamos hablar con sinceridad y tranquilidad.

Y, sin embargo… observo anonadada cómo Bertram se acerca a ella, aquella pelirrosa, una pirata, ante los ojos de todos. No puedo evitar inquietarme cada vez que la veo, pero tampoco ignorar el hecho de que antes fue ella quien se acercó a mi compañero, pero esta vez es un marine quien ha ido a buscarla para hablarle, y no parece haber ningún tipo de actitud hostil. Más bien, casi me atrevería a decir que todo lo contrario.

Si él lo hace… ¿no puedo yo también? Sé que me matarían si lo hiciera de manera tan evidente, pero si lo hago de forma discreta, al menos hacia los que están en las gradas… Pero Kibai podría oírme. Sí, pero Kibai ya ha visto a Bertram hacer algo parecido. ¿Quizás no le moleste tanto…? Pero ¿y si sí?

El pulso se me acelera un poco cuando, por el lugar de las gradas desde el que salimos, nos vamos acercando a quienes ya se encuentran allí, esperando su turno. Realmente sí que tengo una oportunidad…

Una única oportunidad.

Armándome de valor, me atrevo a pronunciar unas palabras cuando me encuentro a un par de pasos de la pelirroja.

―Mucho ánimo, Miyori~ ―pronuncio no muy alto con una sonrisa, sabiendo que sólo quienes estuvieran bastante cerca lo escucharían.

Apenas giro el rostro cuando le hablo, pudiendo confundirse desde lejos aquel gesto con una simple mirada de curiosidad. Sin embargo, mis aguamarinas no tardan de pasar a buscar los zafiros de mi compañera de helada esclavitud a querer encontrar las oscuras pupilas de mi compañero de cocina de la adolescencia. La curva de mis labios permanece, pero mis orejas se agachan ligeramente debido a la inquietud y un pensamiento silente: «Ojalá pudiéramos hablar...». Pero ¿siquiera se acordará de mí…?

Al continuar andando, mi sonrisa disminuye cuando paso tras la chica que me provoca ese extraño malestar en el pecho cada vez que siquiera la veo. La observo de reojo, curiosa por los reflejos en su piel que no tardo en percatarme de que son escamas. ¿Una sirena, quizás? Por un instante, me pregunto qué significará para ella haberse comido una de esas frutas. ¿Quizás no poder nadar fuera similar a que a mí me quitaran mi cola y mis orejas…? Eso podría explicar su decisión…

Quizás la pobre chica lo ha pasado mal, y sin embargo no puedo evitar sentirme fatal en su presencia. «¿Tan mala persona soy…?». Los puños se me cierran y vuelvo a mirar al frente, ignorándola tanto a ella como a su compañera sin cabello, obligándome a ahogar por unos minutos la culpa y volver al presente.

Ahora mismo estoy acompañando a Kibai y seré responsable de él si le sobrepasa lo que pueda sucederle. No puedo permitirme distraerme.

Tras unos pasos más, Bertram acompaña a Masami. Al parecer, los cuatro marines quedamos para el final, lo que seguramente ayude a nuestros compañeros a mentalizarse de lo que ocurra viendo cómo es el proceso con los demás.

Aunque sigo sin sentirme bien, la determinación en mis ojos se vuelve intensa en cuanto Kibai se dirige a mí. Asiento a sus primeras palabras, pero antes de poder responder, se quita con un único gesto su abrigo y yo lo recojo entre mis brazos, quedando el símbolo visible incluso desde las gradas. Observo cómo se quita la camisa y me entrega el cinturón del cual cuelgan sus espadas.

Con una sonrisa confiada, asiento de nuevo.

―No sé lo que va a pasar ahora, pero no te preocupes: no me alejaré, no intervendré y cuidaré de todas y cada una de tus cosas. Puedes confiar en mí~.

Dejo caer el abrigo sobre sólo uno de mis brazos y poder así abrochar su cinturón sobre el mío, quedando mi katana a la izquierda y sus espadas a mi derecha. En ningún sitio estarían más seguras que cargándolas conmigo.

Observo por un instante a algunos de sus insectos aún alejándose. Seguramente también le dé penita separarse de ellos… Seguramente ellos también lo echen de menos a él.

En lugar de colocar el abrigo como antes, sigo sujetándolo en uno sólo de mis brazos en cuanto Kibai realiza la petición. Permanezco atenta a cada cosa que ocurra, pues no tengo ni idea de cómo funciona el sistema o de si tendré que sujetarlo a tiempo si va a caer al suelo.

Quitarse algo que está tan dentro de uno no debe de ser fácil para nadie...

Kuroshiro
[Imagen: bskx3zy.jpeg]


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RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano - La Resolución (Parte VI) - por Nyra Kuroshiro - 16-08-2026, 10:14 AM

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