17-08-2026, 07:22 AM
(Última modificación: 17-08-2026, 07:28 AM por Maki D. Zen'in.)
[personajeinvalido=3941]
Maki vio atentamente como Mandarina se sometía también al procedimiento del animal, este la golpeo sin contemplaciones… Maki apretó los dientes que crujieron bajo su furia. Casi… casi se llevo la mano a la katana. No conocía bien a la chica, pero si era amiga de su hermana y parecía haber conocido a Hyak como … marine?... Maki lo miro de pies a cabeza… y si… era un CP… espías de mierda que se infiltraban en las tripulaciones de delincuentes para atraparlos mas fácilmente a ellos o a otros… será… será… cierto? Maldito bastardo. Quizás tenía secretos con Uker, dirigió su mirada a él. O tal vez con otros marines. Maldita sea Maki se sentía traicionada sin razón y solo restregó los dientes de un lado a otro rechinándolos mientras veía desfallecer el cuerpo de Naranjotas.
La broma hizo que Maki se carcajeara… era una broma de kínder garden pero ella como si fuera su jefe que lanzo una broma se rio tan grandemente y… falsamente como pudo… —Solo… Se gentil… es importante para mí… … … por favor.— solo entonces Maki se aparto de entre ellos y su hermana. Ante su sugerencia Maki asintió, claro… claro que la cuidaría, claro que haría todo por ella. Si Merlot le pedía un brazo ella solo diría cual te agrada más, si le pedía su vida, solo le pediría cantar una ultima canción. Una que sirviera para demostrarle que estaba completamente comprometida con su seguridad.
El golpe, del gran Pawurs pareció matarla en el acto… la mente de Maki rugió y se volvió una tormenta, su velocidad no era humana, insana. Impropio de sus verdaderas capacidades… la niña dormida por el golpe no tocó el suelo y se aseguro de sentir su corazón latir, nada… que…
No no no… esto… espera… no, esto no puede ocurrir… la idea de incendiar toda la ciudad dorada y hacerla caer sobre el azul recorrió sus pensamientos… la ira comenzó a inundarla… a convertirse en un tifón de locura… mientras comenzaba a apretar con toda su fuerza el cuerpo de su Unnie… tanto que podía sentir sus huesos crujir bajo el desesperado abrazo… pero…
pum…
pum…
Su oído pegado al rostro de su hermana, claro que podía sentirla… sentía sus latidos. Y entonces casi sus ojos estallaron en amor y regocijo, Está viva. Está viva. Epa pero no la rompas idiota!!.. Cerro los ojos con fuerza mientras el gigantesco astrolopitecus simiesco hablaba una tontería de la fruta y demás cosas sin importancia. Nada importaba ahora. El monstruo escamado de Maki se movió en sus pensamientos, ¿Quizás quería salir? O separarse de Maki… No… una vez más reafirmaba que ella era la iguana y la iguana rara ella. Miro el rostro de su hermana en sus brazos y después como si pudiera sentir que él Mink podría arrebatarle aquello que era tan importante como su hermana, se medió oculto de su vista. Un ejercicio, claro infructuoso. Su fruta y la de Merlot podían ser un tesoro, una rareza, incluso algo que jamás volvería a encontrarse. Pero aquello que sostenía entre sus brazos respiraba. Eso era lo único que importaba.
Maki se levantó de las cuclillas que interceptaron la caída de María Merlot, la Joya del mar y con la mirada seria. Amenazante adelanto el dinero hacia él. —No quiero decíroslo, pero. Si no despierta o si le pasa algo… volveré a cobrar la garantía. Por ahora… ha sido un placer Grandes simiescales.— Dijo con una pequeña reverencia e intentando recordar si tenían un título y confundió senescales con simios la estúpida. Pronto… abandono la arena con un tesoro en sus brazos, pero no se fue del todo. Espero a Cherry el medico de los Valar, el sandwichero también parecía que se quitaría la increíble fruta que tenía no había llegado con empleados ni compañeros y parecía que una vez más el rosado estafador doctor de la muerte hacia negocios. Prestar plata no era rentable o sí. —Vienes Hyak?... o… esperas al Gigantón? Seguro alguien puede cuidar… espera creo que no tiene compañeros acá o si…— Espero un momento y cada segundo que pasaba. Apretaba más y más fuerte a su atún. Vio como cayo el marine que antes se había refugiado ante Maki cuando se reunión con ellos, mierda si no había visto como le pasaba lo mismo a ese cuervo en el pasado. Estaría preocupada.
Cuando el gato saco sus bichos dio un salto pequeño hacia atrás. Para evitar algún accidente desafortunado… —Hey tonto… ten cuidado… Ven Cherry, vámonos ya.— Los ojos celosos de la quemada miraban en todas direcciones, estaban vulnerables y no le gustaba esa sensación. Para nada. No sabía qué demonios había ocurrido con aquella fruta. Tampoco sabía bien a ciencia cierta quién era realmente Pawurs, ni qué estaba tramando Hyak. Pero había una cosa que sí sabía. Nadie iba a volver a tocar a Merlot mientras ella siguiera respirando.
Mientras caminaba de vuelta a las gradas… hundía con dolor y felicidad su cabeza calva en las greñas rosas de la estúpida estúpida Maria Merlot. Captar su aroma fresco, juvenil y esquizofrénico era lo mejor y lo único que necesitaba su motor.
Maki vio atentamente como Mandarina se sometía también al procedimiento del animal, este la golpeo sin contemplaciones… Maki apretó los dientes que crujieron bajo su furia. Casi… casi se llevo la mano a la katana. No conocía bien a la chica, pero si era amiga de su hermana y parecía haber conocido a Hyak como … marine?... Maki lo miro de pies a cabeza… y si… era un CP… espías de mierda que se infiltraban en las tripulaciones de delincuentes para atraparlos mas fácilmente a ellos o a otros… será… será… cierto? Maldito bastardo. Quizás tenía secretos con Uker, dirigió su mirada a él. O tal vez con otros marines. Maldita sea Maki se sentía traicionada sin razón y solo restregó los dientes de un lado a otro rechinándolos mientras veía desfallecer el cuerpo de Naranjotas.
La broma hizo que Maki se carcajeara… era una broma de kínder garden pero ella como si fuera su jefe que lanzo una broma se rio tan grandemente y… falsamente como pudo… —Solo… Se gentil… es importante para mí… … … por favor.— solo entonces Maki se aparto de entre ellos y su hermana. Ante su sugerencia Maki asintió, claro… claro que la cuidaría, claro que haría todo por ella. Si Merlot le pedía un brazo ella solo diría cual te agrada más, si le pedía su vida, solo le pediría cantar una ultima canción. Una que sirviera para demostrarle que estaba completamente comprometida con su seguridad.
El golpe, del gran Pawurs pareció matarla en el acto… la mente de Maki rugió y se volvió una tormenta, su velocidad no era humana, insana. Impropio de sus verdaderas capacidades… la niña dormida por el golpe no tocó el suelo y se aseguro de sentir su corazón latir, nada… que…
No no no… esto… espera… no, esto no puede ocurrir… la idea de incendiar toda la ciudad dorada y hacerla caer sobre el azul recorrió sus pensamientos… la ira comenzó a inundarla… a convertirse en un tifón de locura… mientras comenzaba a apretar con toda su fuerza el cuerpo de su Unnie… tanto que podía sentir sus huesos crujir bajo el desesperado abrazo… pero…
pum…
pum…
pum…
Su oído pegado al rostro de su hermana, claro que podía sentirla… sentía sus latidos. Y entonces casi sus ojos estallaron en amor y regocijo, Está viva. Está viva. Epa pero no la rompas idiota!!.. Cerro los ojos con fuerza mientras el gigantesco astrolopitecus simiesco hablaba una tontería de la fruta y demás cosas sin importancia. Nada importaba ahora. El monstruo escamado de Maki se movió en sus pensamientos, ¿Quizás quería salir? O separarse de Maki… No… una vez más reafirmaba que ella era la iguana y la iguana rara ella. Miro el rostro de su hermana en sus brazos y después como si pudiera sentir que él Mink podría arrebatarle aquello que era tan importante como su hermana, se medió oculto de su vista. Un ejercicio, claro infructuoso. Su fruta y la de Merlot podían ser un tesoro, una rareza, incluso algo que jamás volvería a encontrarse. Pero aquello que sostenía entre sus brazos respiraba. Eso era lo único que importaba.
Maki se levantó de las cuclillas que interceptaron la caída de María Merlot, la Joya del mar y con la mirada seria. Amenazante adelanto el dinero hacia él. —No quiero decíroslo, pero. Si no despierta o si le pasa algo… volveré a cobrar la garantía. Por ahora… ha sido un placer Grandes simiescales.— Dijo con una pequeña reverencia e intentando recordar si tenían un título y confundió senescales con simios la estúpida. Pronto… abandono la arena con un tesoro en sus brazos, pero no se fue del todo. Espero a Cherry el medico de los Valar, el sandwichero también parecía que se quitaría la increíble fruta que tenía no había llegado con empleados ni compañeros y parecía que una vez más el rosado estafador doctor de la muerte hacia negocios. Prestar plata no era rentable o sí. —Vienes Hyak?... o… esperas al Gigantón? Seguro alguien puede cuidar… espera creo que no tiene compañeros acá o si…— Espero un momento y cada segundo que pasaba. Apretaba más y más fuerte a su atún. Vio como cayo el marine que antes se había refugiado ante Maki cuando se reunión con ellos, mierda si no había visto como le pasaba lo mismo a ese cuervo en el pasado. Estaría preocupada.
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Cuando el gato saco sus bichos dio un salto pequeño hacia atrás. Para evitar algún accidente desafortunado… —Hey tonto… ten cuidado… Ven Cherry, vámonos ya.— Los ojos celosos de la quemada miraban en todas direcciones, estaban vulnerables y no le gustaba esa sensación. Para nada. No sabía qué demonios había ocurrido con aquella fruta. Tampoco sabía bien a ciencia cierta quién era realmente Pawurs, ni qué estaba tramando Hyak. Pero había una cosa que sí sabía. Nadie iba a volver a tocar a Merlot mientras ella siguiera respirando.
Mientras caminaba de vuelta a las gradas… hundía con dolor y felicidad su cabeza calva en las greñas rosas de la estúpida estúpida Maria Merlot. Captar su aroma fresco, juvenil y esquizofrénico era lo mejor y lo único que necesitaba su motor.
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