Me encontraba plácidamente sentada sobre una mullida silla en el palco del palacio, de donde podia ver a aquellos divinos participantes combatir en los juegos que el viejo Zarutsuki auspiciaba, había demasiados cuerpos hermosos en los que queria posar mis tentáculos, la muchacha de gran pechonalidad y el muchacho moreno, enorme y fuerte, con esas manotas sabrosas, que lucharon contra los otros dos chicos hermosos de cabellos negros…. Un escalofrió de placer recorrió mi cuerpo al imaginarme estar metido en medio de esos 4…. Pero ¿Por qué deberia bastarme solo con ellos 4?, tambien estaban el peliblanco marine que luchaba con el otro grandulón que iba bien flojito de ropa…Una gota de sudor llena de deseo bajo por mi frente y la punta de cada uno de mis 9 tentáculos se tensó, fruto del deseo que todo aquello me provocaba y no pude evitar decirles a mis compañeros. – ¿Le vieron las manotas al moreno de lentes?, ¿Las chichotas de la morena que lo acompañaba?, ¿Qué dicen del peliblanco y el otro grandote cortito de ropa? No olvidemos a los otros dos chicos que lucharon contra los chocobays, ¿No se les antoja ninguno? A mí se me antojan todos.- Solté un largo suspiro y una fantasía junto a todos los participantes de las peleas se fue creando en mi cabeza. Me giré para mirar a los primos, que me acompañaban, El vejete amargado de Pawurs y el excéntrico Urususu, a ambos me los habia cruzado en varias situaciones, pero siempre recordaba con especial cariño aquella que vez que Urususu y yo…..Decidí que lo mejor era cortar en seco aquel recuerdo junto con la fantasía que ya estaba bien formada en mí cabeza, al menos por ahora.
Mi querido Pawurs nos hizo una pregunta, pero antes de poder contestarle el mismo las respondio, quizás estaba hablando de los combates, pero yo estaba atenta en otros menesteres, así que solo le dije. – No estas apreciando lo correcto Pawurs querido Jinxjinxjinxjinx. – Mi risa poco delicada, fue cortada por la voz del viejo Zatursuki, este interrumpió el combate del grandote y el marine y antes de que pudiera lamentarle por esto Pawus tomó la palabra, pero fue adelantando por Urususu que se puso a gritar como un…mono, cosa que me prendio de sobre manera ¿Sabrá Urususu que yo era….? Mejor nunca preguntarle, Me levante de mi mullida silla mientras aplaudía falto de delicadeza, ahora que todo habia terminado, quizás podia cruzarme con alguno de los participantes, pense.
El vejete amargado, le comento al primo que su momento habia llegado, mientras revisaban cajas donde ya yacía una akuma no mi, mis ojos se fijaron ella por pura curiosidad, yo ya tenia una y con esa me basta, pero la pregunta del caballero amargado y la exclamasión del mono alegre, cortaron mi atención sobre la fruta. -No te has muerto aun Pawus, pero si lo haces, te prometo que yo consolare a Urususu. – Dije, mientras le giñaba el ojo al mono y le lanzaba un besaso.
Mi ya no tan estimado viejo, hizo uso de su akuma no mi y desapareció, dejándome solo en el recinto que hasta hace un momento habitábamos, suspire molesta y me encamine tranquilo hacia la arena, no tarde mucho en llegar, dada mi gran velocidad de movimiento, provista por mis 8 tentáculos, me quede parado en una de las entradas, viendo como Pawurs hacia sus cosas de brujo, exorcizando los diablos que nos habitaban.
Una vez termino con sus rituales de brujeador, el showman de Urususu comenzó a ofrecer a aquellos diablos que hasta hace poco habitaban en personas, supe pues que era mi momento de entrar en escena y levantar pasiones.
Caminé tranquila, hasta el sitio donde estaban los dos primos, puse mi mano izquierda en el hombro derecho de Urususu y le susurré al oído. - Casado, pero no capado, recuerda eso siempre monito. – Me alejé de el antes de que me contestara y me puse en medio de ambos y con voz fuerte dije. –! FELICITACIONES A TODOS LOS HERMOSOS PARTICIPANTES DE ESTOS JUEGOS. – Pude apreciar como las miradas se posaban en mí, mientras yo aprovechaba para acomodar mi cabello y proseguí. – Yo al igual que los primos, vengo a ofrecerles un servicio, uno que me temo, es mucho más costoso que el de ellos, pero tambien, es mucho más…. PODEROSO. – Me gire a mirar a Pawus y Urususu, para giñarles un ojo, al mismo tiempo que se empezaban a escuchar los cuchicheos de la gente. – Poseo la capacidad de alterar sus cuerpos para que se vean como ustedes siempre han deseado, ¿Siempre te sentiste mujer?, ¿Acaso te identificas como hombre? ¿Naciste en la raza equivocada? Eso no importa, pues yo, la grande, el único, la inigualable ¡CARIÑOS CARLOS!.... PUEDO HACER TU DESEO REALIDAD.
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