18-08-2026, 03:36 PM
El momento curioso, la posición extraña y sobre todo el sol estaba ya casi a caer, momento que mas apreciaba el gigante, la espera adornada por la penumbra… la llegada de la ochenta y uno había sido todo un caos, primero por la falta de comunicación obvia que el gigante podría otorgar y segundo porque básicamente Karate no era una tierra tan estabilizada en cuanto a tener un cuartel de la marina como en Baterilla.
El gigante en estas nuevas tierras no estaba tan seguro, si es que esa era la frase, de que las patrullas normales funcionaran tan bien como lo hacían en su anterior tierra, de hecho, al menos debido a la decadencia de alimentos, parecía que el puerto era básicamente la única zona comercial de toda la isla… era aventurado lanzar ese comentario sin haberla visitado en su completo, pero daba un aire a que las tierras eran pobres… no de alimento, si no, literalmente pobres de dinero.
Por ello el campamento de la 81 se estableció fuera del pueblo, pero en la cercanía, después de todo, no se deseaba que se aventuraran a los campos de arroz que cubrían de agua todo o a la gran montaña que poseía los dojos.
Cada paso que daba era un retumbe del suelo a su alrededor, se podría decir… que no solo era un “faro” por medir la asquerosa cantidad de veinticinco metros, si no que, además, era un fanfarrón anunciando sin querer su andar… era gracioso, por que no era como que lo hiciera apropósito o con un objetivo, pero, aun así, las vibraciones hacían temblar los vidrios, mover los líquidos y si te distraías lo suficiente, desbalancearte y caer casualmente por que el piso se hubiese movido.
El gigante faro que portaba el blanco de la maría hacia presencia en la escena, avanzando lento y con cuidado puesto que no era como que si deseara lastimar a nadie… pero, sobre todo, era por que básicamente estaba en “patrulla” … todo lo malo era aplastado por su puño.
Sin disposición de nada mas que de la casualidad, para la dama que de manera protagónica decidió detenerse a pensar en medio de donde suponen andar todos a su alrededor, empezó a congestionar el avance, no porque realmente su posición comprometiera algo, si no que, literalmente su momento de pensar a donde ir fue acompañado de la duda de seguir caminando.
Un paso… seguramente la dama rebotaría de manera grácil.
Dos pasos… se repetiría la escena, un saltito como que si algo ominoso se le acercara.
Tres pasos y un cuarto paso corto veloz… aquello realmente se sentiría cerca, no solo eso, una sombra habría cubierto a la chica y a la plaza de tal manera que la penumbra había alcanzado en tres pasos a la chica.
No seria mentira que todos alrededor de la distraída dama mirarían al cielo, algunos con las bocas abiertas por que parecía que, aun mirando arriba, no era suficiente para abarcar lo que querían ver, otros caerían y tratarían de huir… algunos otros como que, si fuera normal, solo mirarían y regresarían a sus labores…de repente el tráfico se habría aminorado, quizá… ¿Por qué? Quien sabe.
Básicamente el gigante esperaba la decisión de la chica, quizá para no pisarla… o quizá, por que de cierta manera… no tenia prisa, era una ciudadana ¿Por qué molestarla? De todos modos, la patrulla constaba de “ver”, no era como que si ella estorbara de ninguna manera.
La mirada del gigante se bajó, apuntando a la chica, que desde la altura no vería nada extraño… solo… le daría un “sentimiento”, era linda… pero independientemente de eso, tenia un aire como de Seraphim… esa melosa aura que el gigante no comprendía de la mejor manera porque… vaya… aun no era su tiempo.
No era un desdén, era más un análisis, la vista del monstruo era una que solo la vida le había otorgado como regalo, aun a esa altura tenia la agudeza para ver todo de la dama… pero luego pensó para sus adentros, que quizá eso era acoso, así que simplemente levanto la mirada y espero… esperar es lo que hace un gigante después de todo, su tiempo, pasa mas lento que el de los humanos que se pasan su vida corriendo…
El gigante en estas nuevas tierras no estaba tan seguro, si es que esa era la frase, de que las patrullas normales funcionaran tan bien como lo hacían en su anterior tierra, de hecho, al menos debido a la decadencia de alimentos, parecía que el puerto era básicamente la única zona comercial de toda la isla… era aventurado lanzar ese comentario sin haberla visitado en su completo, pero daba un aire a que las tierras eran pobres… no de alimento, si no, literalmente pobres de dinero.
Por ello el campamento de la 81 se estableció fuera del pueblo, pero en la cercanía, después de todo, no se deseaba que se aventuraran a los campos de arroz que cubrían de agua todo o a la gran montaña que poseía los dojos.
Cada paso que daba era un retumbe del suelo a su alrededor, se podría decir… que no solo era un “faro” por medir la asquerosa cantidad de veinticinco metros, si no que, además, era un fanfarrón anunciando sin querer su andar… era gracioso, por que no era como que lo hiciera apropósito o con un objetivo, pero, aun así, las vibraciones hacían temblar los vidrios, mover los líquidos y si te distraías lo suficiente, desbalancearte y caer casualmente por que el piso se hubiese movido.
El gigante faro que portaba el blanco de la maría hacia presencia en la escena, avanzando lento y con cuidado puesto que no era como que si deseara lastimar a nadie… pero, sobre todo, era por que básicamente estaba en “patrulla” … todo lo malo era aplastado por su puño.
Sin disposición de nada mas que de la casualidad, para la dama que de manera protagónica decidió detenerse a pensar en medio de donde suponen andar todos a su alrededor, empezó a congestionar el avance, no porque realmente su posición comprometiera algo, si no que, literalmente su momento de pensar a donde ir fue acompañado de la duda de seguir caminando.
Un paso… seguramente la dama rebotaría de manera grácil.
Dos pasos… se repetiría la escena, un saltito como que si algo ominoso se le acercara.
Tres pasos y un cuarto paso corto veloz… aquello realmente se sentiría cerca, no solo eso, una sombra habría cubierto a la chica y a la plaza de tal manera que la penumbra había alcanzado en tres pasos a la chica.
No seria mentira que todos alrededor de la distraída dama mirarían al cielo, algunos con las bocas abiertas por que parecía que, aun mirando arriba, no era suficiente para abarcar lo que querían ver, otros caerían y tratarían de huir… algunos otros como que, si fuera normal, solo mirarían y regresarían a sus labores…de repente el tráfico se habría aminorado, quizá… ¿Por qué? Quien sabe.
Básicamente el gigante esperaba la decisión de la chica, quizá para no pisarla… o quizá, por que de cierta manera… no tenia prisa, era una ciudadana ¿Por qué molestarla? De todos modos, la patrulla constaba de “ver”, no era como que si ella estorbara de ninguna manera.
La mirada del gigante se bajó, apuntando a la chica, que desde la altura no vería nada extraño… solo… le daría un “sentimiento”, era linda… pero independientemente de eso, tenia un aire como de Seraphim… esa melosa aura que el gigante no comprendía de la mejor manera porque… vaya… aun no era su tiempo.
No era un desdén, era más un análisis, la vista del monstruo era una que solo la vida le había otorgado como regalo, aun a esa altura tenia la agudeza para ver todo de la dama… pero luego pensó para sus adentros, que quizá eso era acoso, así que simplemente levanto la mirada y espero… esperar es lo que hace un gigante después de todo, su tiempo, pasa mas lento que el de los humanos que se pasan su vida corriendo…
Resumen
