19-08-2026, 07:24 PM
(Última modificación: 19-08-2026, 08:20 PM por Masato Ami.)
Cuando todos los instrumentos comenzaron a sonar al mismo ritmo, sentí como si aquella música estuviera arrastrándome cada vez más profundo dentro de mis propios recuerdos. Ya no estaba viendo a los muchachos de mi adolescencia. Ya no estaba viendo las calles de Baterilla como las recordaba. Había viajado mucho más atrás hasta cuando era apenas un niño. Fruncí el ceño al verme allí, pequeño, con aquella ropa que tanto me gustaba y el maquillaje de mi madre todavía un poco torcido sobre el rostro. Me quedé observándolo desde unos metros de distancia, completamente confundido. Era yo ¿verdad? Sí, era yo, pero al mismo tiempo sentía que estaba viendo a otra persona.
El pequeño Masami caminaba intentando esconderse, mientras algunas voces comenzaron a escucharse detrás de él. —¡Mírenlo! ¡Otra vez vestido como una niña! — , —¡Qué raro! —, —¿Por qué usa el maquillaje de su mamá? — Las palabras comenzaron a multiplicarse. Una detrás de otra. Algunas eran insultos que recordaba perfectamente y otras ni siquiera sabía que todavía guardaba en algún rincón de mi memoria. Mi pequeño yo bajó la cabeza y apretó los labios y yo, desde donde estaba, sentí un nudo en la garganta.
—Ay Tesoro —susurré y quise acercarme, tomarlo de la mano y decirle que no tenía nada de malo, que podía ponerse aquella ropa, que podía maquillarse, que no tenía que esconderse, pero mis pies no se movieron mientras la salsa continuaba sonando detrás de mí, alegre, llena de vida, como si los músicos estuvieran intentando recordarme que incluso dentro de los momentos más dolorosos siempre había existido una melodía que me pertenecía. Entonces vi al pequeño Masami correr y como se refugió detrás de una pared y se limpió rápidamente las lágrimas con las mangas. Después sacó nuevamente el pequeño espejo que había tomado de su madre y volvió a mirarse y, aunque estaba llorando, sonrió era una sonrisa pequeña y tímida, pero real.
—Algún día voy a ser bonito.—murmuró el niño y en ese mismo momento sentí que algo dentro de mi pecho se rompía porque ahora entendía por qué nunca había querido abandonar aquella parte de mí, no se trataba solamente de ropa, ni del maquillaje, ni de las maracas, ni siquiera de la forma en que me gustaba presentarme ante los demás. Ese niño había encontrado en todas aquellas cosas una manera de decir este soy yo cuando el mundo entero parecía decirle que estaba equivocado, apreté las maracas entre mis manos. —Y lo fuiste, mi amor —dije con la voz quebrada —Lo sigues siendo. —
El pequeño Masami caminaba intentando esconderse, mientras algunas voces comenzaron a escucharse detrás de él. —¡Mírenlo! ¡Otra vez vestido como una niña! — , —¡Qué raro! —, —¿Por qué usa el maquillaje de su mamá? — Las palabras comenzaron a multiplicarse. Una detrás de otra. Algunas eran insultos que recordaba perfectamente y otras ni siquiera sabía que todavía guardaba en algún rincón de mi memoria. Mi pequeño yo bajó la cabeza y apretó los labios y yo, desde donde estaba, sentí un nudo en la garganta.
![[Imagen: giYyKUi.jpeg]](https://i.imgur.com/giYyKUi.jpeg)
—Ay Tesoro —susurré y quise acercarme, tomarlo de la mano y decirle que no tenía nada de malo, que podía ponerse aquella ropa, que podía maquillarse, que no tenía que esconderse, pero mis pies no se movieron mientras la salsa continuaba sonando detrás de mí, alegre, llena de vida, como si los músicos estuvieran intentando recordarme que incluso dentro de los momentos más dolorosos siempre había existido una melodía que me pertenecía. Entonces vi al pequeño Masami correr y como se refugió detrás de una pared y se limpió rápidamente las lágrimas con las mangas. Después sacó nuevamente el pequeño espejo que había tomado de su madre y volvió a mirarse y, aunque estaba llorando, sonrió era una sonrisa pequeña y tímida, pero real.
—Algún día voy a ser bonito.—murmuró el niño y en ese mismo momento sentí que algo dentro de mi pecho se rompía porque ahora entendía por qué nunca había querido abandonar aquella parte de mí, no se trataba solamente de ropa, ni del maquillaje, ni de las maracas, ni siquiera de la forma en que me gustaba presentarme ante los demás. Ese niño había encontrado en todas aquellas cosas una manera de decir este soy yo cuando el mundo entero parecía decirle que estaba equivocado, apreté las maracas entre mis manos. —Y lo fuiste, mi amor —dije con la voz quebrada —Lo sigues siendo. —
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![[Imagen: xFGuWOj.jpeg]](https://i.imgur.com/xFGuWOj.jpeg)
