[Presente absoluto] La isla de los gigantes
#3
Día tras día. Lo que parecía que iba a ser una isla encantadora, con sus misterios y animales enormes se acabó volviendo una pesadilla con bichos prehistóricos y cuevas. Muchísimas cuevas. Por suerte para Nadja, ella ya estaba acostumbrada a moverse entre la tierra, a ensuciarse las manos y las rodillas de barro, a sobrevivir en la pura naturaleza. Como parte del rito de iniciación en su grupo de revolucionarios de Arabasta, tuvo que sobrevivir toda una estanción en el desierto, en sus dunas y sus rocas, aprovechando el agua que dejaba el rocío de la mañana, matando pequeñas escorpiones y ratones para vivir... Aquel rito conseguía que te acabaras enamorando de un entorno tan hostil pero tan justo a la vez. Claro que esa vez, estaba completamente sola... por lo que su aspecto le daba más igual, y también iba más preparada. En esta ocasión, unos escalofríos le entraban de vez en cuando al pensar en lo horrible que tendría que verse sin su maquillaje, sin sus uñas hechas y sin poder lavarse el pelo con su acondicionador de confianza, solo con agua de algún río. Al fin y al cabo, ella no se veía a sí misma, pero los demás sí... eso la agobiaba. Aunque realmente tampoco estaba tan mal, pero era un poco especialita y exagerada con el tema.

Los días siguieron pasando. Nadja comprobaba su log pose cada día, de hecho lo comprobaba cada dos por tres, ansiosa porque el trasto se recargara de nuevo. Panda creía que estaba roto, Nadja lo dudaba, no parecía estarlo al menos no tenía señales de haberse golpeado o algo así... quizás simplemente el magnetismo de aquella isla prehistórica era distinto, una piedra más que el destino les ponía en el camino. Por suerte, parecía que las avispas no picaban tanto a los animales pequeños, así que Nadja podía salir a veces de los túneles y guaridas subterráneos transformada en zorro, ocasiones que aprovechaba para buscar algo de comida, cazar algún animal... aunque todo allí era tremendamente gigante, demasiado para sus fauces. También había cazado alguna vez en su forma humana, en aquellos casos su rifle venía muy bien pues podía matar al animal desde bastantes metros sin entrar en un combate físico, cómo si lo hacía Kovashi.

El caso es que día tras día... fueron sobreviviendo, con lo que llegamos a la actualidad. Gracias a los túneles de Don Bambú, llegaron cerca de la ubicación de los dos enormes cráneos de animal. Kovashi fue el primero en decir que quería salir, así que el resto del grupo le siguió. Normalmente iban siempre juntos, en la medida de lo posible, la unión hace la fuerza, o eso decían. Sin embargo, cuando Kovashi estaba excavando hacia arriba para volver a la superficie, se sintió un enorme temblor. Sí, no eran rumores, en aquella isla existían los gigantes. Y no eran especialmente amables, ni amistosos... eran burdos, salvajes, violentos. Con un simple gesto podrían partir a la revolucionaria en dos, y lo harían si se les presentaba la oportunidad. Una vez el temblor pasó, Kovashi terminó de salir de la tierra. Nadja le siguió justo detrás, mientras que Don Bambú con su propia habilidad pudo salir más tranquilamente.

El paisaje selvático, amazónico, Nadja estaba empezando a acostumbrarse, fíjate. Durante una de sus expediciones en forma de zorro encontró un gran trozo de tela, seguramente ropa de algún gigante. Así que había aprovechado aquella enorme cantidad de material para cambiar un poco el look de su ropa. Se recubrió la parte del pecho, haciéndose otro top y pudiendo tirar el otro por ahí, pues roto ya no le servía de nada. Se hizo una especie de falda, aunque continuó con los shorts por debajo, por si acaso, y cambió su trenza por una coleta alta. Parecía toda una salvaje. Y aún le queda muchísima tela por si alguno de sus compañeros quería también un apaño, o si necesitaban vendarse alguna herida... la verdad es que al tratarse de un trozo de ropa de gigante, tenían material de sobra.

Observó su alrededor, se podía ver perfectamente por dónde había pasado el gigante y qué dirección había seguido. Pero habían salido de su rango, así que ya no tendrían que preocuparse, al menos no de momento. Respirar aire limpio después de horas bajo tierra era refrescante, era como volver a nacer... ojalá no hiciera aquella calor tan húmeda. — Un día menos... — Susurró para sí misma. Cogió aire y se dirigió al grupo. — Si mis cálculos no me fallan... cosa que dudo... nos quedan otrros trreinta días parra que el log pose terrmine de carrgarrse y podamos irrnos de aquí. — Había pocas cosas que a Nadja le gustaba más que sacar cálculos mentales. Realmente había mucha suposición en esta conclusión que acababa de soltar, pero ojo de loca no se equivoca, llevaba ya mucho usando los log pose y por pura experiencia sabía calcular los tiempos, más o menos. Contando con que no se hubiera roto. — Hay una cascada en esa dirrecsión. — Dijo señalando hacia el noroete. La vio un día que había salido, y gracias a su memoria recordaba exactamente su ubicación. — No está lejos. Yo nesesito irr, parra lavarrme un poco y de paso rrellenarr el agua, ¿vamos todos? — La verdad es que a todo el grupo le hacía falta un remojón.



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RE: [Presente absoluto] La isla de los gigantes - por Nadja Alexeyeva - 12-12-2023, 12:41 PM

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