12-12-2023, 01:50 PM
¿Cuántos días habían pasado desde que habían llegado a la isla? ¿Cuántos días habían estado siendo afectados por el veneno que aquellas avispas les habían inyectado? Enma había perdido ya la perspectiva de la realidad, la esperanza, la poca fe que pudiese albergar su diminuto cuerpo y también la paciencia. Esto último especialmente. Los primeros días habían sido particularmente agotadores, sobre todo la búsqueda de un lugar en donde poder instalarse con unos mínimos de tranquilidad y seguridad, teniendo en cuenta que en esa isla... había gigantes. Eran enormes, por supuesto, tanto que la vista de Enma en muchas ocasiones no alcanzaba a ver los rostros de aquellos seres que pensaba que eran mitológicos, que sólo existían en los cuentos. Había conocido a personas grandes, por supuesto; Glotz fue una de ellas. ¿Pero tanto como para no ver sus rostros? Esto le había impactado demasiado, pero afortunadamente, aunque su cuerpo estuviese fuera de control, todavía era inmune a los ataques físicos así que, si por algún casual un gigante llegase a pisarlo, sobreviviría sin ningún problema. En principio. El mayor problema para Enma eran los efectos del veneno, el hecho de vivir en hábitats hostiles era como un paseo para él, si tenemos en cuenta que cuando era pequeño no sólo su padre o su madre, sino que también diferentes bandas de piratas e incluso marines abusaron de él y le privaron de sus necesidades más básicas. Así que sí: esto podía ser un paseo si no fuese por el veneno. Las primeras semanas el pelirrojo intentó por todos los medios posibles buscar una cura para aquella sustancia. Realizaba alguna que otra escapada por el entorno para recoger diferentes hierbas y analizar sus propiedades detenidamente, combinarlas con las que ya poseía, introducir alguna que otra en los kits médicos que había diseñado... pero nada funcionaba. Era bastante extraño que un animal que viviese en una isla fuese tan letal y que no hubiese ningún tipo de material que pudiese ser utilizado para contrarrestar los efectos que producían sus venenos. Enma era incapaz de comprender eso, pero todo apuntaba a que así era y así iba a ser mientras tuvieran que permanecer allí encerrados (literalmente). Un día los reunió a todos en unas de las caverna-túneles que Panda había creado (¿cuan útil podía ser esta habilidad en estos casos?) para poder hablar sobre los avances. Pero sólo pudo dar malas noticias. - Lo siento pero... es imposible hacer un antídoto... para esto... - Suspiró. - Tendremos que aguantar así... hasta que el Log Pose cargue... - Hizo una especie de reverencia, como pidiendo perdón, pues entendía que su rol como médico de la tripulación era salvaguardar la salud y vida del grupo. Y, pese a ello, no pudo hacerlo. Fue decepcionante.
Pasados los primeros días y semanas, el grupo fue acostumbrándos. Panda mantenía un espacio seguro, Kovashi traía comida y Nadja supervisaba de forma general que todo estuviese en orden. Enma, por otra parte, bastante tenía con no convertirse en hollín inconscientemente. Un día todo su cuerpo se desvaneció y tardó dos horas en recomponerse. Mientras, todo el grupo estuvo pisándolo y llamándolo pero él era incapaz de hacer nada al respecto. Bochornoso y vergonzoso.
En la actualidad, el grupo estaba a punto de salir de expedición en busca de recursos. Y, por qué no decirlo, también de un poco de diversión para escapar de la monotonía. Pero Nadja dio una terrible noticia, y es que todavía quedaban otros treinta días en aquel lugar. Otros treinta días en los que Enma sería un lastre. Ante esto, simplemente suspiró y se resignó. Vio como todos salían al exterior, esperando por la señal de Kovashi tras el avistamiento de un gigante, y pidió ayuda a Nadja, que fue la última en abandonar el túnel, para poder salir, ya que su fuerza seguía tocada. Sin embargo, el contacto con ella hizo que su mano se deshiciese en hollín... otra vez. Suspiró. - No te preocupes... - Volvió a suspirar. Intentó, como pudo, rehacer su mano y tras varios minutos logró abandonar el túnel. - Por fin... - Se limpió las ropas con unas sacudidas y cayeron varios restos de hollín. - Yo voy... a donde digáis... - Contestó a Nadja. - No estoy... para elegir... - Se resignó. Bostezó. Estaba algo cansado ya que no lograba dormir bien, pero quedaba menos tiempo para abandonar aquella isla así que tenía que intentar ser fuerte.
Pasados los primeros días y semanas, el grupo fue acostumbrándos. Panda mantenía un espacio seguro, Kovashi traía comida y Nadja supervisaba de forma general que todo estuviese en orden. Enma, por otra parte, bastante tenía con no convertirse en hollín inconscientemente. Un día todo su cuerpo se desvaneció y tardó dos horas en recomponerse. Mientras, todo el grupo estuvo pisándolo y llamándolo pero él era incapaz de hacer nada al respecto. Bochornoso y vergonzoso.
En la actualidad, el grupo estaba a punto de salir de expedición en busca de recursos. Y, por qué no decirlo, también de un poco de diversión para escapar de la monotonía. Pero Nadja dio una terrible noticia, y es que todavía quedaban otros treinta días en aquel lugar. Otros treinta días en los que Enma sería un lastre. Ante esto, simplemente suspiró y se resignó. Vio como todos salían al exterior, esperando por la señal de Kovashi tras el avistamiento de un gigante, y pidió ayuda a Nadja, que fue la última en abandonar el túnel, para poder salir, ya que su fuerza seguía tocada. Sin embargo, el contacto con ella hizo que su mano se deshiciese en hollín... otra vez. Suspiró. - No te preocupes... - Volvió a suspirar. Intentó, como pudo, rehacer su mano y tras varios minutos logró abandonar el túnel. - Por fin... - Se limpió las ropas con unas sacudidas y cayeron varios restos de hollín. - Yo voy... a donde digáis... - Contestó a Nadja. - No estoy... para elegir... - Se resignó. Bostezó. Estaba algo cansado ya que no lograba dormir bien, pero quedaba menos tiempo para abandonar aquella isla así que tenía que intentar ser fuerte.
