15-12-2023, 08:06 AM
- ¿Está entrando en contacto conmigo? - Fue en lo único que pensó Irina. Su mano estaba tocando la siniestra de Daryl, aquella metálica. Tenía todo el sentido que pudiera, pues no era su cuerpo real entonces su problema no se manifestaba. Aquello encendió una siniestra sonrisa en la pelirroja, que ni siquiera prestaba atención a la que había liado tras levantar la mesa de una patada que tenía poco de involuntaria. Irina escuchó hablar al tipo trajeado, que levantó la madera del suelo, colocandola donde estaba. Su voz era relajante, típica de un hombre que era menos que un peligro, rozaba casi la amenaza de una piedra en mitad del bosque. Le gustaban esos. Irina se le quedó mirando muy fijamente. Cuando hacía eso los círculos de sus pupilas parecían bailar, cambiar ... Unos se volvían más grandes y otros más pequeños, pero era todo un efecto óptico que el propio iris se encargaba de mostrar. — Disculpa. — Le respondió al tiempo que hacía un cruce de piernas a lo instinto básico. Fue fugaz, demasiado quizás, pero al fijarse tanto en las facciones de aquel tipo comenzó a pensar cosas extrañas sobre el. Tenía las orejas pequeñas ... Piel pálida ... - Parece un bebé grande, sus huesos tienen que ser tan fáciles de romper ... - Alzeid estaba cerca, no la dejaba ensimismarse con su idea sobre los huesos de mantequilla que podría tener Kevin. - ¿Se romperán fácil de un mordisco? podría intentarlo sin utilizar mi akuma - Se topó con que la idea de comerse un ser humano sin necesidad de las mandíbulas que surgían de su forma hibrida, la encendía mucho.
Con disimulo se llevó una mano a la boca para tapar su sorpresa y otra a su zona íntima, notando la tormenta. Pero claro, ningún buen momento venía acompañado de otro del mismo nivel, siempre seguía uno malo. En este caso Irina no podría hacer caso omiso a lo que Alzeid decía. Estaba instigando a que sus seguidores, unos random que aparecieron por allí, molestaran a Daryl. ¿A su Daryl? ¿Su mascota? uno de los muchachos era un joven de unos veinte años. A diferencia de Kevin este sí parecía tener una constitución recia en sus huesos. El tipo era un hombre moreno, de barba pronunciada y sin un pelo en la cabeza. Cuando se acercó más de la cuenta Irina reaccionó. Se levantó, alzó tanto la pierna que pasó con creces su propia estatura y clavó su pie, que iba unido a su tacón, en el rostro del muchacho. El golpe pasó a ser un pisotón, ya que le arrastró la inercia hasta el suelo. El tacón le atravesó la mejilla derecha, perforando casi hasta la otra. — ¡NADIE VA A TOCAR A MI PERRO! — Gritó, desenganchando su tacón, sin miramientos, del rostro del muchacho. Para seguir hablando, subió encima de su cuerpo, tomando altura. — Alzeid ... — Le dijo, fijando su mirada en el hombre. Nadie sabía que eran agentes del gobierno, si se iba a liar, que parecía, lo mejor sería que no se supiera de momento. Cuando aquello sucedió, todos los presentes en el local lo abandonaron, quedando en el Daryl, Irina, Alzeid, Kevin, Gideon, Erika y Shoto.
Se notaba que el alcohol estaba haciendo mella en Irina. Y eso que solo había tomado un par de copas.
Con disimulo se llevó una mano a la boca para tapar su sorpresa y otra a su zona íntima, notando la tormenta. Pero claro, ningún buen momento venía acompañado de otro del mismo nivel, siempre seguía uno malo. En este caso Irina no podría hacer caso omiso a lo que Alzeid decía. Estaba instigando a que sus seguidores, unos random que aparecieron por allí, molestaran a Daryl. ¿A su Daryl? ¿Su mascota? uno de los muchachos era un joven de unos veinte años. A diferencia de Kevin este sí parecía tener una constitución recia en sus huesos. El tipo era un hombre moreno, de barba pronunciada y sin un pelo en la cabeza. Cuando se acercó más de la cuenta Irina reaccionó. Se levantó, alzó tanto la pierna que pasó con creces su propia estatura y clavó su pie, que iba unido a su tacón, en el rostro del muchacho. El golpe pasó a ser un pisotón, ya que le arrastró la inercia hasta el suelo. El tacón le atravesó la mejilla derecha, perforando casi hasta la otra. — ¡NADIE VA A TOCAR A MI PERRO! — Gritó, desenganchando su tacón, sin miramientos, del rostro del muchacho. Para seguir hablando, subió encima de su cuerpo, tomando altura. — Alzeid ... — Le dijo, fijando su mirada en el hombre. Nadie sabía que eran agentes del gobierno, si se iba a liar, que parecía, lo mejor sería que no se supiera de momento. Cuando aquello sucedió, todos los presentes en el local lo abandonaron, quedando en el Daryl, Irina, Alzeid, Kevin, Gideon, Erika y Shoto.
Se notaba que el alcohol estaba haciendo mella en Irina. Y eso que solo había tomado un par de copas.
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