04-09-2026, 01:55 AM
(Última modificación: 05-09-2026, 05:09 AM por Kael Omuyaga.
Razón: Cambio de fecha por año incorrecto
)
40 de verano, año 18
18:30 PM
18:30 PM
Kael se había presentado media hora antes al lugar, disponiendo todo a su gusto para un entrenamiento en el que quiere creer que tiene todas las de perder. ¿Ni siquiera habían empezado y ya iba con esa negatividad? No, en absoluto. No se trataba de verse inferior a nadie. La razón por la que se encuentra allí con esa mentalidad no es sino por las expectativas puestas en el comandante Nanashi, un hombre más joven que él que, hasta eventos recientes, lideraba toda una división bajo el apellido de un linaje especialmente conocido en la marina. ¿Quién si no él era la persona indicada para enseñarle lo lejos que estaba de ser un marine decente?
O al menos de crecer en la institución, claro estaba. Pequeños cambios a los que uno se tiene que acostumbrar con el devenir de los tiempos.
Por otro lado, su atención también se había mantenido en el líder de esa división. Saint Vangelis Enji, alguien a quién no podía entender como la marina le dejaba en tan alta estima con su forma de ser tan excesivamente particular. Ciertamente, aquel bajo el linaje de los dragones divinos debía poseer una particularidad que lo hiciese diferente a todos los mortales que caminan por las tierras del mar azul, y si no era su capacidad de liderazgo…¿entonces serían sus capacidades de combate?
Eso era, precisamente, lo que esperaba averiguar en ese momento.
El suelo no tenía ninguna particularidad en especial, tan solo era tierra dispuesta junto a la playa cercana al puerto donde el Ford’s transit estaba atracado a setenta metros de distancia, una explanada de treinta metros de largo, con algunos árboles a unos diez metros de donde se había colocado, y quince de ancho en dirección hacia la playa, donde otros ochenta metros eran la distancia que los separaba del agua, tratando de mantener la firmeza en los pies mientras se aseguraba de tenerlo todo a su disposición. Desconoce la fruta del rubio, suponiendo que como todos en la división, él también era usuario de una Akuma del diablo, aún sabiendo lo que ello podía llegar a suponer.
Su cuerpo se comenzó a preparar tan pronto los vió acercarse, entendiendo lo que estaba por comenzar, observando con bastante detenimiento, sin perderlos ni un solo segundo de vista, presionado por quiénes parecían ser en realidad, y los prejuicios que había tomado acerca de su renombre y sus títulos. Sí, había sido él mismo quién les había hecho llamar, pidiéndoles amablemente que pusieran a prueba sus capacidades para comprender si él era digno de pertenecer a una división con tal alto renombre…o si no era más que el último eslabón en la fila. Por supuesto, nunca llegó a mencionar el hecho de querer ponerlos a prueba entre sí a ambos, dos capitanes de división tan diametralmente opuestos con ideas tan distintas en las que, seguramente, terminarían chocando con una frecuencia descomunal.
—Gracias por sacar algo de tiempo para venir hasta aquí, Comandante Nanashi, Comodoro Enji.—No quería andarse con demasiados rodeos, y ninguno estaba para perder el tiempo. Entenderse mejor entre ellos era una tarea necesaria para saber como proceder a la hora de combatir juntos, y para ello…¿que mejor que dejar hablar a sus propios puños?—Espero no decepcionaros mucho, pero temo que mis habilidades de combate en muchos aspectos deja bastante que desear.
Tenía muchas otras virtudes que demostrar fuera del campo de batalla, pero debía ser al menos lo suficientemente fuerte como para poder seguirle el ritmo a los demás. No podía decepcionar a nadie.
…y mucho menos a aquellos que lo están poniendo a prueba.
máscara de combate
![[Imagen: jGxJg3p.png]](https://i.imgur.com/jGxJg3p.png)
