06-09-2026, 11:56 AM
Un día más en aquella isla nueva. Aunque este era algo diferente. Eros volaba sobre el lomo de Burbujita. El pez volador que Kiyoshi había conseguido justo antes de salir de Skypiea se había convertido en algo así como una mascota, pero la verdad es que su función como montura daba mucho más juego. Miré al capitán montado a lomos del pez volador. Ajusté la cinta de mi rifle a la espalda. La realidad era que yo sentía envidia de Eros en aquel momento. No sé si era por nuestra estancia en Shandora, una ciudad llena de gente alada, pero se había despertado en mi una curiosidad enorme por ver todo lo que nos rodea desde más arriba, desde los cielos.
—Kiyoshi, luego podré darme un paseo en Burbujita, ¿verdad? Apuesto 1000 berries a que puedo aguantar subido más tiempo que Eros.
Dudaba que así fuese, pues el médico querría montar en su pez una vez que Eros hubiese satisfecho su curiosidad. Continué mirando a Burbujita por el aire hasta que las palabras de Kiyoshi me detuvieron. Miré al frente y pide ver qué lo que decía era cierto. Marines. Me detuve para ver la escena, mientras que mi compañero seguía andando. Mi cuerpo se tensó al oír un disparo. ¿Nos estarían atacando ya? No parecía así, sin embargo, retomé la marcha apta situarme junto a Kiyoshi.
—Tssss, que te van a oír —chisté, mientras hacia gestos arriba y abajo con mi mano, en señal de que bajase el tono.
Me hubiese gustado pasar desapercibido. Poderme ocultar antes de decidir qué hacer. Pero ese no era el estilo de mis compañeros. Y yo no podía seguir escondiéndome como una rata. Seguí con mi mirada el objetivo que marcaba Kiyoshi. A simple vista me pareció ver solo dos de ellos. Sin embargo, nuestro viaje por Skypiea me había dejado una nueva habilidad. Ahora era capaz de ver sin ver. Dejé fluir mi Haki para observar alrededor. Pude ver qué no solo estaban el rubio y el exhibicionista, sino también otro aura más allá, entre los árboles. Sonreí al ver lo útil que era mi nuevo poder. No sabía cómo acabaría aquel encuentro, pero hacia largo tiempo que no teníamos ningún enfrentamiento. Varias islas habían pasado desde la ultima vez que tuvimos que emplearnos en serio. Mi mano dió una sacudida. No supe bien si fue debido al miedo o a la emoción del momento. Sentí que mi pulso se aceleraban y que la energía corría por todo mi cuerpo. Tan fuerte que podía sentirla chisporrotear a mí alrededor. Tan fuerte que casi sentía que era capaz de oírla. Apreté mis manos en dos puños. Estaba preparado.
Eros terminó de confirmar nuestra posición. Sí bien sus palabras dejaban un hueco a qué no hubiese ningún enfrentamiento, si declaración inicial daba a entender que no sería así. ¿Little Garden? ¿Acaso alguno de ellos fue uno de los sucios que emboscaron a nuestro amigo? Yo no quería buscarme más problemas con los marines. Ya me parecían suficiente la cantidad que habían puesto a cambio de mi cabeza. Sin embargo, si se trataba de aquellos mismos marines... La situación sería muy distinta. Sí ese fuera el caso, me daría igual que se llegase a duplicar la cifra de mi cartel. Ellos eran todos los que tenía. No podía permitir que nadie los tocase. Viré mi mirada hacia el otro marine. Sabía que quién perdiese de vista a su rival, tendría serios problemas. Así que me concentré en ello, en ver todo, en no ser visto. Un sabor amargo inundó mi boca. Me asqueaba la idea de lo que podía llegar a pasar, pero, llegados a este punto, todo podía suceder. Me mantuve tras Eros, listo por si comenzaba una contienda. Era la primera vez que se daba algo así. Los Sepultura frente a la Marina.
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