23 de Primavera
Isla Karate, Dojo.
10:30AM
♔
¿Qué narices estaba pasando fuera?
Seraphim ya no le importaba nada de lo que ese dojo y aquel tipejo pudieran darle, así que simplemente decidió ignorar a ese tipo después de despedirse de él cordialmente —aunque por dentro se estuviera muriendo del asco—. Ahora su atención estaba en ver dónde estaba Jesse y por qué le había dejado tirada. Le iba a echar una bronca grande, no pensaba ocultarle nada de cómo se sentía; y mucho menos cuando él sabe cosas de ella que nadie sabe. Estaba tan enfadada que el ruido que salió de fuera no le alarmó, pero si fue una señal para que se fuera a asomar para ver qué narices estaba pasando.
Seraphim llegó a tiempo para ver como Jesse se peleaba con otra persona incluso con un aspecto peor que el maestro de ese Dojo, y parecía que no le estaba yendo muy bien. Ella no es que le apeteciera mucho meterse en una pelea cuerpo a cuerpo porque no tenía la fuerza como para aguantar golpes ni tampoco querer recibirlos. En su cobardía, se quedó delante de la puerta de dojo a una distancia prudencial de esa trifulca mientras veía como Jesse estaba pasandolo un poco mal con el tipejo con el que se estaba peleando. Por si acaso, ella sacó su arma (por supuesto que la llevaba encima porque eran marines y tenían permitido llevar armas) y comprobó si estaba bien. Perfecto, estaba cargada, y encima de todo a tope. Jugueteo con ella en sus manos sin quitarle el seguro y, con una risita, mientras mantenía la distancia prudencial para que no le hicieran nada, Seraphim grita:
— ¡Venga, Jesse, no pierdas el tiempo con ese ridículo y acaba ya! ¡Tengo hambre y quiero desayunar! —Exije ella como una niñita consentida que es, y encima de todo tiene la osadía de meter más cizaña al que estaba pasándolo mal en la pelea.— ¡Ah, y no te creas que vas a huir ahora porque te pienso cantar las cuarenta, que lo sepas! ¡Acaba rápido que me estoy aburriendo! —Sigue gritando esas exigencias al pelirrojo, acercándose un poquito más para ver mejor la pelea pero no lo suficiente para que a ella no le salpique nada.
Ella no es de ir de cara en las peleas porque es una cobarde, pero no es tan tonta como para ir sin nada. Si ese tipejo que se peleaba con Jesse se acerca, pensaba quitarle el seguro a su arma y disparar sin preguntar porque ella se creía con la conciencia tranquila de que podía hacer eso. Y ojalá hacerselo al viejo oloroso del dojo, pero al menos le ha enseñado dos o tres cositas que seguramente usará en el futuro.
Leeme~

[/img]