13-09-2026, 02:28 PM
(Última modificación: 13-09-2026, 02:29 PM por Kael Omuyaga.)
Para tranquilidad del azabache, el líder de la división treinta no fue alcanzado por el impacto de su disparo, algo que la munición explosiva como aquella no dejaba con mucho margen. Ni siquiera había visto como se apartaba, pero eso dejaba en claro que sabía lo que hacía y...
Un momento. ¿Cómo lo había hecho?
No había tenido la capacidad de percatarse de lo que estaba sucediendo antes de que los piratas petrificados hubiesen recibido una serie de golpes. Apenas consiguió observar como el Comandante Nanashi llegaba hasta la zona mientras el Santo se encargaba de finalizar en movimientos de combate de alta velocidad al capitán de los Sepultura.
"¿Pero qué?" No sabía de qué estaba hecho el revestimiento del nudista, pero sin lugar a dudas era bastante más intimidante que observarlo prácticamente desnudo.
No, ni siquiera estaba analizando la situación correctamente. Los tres piratas que ahora se encontraban allí habían sido derrotados en un abrir y cerrar de ojos por los dos hombres que se habían tomado la molestia de salir con él a entrenar. ¿Cómo se le ocurre? ¿De verdad creía poder estar al nivel de esas dos bestias de combate?
"¿Que clase de...?" Poco a poco, comenzó a entender cada vez más y más cosas. Ambos habían sido los líderes de sus respectivas divisiones y tenían un potencial de combate asombroso. No se trataba del poder de liderazgo que en sí tuvieran, sino la capacidad de infundir respeto incluso entre sus compañeros a través de su propia fuerza. Estaba ante dos héroes de la marina, dos armas militares con un poder para acabar con una tripulación de gran calibre en apenas un suspiro. El esfuerzo se notaba, en ambos, pero...
¿Qué serían capaces de lograr si lograban explotar todo su potencial?
"Ahora entiendo cuál es mi misión..."
Despejó sus pensamientos cuando el líder abrió la boca, dándoles la orden de desarmar a los piratas sin esperar a que pudieran ofrecer resistencia.
—A la orden.—No esperó ni un solo instante en dirigirse hacia el capitán de los sepultura ya inconsciente, dando un salto en su dirección hasta quedar encima del mismo sujeto.
Retiró de su equipamiento todas las armas, equipo y provisiones que pudiera llegar a encontrar, comenzando por los tan peligrosos guantes afilados que llevaba colocados listos para desgarrar la carne. El arma principal del tirador y ganador de la prueba de precisión de los juegos del cielo se encontraba a unos cuantos metros adicionales, por lo que, en cuanto se aseguró de no dejar ningún cabo suelto en los bolsillos ni bultos escondido en ninguna parte de los ropajes del peliazul, se acercó rápidamente hacia el fusil del tirador a seis metros de distancia, guardándolo en el interior de la fortaleza. Estaba seguro de que no se podrían levantar en esas condiciones, pero quería terminar el trabajo lo más rápido posible para evitar posibles incidencias.
—Comodoro, comandante—Habló en un tono formal, manteniendo la titularidad de su líder y su epilogista favorito mientras algunos de los piratas presentes aún siguieran conscientes.—Los números no cuadran. Los piratas de la Sepultura están compuestos por cuatro miembros. Si la memoria no me falla, estos de aquí son Eros Focalor, Varo Ganchin y Kiyoshi Maeda. Quizás Rackham Uker no se encuentre demasiado lejos. Como mínimo debe de estar también en esta isla.
Lo primero, por supuesto, era poner en custodia a los piratas allí presentes antes de que pudieran acudir refuerzos. Dos de ellos estaban fuera de combate, y el tercero de ellos, derrotado también por el comandante Nanashi, apenas a unos metros más de distancia, parecía también imposibilitado para el combate. Si todos ellos cargaban con armamento de combate, debía asegurarse de despojarlos del mismo para evitar contratiempos innecesarios. El Haki de observación de ambos marines debía ser suficiente para asegurar que el último pirata de ellos, el cuarto miembro, no aparecía por sorpresa en ese lugar de acecho, al menos, hasta que el resto de su tripulación llegase del Ford Transit como refuerzo.
Hay demasiadas cosas por hacer...y ese entrenamiento parecía problema para un futuro incierto.
Un momento. ¿Cómo lo había hecho?
No había tenido la capacidad de percatarse de lo que estaba sucediendo antes de que los piratas petrificados hubiesen recibido una serie de golpes. Apenas consiguió observar como el Comandante Nanashi llegaba hasta la zona mientras el Santo se encargaba de finalizar en movimientos de combate de alta velocidad al capitán de los Sepultura.
"¿Pero qué?" No sabía de qué estaba hecho el revestimiento del nudista, pero sin lugar a dudas era bastante más intimidante que observarlo prácticamente desnudo.
No, ni siquiera estaba analizando la situación correctamente. Los tres piratas que ahora se encontraban allí habían sido derrotados en un abrir y cerrar de ojos por los dos hombres que se habían tomado la molestia de salir con él a entrenar. ¿Cómo se le ocurre? ¿De verdad creía poder estar al nivel de esas dos bestias de combate?
"¿Que clase de...?" Poco a poco, comenzó a entender cada vez más y más cosas. Ambos habían sido los líderes de sus respectivas divisiones y tenían un potencial de combate asombroso. No se trataba del poder de liderazgo que en sí tuvieran, sino la capacidad de infundir respeto incluso entre sus compañeros a través de su propia fuerza. Estaba ante dos héroes de la marina, dos armas militares con un poder para acabar con una tripulación de gran calibre en apenas un suspiro. El esfuerzo se notaba, en ambos, pero...
¿Qué serían capaces de lograr si lograban explotar todo su potencial?
"Ahora entiendo cuál es mi misión..."
Despejó sus pensamientos cuando el líder abrió la boca, dándoles la orden de desarmar a los piratas sin esperar a que pudieran ofrecer resistencia.
—A la orden.—No esperó ni un solo instante en dirigirse hacia el capitán de los sepultura ya inconsciente, dando un salto en su dirección hasta quedar encima del mismo sujeto.
Retiró de su equipamiento todas las armas, equipo y provisiones que pudiera llegar a encontrar, comenzando por los tan peligrosos guantes afilados que llevaba colocados listos para desgarrar la carne. El arma principal del tirador y ganador de la prueba de precisión de los juegos del cielo se encontraba a unos cuantos metros adicionales, por lo que, en cuanto se aseguró de no dejar ningún cabo suelto en los bolsillos ni bultos escondido en ninguna parte de los ropajes del peliazul, se acercó rápidamente hacia el fusil del tirador a seis metros de distancia, guardándolo en el interior de la fortaleza. Estaba seguro de que no se podrían levantar en esas condiciones, pero quería terminar el trabajo lo más rápido posible para evitar posibles incidencias.
—Comodoro, comandante—Habló en un tono formal, manteniendo la titularidad de su líder y su epilogista favorito mientras algunos de los piratas presentes aún siguieran conscientes.—Los números no cuadran. Los piratas de la Sepultura están compuestos por cuatro miembros. Si la memoria no me falla, estos de aquí son Eros Focalor, Varo Ganchin y Kiyoshi Maeda. Quizás Rackham Uker no se encuentre demasiado lejos. Como mínimo debe de estar también en esta isla.
Lo primero, por supuesto, era poner en custodia a los piratas allí presentes antes de que pudieran acudir refuerzos. Dos de ellos estaban fuera de combate, y el tercero de ellos, derrotado también por el comandante Nanashi, apenas a unos metros más de distancia, parecía también imposibilitado para el combate. Si todos ellos cargaban con armamento de combate, debía asegurarse de despojarlos del mismo para evitar contratiempos innecesarios. El Haki de observación de ambos marines debía ser suficiente para asegurar que el último pirata de ellos, el cuarto miembro, no aparecía por sorpresa en ese lugar de acecho, al menos, hasta que el resto de su tripulación llegase del Ford Transit como refuerzo.
Hay demasiadas cosas por hacer...y ese entrenamiento parecía problema para un futuro incierto.
mate del pastor
![[Imagen: jGxJg3p.png]](https://i.imgur.com/jGxJg3p.png)
