16-09-2026, 02:06 AM
Mientras el enorme hombre se estabilizaba, el médico aprovechó para abrir la puerta y salir hasta el pasillo. Miró en ambas direcciones, intentando recordar hacia qué lado estaban las escaleras por las que subió cuando los amables ángeles lo guiaron hasta la habitación en la que habían dejado a Bartolomeow, pero como no pudo recordarlo antes de volver a escuchar la voz del buccaneer, su intento de servir como guía murió en el momento en que su cerebro decidió que era mejor escuchar lo que el otro tenía que decir sobre sus nakama y, en lugar de pensar por un momento más, empezó a caminar hacia ninguna dirección en particular, solo con la esperanza de llegar a la cocina.
—¿Con igual de peculiares te refieres a igual de peligrosos? ¿También debo tener precaución al hablarles? ¡Ah! Ahora no sé si debería anotarlo para decirle a las chicas —. Volvió a morder su labio mientras que empezaba a caminar en círculos en su lugar, o sea, justo frente a la puerta, desde la que, más temprano que tarde, recibió una sombra que cubrió por completo la luz que salía del cuarto al que llegaron.
—¡Oh! —De nuevo su mente lo traicionó, dejó de pensar en los compañeros del sujeto frente a él para divagar en la “rápida” recuperación del sujeto y el milagro de que, a pesar de todo, había llegado a la cocina sin tantos contratiempos como otras veces. —No creí que llegaríamos tan rápido, sinceramente —. Se quedó analizando la cocina, en lugar de entrar y luego, giró su rostro para ver que el buccaneer se apoyaba, más tranquilo, contra la pared de la cocina. —Y tampoco creí que en verdad me seguirías, cuando te propuse venir creí que dirías que te quedarías a descansar un poco más, pero supongo que eres más resistente que el promedio…Jmmm…que interesante… ¿Crees que pueda estudiar esa característica tuya? Podría servirme para…
Su estómago volvió a sonar y con eso mandó al carajo cualquier tipo de experimentación que deseara hacer para imaginarse los manjares que podrían estar esperándolos en la cocina.
—… ¡Bah! No importa, será mejor que nos apresuremos a comer o moriré de hambre… ¡Ah! Debí comprar más cosas además de dulce y jalea de naranja… ¿Comes jalea de naranja, gigantón? Espero que sí, porque compré un tarro enorme y no tengo idea si el emperador nos habrá incluido comida en la estadía ¿Sabes? Quiero comer algo salado…ugh… ¿Dónde estará Maki? —Olvidó, por un segundo, que debía estar cuidando a Merlot. —Debería decirle que me acompañe a ese mercado a comprar…no sé…un asado o unas bolitas de pulpo —. Su mente, siempre inquieta, se adelantaba a los hechos y al terrible escenario de no encontrar en la cocina algo decente para comer; sin embargo, al empezar a buscar en la despensa, esta estaba bastante llena con diversos alimentos que servían para salir del paso, algunos estaban ya empacados, como si esperaran solo a ser comidos.
El médico sonrió. Esto si que era hospitalidad, así esperaba ser tratado en todos lados.
—Parece que es nuestro día de suerte —. Comentó mientras sacaba unos sándwiches de una nevera para después solo meterlos en un pequeño horno que serviría para que estuvieran “listos” en segundos. —Vivienda gratis, comida gratis…jmp…a fin de cuentas valió la pena sobrevivir al viaje de llegada a esta isla ¿No crees? —No esperaba a que el otro respondiera, más que nada porque justo cuando terminó de hablar, el hornito empezó a emitir un pitido que lo hizo darse cuenta de que su comida estaba lista. Sacó los sándwiches y le lanzó uno, al azar, al otro hombre. —Buen provecho, gigante…espero que esta comida no te de dolor de estómago o terminaré obligándote a tomar algún remedio, quieras o no —dijo antes de dar el primer bocado a su improvisada merienda mientras pensaba si sería necesario o no quedarse cuidando al “gigantón” por más tiempo.
Botiquín. Abrir solo en casos de emergencia
![[Imagen: hyakocheja.png]](https://i.ibb.co/FLVxQr0j/hyakocheja.png)
