16-09-2026, 06:40 AM
Habían pasado ya varios días desde nuestra llegada a Isla Chika, un lugar que a decir verdad, despertaba cierta admiración en mí, la vida había logrado abrirse paso y coexistir en condiciones deplorables creadas bajo el esquema de la imprudencia, aun así, los insumos recreados por la tecnología de este lugar no parecían ser del todo suficiente, no únicamente por la pobreza sino por una producción mediana que los había obligado a vivir bajo tierra con lo que se tenga a disposición de la supervivencia.
Un cielo artificial alumbraba puntualmente sobre nuestras cabezas mientras cada establecimiento parecía haber sido construido a base de los residuos de la misma isla, algunos lucían decentes y otros no tanto pero a mal tiempo… buena cara, supongo.
Me encontraba ahora en un bar, sentada sobre un barril que servía como taburete mientras jugaba con el popote de mi bebida, haciendo girar los cubos de hielo que flotaban en ella, una deliciosa y refrescante limonada rosa, tan rosa como los mechones teñidos de mi cabello que alguna vez fue naranja, y aunque comenzaba a desteñirse con los días, aquel color artificial aún predominaba.
Junto a mi capitana habíamos salido temprano hacia el veterinario de la isla, con la esperanza de que Cazzuella y Rochallor pudieran mejorar su estado de salud, realmente me apenaba verlos con el ánimo tan bajo, y comprendía a la perfección la preocupación de Maki quien había permanecido durante horas frente a la puerta del consultorio tratando de recibir buenas noticias, al final, durante la espera extendida decidimos pasar el rato a un bar cercano, refrescarnos ante el verano, preferí no tomar alcohol dada mi pésima tolerancia a las bebidas.
— ¿Odeth era muy alta? tendría sentido si en este lugar no se golpeara con el techo, ¿qué pasó con ella? — pregunté interesada puesto que aún había muchas cosas que desconocía de la tripulación de las Valar, pero a pesar de eso… con tan poco tiempo, ya las consideraba parte de mi familia, mi sangre.
Cerca de nosotras parecía haber un grupo de personas conversando alegremente o altivamente, además de alguna que otra connotación relacionada con algo que regía dentro de la isla. Lo cierto es que no soy de las personas que se inmiscuyen en las pláticas ajenas pero al escuchar la palabra concierto… una antena dentro de mí se activó. Sin embargo, solo lograba escuchar fragmentos de sus palabras cada vez que alzaban un poco la voz, tomé un poco de mi limonada mientras trataba de recordar si había visto algún afiche del concierto en la ciudad, y a decir verdad, no recordaba casi nada, ¿sería de otra isla?
Al parecer Maki había escuchado perfectamente la conversación ya que propuso ir al lugar mencionado, la idea me tomó por sorpresa por lo que la observé con gran curiosidad y asombro, al menos sería una forma de distraernos de la preocupación y hacer que el tiempo pase más rápido — C-claro, está bien.
Tomé mis cosas tan rápido como pude, mi amado instrumento y compañero, Amphitrite, quedó afianzado a mi espalda dentro de su estuche, mientras que de forma diagonal también portaba mi nuevo arco junto con sus respectivas flechas, me bajé del barril y agradecí con una sonrisa dulce al señor de la barra por su servicio, justo después de haber sido cautivado por la capa de humo lanzada por mi capitana.
Coloqué mi sombrero sobre la cabeza y con pasos apresurados me situé al extremo derecho de la doncella de cabello verde y labios oscuros — ¿De verdad habrá un concierto?, no recuerdo haber visto anuncios por ninguna parte de eso… — dije pensativa en lo que dirigía mi mirada hacia el frente, saliendo del bar.
Ahora me cuestioné severamente… y es que era verdad…
La música de la isla Chika… ¡¿Dónde está?!
Un cielo artificial alumbraba puntualmente sobre nuestras cabezas mientras cada establecimiento parecía haber sido construido a base de los residuos de la misma isla, algunos lucían decentes y otros no tanto pero a mal tiempo… buena cara, supongo.
Me encontraba ahora en un bar, sentada sobre un barril que servía como taburete mientras jugaba con el popote de mi bebida, haciendo girar los cubos de hielo que flotaban en ella, una deliciosa y refrescante limonada rosa, tan rosa como los mechones teñidos de mi cabello que alguna vez fue naranja, y aunque comenzaba a desteñirse con los días, aquel color artificial aún predominaba.
Junto a mi capitana habíamos salido temprano hacia el veterinario de la isla, con la esperanza de que Cazzuella y Rochallor pudieran mejorar su estado de salud, realmente me apenaba verlos con el ánimo tan bajo, y comprendía a la perfección la preocupación de Maki quien había permanecido durante horas frente a la puerta del consultorio tratando de recibir buenas noticias, al final, durante la espera extendida decidimos pasar el rato a un bar cercano, refrescarnos ante el verano, preferí no tomar alcohol dada mi pésima tolerancia a las bebidas.
— ¿Odeth era muy alta? tendría sentido si en este lugar no se golpeara con el techo, ¿qué pasó con ella? — pregunté interesada puesto que aún había muchas cosas que desconocía de la tripulación de las Valar, pero a pesar de eso… con tan poco tiempo, ya las consideraba parte de mi familia, mi sangre.
Cerca de nosotras parecía haber un grupo de personas conversando alegremente o altivamente, además de alguna que otra connotación relacionada con algo que regía dentro de la isla. Lo cierto es que no soy de las personas que se inmiscuyen en las pláticas ajenas pero al escuchar la palabra concierto… una antena dentro de mí se activó. Sin embargo, solo lograba escuchar fragmentos de sus palabras cada vez que alzaban un poco la voz, tomé un poco de mi limonada mientras trataba de recordar si había visto algún afiche del concierto en la ciudad, y a decir verdad, no recordaba casi nada, ¿sería de otra isla?
Al parecer Maki había escuchado perfectamente la conversación ya que propuso ir al lugar mencionado, la idea me tomó por sorpresa por lo que la observé con gran curiosidad y asombro, al menos sería una forma de distraernos de la preocupación y hacer que el tiempo pase más rápido — C-claro, está bien.
Tomé mis cosas tan rápido como pude, mi amado instrumento y compañero, Amphitrite, quedó afianzado a mi espalda dentro de su estuche, mientras que de forma diagonal también portaba mi nuevo arco junto con sus respectivas flechas, me bajé del barril y agradecí con una sonrisa dulce al señor de la barra por su servicio, justo después de haber sido cautivado por la capa de humo lanzada por mi capitana.
Coloqué mi sombrero sobre la cabeza y con pasos apresurados me situé al extremo derecho de la doncella de cabello verde y labios oscuros — ¿De verdad habrá un concierto?, no recuerdo haber visto anuncios por ninguna parte de eso… — dije pensativa en lo que dirigía mi mirada hacia el frente, saliendo del bar.
Ahora me cuestioné severamente… y es que era verdad…
La música de la isla Chika… ¡¿Dónde está?!
Amphitrite Toca la Canción
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Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
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