15-08-2023, 06:25 PM
Mis músculos se tensaban, la mano se cerraba sobre la empuñadura y comenzaba a desenvainar aquella espada. Había avisado a Legan, o por lo menos lo había intentado dentro del poco control que me quedaba. Solamente observar aquella gyojin revolvía mis recuerdos más oscuros, estaba regresando a aquél fatídico día donde el gyojin tiburón y el mink tigre, acompañados de un humano, secuestraban a mi madre delante de mis narices, sin yo poder hacer absolutamente nada a cambio. Desde aquél momento era incapaz de ver a los animales que caracterizaban a aquellos dos híbridos humanoides y conservar la compostura. Y esta mujer lo tenía todo, tenía los rasgos que más odiaba y me hacía perder el control con solo mirarlo.
Afortunadamente, Legan se puso delante de mí estirando muy llamativamente los brazos, cortando el contacto visual con aquella gyojin, esto me hizo entrar en razón sobre lo que estaba ocurriendo, no obstante tan solo era capaz de sentir un profundo e irrefrenable deseo de desenvainar y descuartizar aquella mujer que estaba al otro lado del grandullón cornudo, el cual con aquel gesto comenzó a disculparse nuevamente a los gyojin y a decir que nos teníamos que ir.
Pero no podía, no podía contenerme, estaba gastando toda mi consciencia posible en forzar mis músculos para no desenvainar y evitar problemas. Unos segundos más y sería incapaz de poder hacer nada al respecto, ya ni que Legan se entrometiese podría ser capaz de nada. Comenzó a moverse, cerré los ojos para tratar de concentrarme un poco más y evitar el contacto visual con la gyojin tiburón, no quería esa situación, por más que esa sed irrefrenable no dejase de invadirme y resecarme la garganta. Legan actuó correctamente, aunque tal vez no se lo dijese. Conforme comenzó a avanzar tras despedirse, me sujetó del brazo arrastrándome un par de metros. Con un par de zancadas suyas ya nos alejábamos bastante, era más del doble que dos e incluso cuatro mías.
Me dejé llevar, logré soltar la empuñadura, sentía mi corazón latir apresuradamente. Hacía años que no me sentía así, desde que me encontré un tigre en medio de un bosque, no recuerdo en qué isla, motivo por el cual mi espalda se encuentra llena de cicatrices, mi primer ataque no fue muy efectivo, y se me abalanzó arrojándome al suelo, casi no lo cuento, pero logré acabar con él destrozándole la cabeza gracias a una piedra afilada que encontré en el suelo mientras me estaba atacando. Realmente, considero haber tenido mucha suerte aquél día.
Nos detuvimos unos instantes, se plantó frente a mí, jadeaba por el esfuerzo mental que había hecho, generalmente nada conseguía controlarme en esas situaciones, y agradecía que Legan haya logrado hacerlo. Mi rostro volvía a su estado normal, un gesto neutro, cara de póker llamarían algunos, otros aspecto de estar cabreado con la vida, recobraba la compostura finalmente y comenzaba a sentir el cansancio en mi cuerpo a la vez que Legan comenzaba a felicitarme por haberme controlado, lo que él no sabe es que no lo habría podido hacer sin él. Después de ello comenzó a decirme que aquella persona no nos había hecho nada. ¿Acaso cree que pienso lo contrario? Le miré a los ojos directamente, cosa que no había estado haciendo hasta ese momento, tan solo me concentraba en calmarme a mí mismo.
-¿Por qué crees que traté de avisarte? -Dije entre jadeos.
Pasaron unos segundos donde no dijo nada y yo aproveché para respirar hondo y serenar mi espíritu y mi mente, cerré los ojos mientras inspiraba y volví en mi mismo pocos instantes después, volviendo a abrir los ojos. El grandullón volvió a hablar, disculpándose por no haberse dado cuenta de los rasgos de la gyojin e inquiriendo que era culpa suya. No estaba nada de acuerdo, no ha sido culpa suya que aquellos tipos hace años me hicieran lo que me hicieron, no era culpable de que mi mente sea incapaz de soportar ver aquellos dos animales, y menos todavía juntos, no tebía por qué estar atento a cualquier cosa que le rodea, tan solo por mí, esa no es su responsabilidad, sino la mía, y no le corresponde a él ningún tipo de agravio por una situación similar.
Aquello decía mucho de este hombre, era la primera vez que me ocurría algo así delante de él, no era solamente fachada lo suyo, parece ser una persona bondadosa y agradable, sin necesidad alguna ha tratado de evitarme problemas, ha dado la cara por mí y, lo que es más importante, ha logrado calmar mi ansia asesina. Le debía una, y ese gesto, en cierta medida, me hizo sentir algo de confianza en él.
-No es cosa tuya. Vámonos de aquí.
Legan comenzó a mirar alrededor, no pude evitar fijarme yo también en que había un grupo de gente corriendo hacia lo que parecía un gran coro, algún evento o acontecimiento que estaba ocurriendo más adelante. Algunas personas, en cuanto llegaban al lugar y veían lo que sucedía les cambiaba el rostro a una mueca de pánico y volvían hacia atrás. Aquel evento tan solo parecía ser más problemas. Solo esperaba una cosa, que no fuera Terence.
El cornudo se intrigó por lo que estaría sucediendo por allí adelante, parecía estar meditando, tal vez intentando ver algo desde su privilegiada altura. De pronto inquirió una posibilidad que hizo que, nuevamente, deseara marcharme de allí veloz. Aquella era la dirección hacia la que se había marchado el pijo trajeado, además decía que estaba alterado por lo sucedido con los gyojin, y no me extraña en absoluto, esa persona no se caracteriza precisamente por su amabilidad con otro tipo de razas que no sea la suya propia, e incluso siente aberración por algunas. Sin duda es un tipo muy curioso, pero demasiado problemático, y no me gusta en lo absoluto.
Entonces Legan sugirió que igual no tenía nada que ver con él, de hecho lo decía con deseo, tratando de convencerse a sí mismo, tras lo cual sugirió que nos aproximasemos para ver por qué se acumulaba tanta gente allí. Esperaba que tan solo fuese un espectáculo de bufones y que los que huyesen despavoridos sea por una fobia irrefrenable a los payasos.
-Qué remedio... -Respondí en voz baja, resignado a Legan que parecía que iba a ir si o si, sin importar lo que le respondiese.
Partí tras él rogando una y otra vez que por aquello no estuviera relacionado con el pijo de los cojones. Si fuera por mí, lo dejaba que le hicieran lo que quisieran, como si le hacían pedazos y lo daban como alimento en las pocilgas, si es que en esta isla tenían cerdos, pero sabía que Legan no iba a permitir que le hicieran nada, había intervenido para ayudarme a mí, intervendría también para ayudarle a él sin duda alguna, e indirectamente me tocaría intervenir a mí también, le debía una y no pensaba dejarle abandonado si se metía en problemas. Claro, que tampoco sería yo el primero en actuar.
Nos aproximamos y comenzamos a escuchar jaleo y ciertas frases un tanto extrañas, de momento todo parecía apuntar que no se trataba de Terence, pero tampoco podríamos cantar victoria, no le conocemos bien y no sabemos exactamente qué tipo de negocios le han podido traer aquí. Llamaban a alguien "acosador", bien podría encajarme con él, no me habría extrañado en lo absoluto.
Nos aproximamos al gentío y pudimos ver lo que estaba ocurriendo, había un marine apuntando con un arma a alguien, ese marine era muy llamativo, pelirrojo y con el uniforme completo de su oficio, tal vez estaba de misión. Eso pensaba hasta que me percaté en quien era la persona que apuntaba, no pude evitar soltar un sonido de resignación, efectivamente era un tipo con traje que me resultaba muy conocido, resoplé y me quedé mirando a Legan de reojo, esperando su reacción. Lo curioso era lo que decían las voces, no me encajaba con un ser como él, pero dudo que su orgullo le permitiese que le dijeran algo así en público, sin ser cierto, y no armase un alboroto. Parecía que nuestro compañero tenía unos gustos amorosos un tanto peculiares.
Afortunadamente, Legan se puso delante de mí estirando muy llamativamente los brazos, cortando el contacto visual con aquella gyojin, esto me hizo entrar en razón sobre lo que estaba ocurriendo, no obstante tan solo era capaz de sentir un profundo e irrefrenable deseo de desenvainar y descuartizar aquella mujer que estaba al otro lado del grandullón cornudo, el cual con aquel gesto comenzó a disculparse nuevamente a los gyojin y a decir que nos teníamos que ir.
Pero no podía, no podía contenerme, estaba gastando toda mi consciencia posible en forzar mis músculos para no desenvainar y evitar problemas. Unos segundos más y sería incapaz de poder hacer nada al respecto, ya ni que Legan se entrometiese podría ser capaz de nada. Comenzó a moverse, cerré los ojos para tratar de concentrarme un poco más y evitar el contacto visual con la gyojin tiburón, no quería esa situación, por más que esa sed irrefrenable no dejase de invadirme y resecarme la garganta. Legan actuó correctamente, aunque tal vez no se lo dijese. Conforme comenzó a avanzar tras despedirse, me sujetó del brazo arrastrándome un par de metros. Con un par de zancadas suyas ya nos alejábamos bastante, era más del doble que dos e incluso cuatro mías.
Me dejé llevar, logré soltar la empuñadura, sentía mi corazón latir apresuradamente. Hacía años que no me sentía así, desde que me encontré un tigre en medio de un bosque, no recuerdo en qué isla, motivo por el cual mi espalda se encuentra llena de cicatrices, mi primer ataque no fue muy efectivo, y se me abalanzó arrojándome al suelo, casi no lo cuento, pero logré acabar con él destrozándole la cabeza gracias a una piedra afilada que encontré en el suelo mientras me estaba atacando. Realmente, considero haber tenido mucha suerte aquél día.
Nos detuvimos unos instantes, se plantó frente a mí, jadeaba por el esfuerzo mental que había hecho, generalmente nada conseguía controlarme en esas situaciones, y agradecía que Legan haya logrado hacerlo. Mi rostro volvía a su estado normal, un gesto neutro, cara de póker llamarían algunos, otros aspecto de estar cabreado con la vida, recobraba la compostura finalmente y comenzaba a sentir el cansancio en mi cuerpo a la vez que Legan comenzaba a felicitarme por haberme controlado, lo que él no sabe es que no lo habría podido hacer sin él. Después de ello comenzó a decirme que aquella persona no nos había hecho nada. ¿Acaso cree que pienso lo contrario? Le miré a los ojos directamente, cosa que no había estado haciendo hasta ese momento, tan solo me concentraba en calmarme a mí mismo.
-¿Por qué crees que traté de avisarte? -Dije entre jadeos.
Pasaron unos segundos donde no dijo nada y yo aproveché para respirar hondo y serenar mi espíritu y mi mente, cerré los ojos mientras inspiraba y volví en mi mismo pocos instantes después, volviendo a abrir los ojos. El grandullón volvió a hablar, disculpándose por no haberse dado cuenta de los rasgos de la gyojin e inquiriendo que era culpa suya. No estaba nada de acuerdo, no ha sido culpa suya que aquellos tipos hace años me hicieran lo que me hicieron, no era culpable de que mi mente sea incapaz de soportar ver aquellos dos animales, y menos todavía juntos, no tebía por qué estar atento a cualquier cosa que le rodea, tan solo por mí, esa no es su responsabilidad, sino la mía, y no le corresponde a él ningún tipo de agravio por una situación similar.
Aquello decía mucho de este hombre, era la primera vez que me ocurría algo así delante de él, no era solamente fachada lo suyo, parece ser una persona bondadosa y agradable, sin necesidad alguna ha tratado de evitarme problemas, ha dado la cara por mí y, lo que es más importante, ha logrado calmar mi ansia asesina. Le debía una, y ese gesto, en cierta medida, me hizo sentir algo de confianza en él.
-No es cosa tuya. Vámonos de aquí.
Legan comenzó a mirar alrededor, no pude evitar fijarme yo también en que había un grupo de gente corriendo hacia lo que parecía un gran coro, algún evento o acontecimiento que estaba ocurriendo más adelante. Algunas personas, en cuanto llegaban al lugar y veían lo que sucedía les cambiaba el rostro a una mueca de pánico y volvían hacia atrás. Aquel evento tan solo parecía ser más problemas. Solo esperaba una cosa, que no fuera Terence.
El cornudo se intrigó por lo que estaría sucediendo por allí adelante, parecía estar meditando, tal vez intentando ver algo desde su privilegiada altura. De pronto inquirió una posibilidad que hizo que, nuevamente, deseara marcharme de allí veloz. Aquella era la dirección hacia la que se había marchado el pijo trajeado, además decía que estaba alterado por lo sucedido con los gyojin, y no me extraña en absoluto, esa persona no se caracteriza precisamente por su amabilidad con otro tipo de razas que no sea la suya propia, e incluso siente aberración por algunas. Sin duda es un tipo muy curioso, pero demasiado problemático, y no me gusta en lo absoluto.
Entonces Legan sugirió que igual no tenía nada que ver con él, de hecho lo decía con deseo, tratando de convencerse a sí mismo, tras lo cual sugirió que nos aproximasemos para ver por qué se acumulaba tanta gente allí. Esperaba que tan solo fuese un espectáculo de bufones y que los que huyesen despavoridos sea por una fobia irrefrenable a los payasos.
-Qué remedio... -Respondí en voz baja, resignado a Legan que parecía que iba a ir si o si, sin importar lo que le respondiese.
Partí tras él rogando una y otra vez que por aquello no estuviera relacionado con el pijo de los cojones. Si fuera por mí, lo dejaba que le hicieran lo que quisieran, como si le hacían pedazos y lo daban como alimento en las pocilgas, si es que en esta isla tenían cerdos, pero sabía que Legan no iba a permitir que le hicieran nada, había intervenido para ayudarme a mí, intervendría también para ayudarle a él sin duda alguna, e indirectamente me tocaría intervenir a mí también, le debía una y no pensaba dejarle abandonado si se metía en problemas. Claro, que tampoco sería yo el primero en actuar.
Nos aproximamos y comenzamos a escuchar jaleo y ciertas frases un tanto extrañas, de momento todo parecía apuntar que no se trataba de Terence, pero tampoco podríamos cantar victoria, no le conocemos bien y no sabemos exactamente qué tipo de negocios le han podido traer aquí. Llamaban a alguien "acosador", bien podría encajarme con él, no me habría extrañado en lo absoluto.
Nos aproximamos al gentío y pudimos ver lo que estaba ocurriendo, había un marine apuntando con un arma a alguien, ese marine era muy llamativo, pelirrojo y con el uniforme completo de su oficio, tal vez estaba de misión. Eso pensaba hasta que me percaté en quien era la persona que apuntaba, no pude evitar soltar un sonido de resignación, efectivamente era un tipo con traje que me resultaba muy conocido, resoplé y me quedé mirando a Legan de reojo, esperando su reacción. Lo curioso era lo que decían las voces, no me encajaba con un ser como él, pero dudo que su orgullo le permitiese que le dijeran algo así en público, sin ser cierto, y no armase un alboroto. Parecía que nuestro compañero tenía unos gustos amorosos un tanto peculiares.
