[Presente Absoluto - Aventura Tier 7] - Aquel que odia la música
#8
[Imagen: Maki-y-Miyo.jpg]
El dolor del recuerdo era tremendo, pero podía soportarlo, debía. Sobre todo, porque, aunque ese capitán ya no estaba, un capitán que en primeras era dulce, amable y… bueno media menos de un metro cincuenta, era malvado, cruel, degenerado y no se detenía ante nada, aunque lo habían asesinado en un “Motín justificado”, aun había otros iguales a él. Que mostraban una cara, pero en el fondo eran tan viles y ruines como cualquier otro pirata. Esa pirata. Esa no quería serlo Maki. Tenia desdén aun por ciertas cosas, pero su corazón no era malvado con quienes demostraban ser merecedores de la gracia de los dioses.

La canción se alzó como un grito desesperado, inundando cada mente y cada presencia que podía oírla. No había nadie, pero dentro de las casas de estos desgraciados o afortunados, todo depende de cómo se aprovechaban de la basura, podrían sentir la vibra de la furia de las notas tocadas de Maki y Miyori, ambas artistas antes que piratas, al menos en eso se escudaba la quemada. Deseaba, deseaba que todo el mundo le escuchase, las escuchase, que los corazones se insuflaran con el fuego bendito de la alegría de cada nota. Notas duras, notas cargadas de la tinta necesaria para que cada persona cree una obra de arte pintada con el son de su ritmo en su mente. Una música que pocas veces se presentaría en una ciudad destruida y construida en la basura. En tesoros ocultos, en dicha y en tristeza. En almas resonantes que para subsistir se unían al coro inmaculado del ingenio y la dedicación. Una dedicación que levantaba cada cimiento que sostenía cada edificio y más importante. Cada alma de esta ciudad de basura.

No necesitaban un camino ni indicaciones. Maki era de aquellas personas que se forjaban un camino. Un pasadizo entre los mundos de aquellos que blindaban sus emociones. Aunque parecía una gamberra, una maldita, tenia algo en su actitud y su ángel que era capaz de penetrar en cada vida. Marcarlas como las llamas a su piel y volverse un recuerdo eterno. Como una cicatriz que se recuerda por que ha dotado a su orgulloso portador de una enseñanza valiosa.

La callejuela, llena de desperdicios, madera, metal y otras cosas tenia el ancho suficiente para que prácticamente tener el paso libre de al menos diez personas una al lado del otro. Así calculaba Maki las cosas. En cantidad de gente apelotonada en un concierto. Y el largo de… unas 500 entradas vendidas, este cálculo también incluía a aquellos que no pagaban las entradas y saltaban vallas y se pasaban controles. Ósea cabían no tan perfectamente quinientas cincuenta personas, apretujadas y luchando por recibir algo del sudor de su artista favorito. O en idioma físico nuclear, 2 por 50.

En poco tiempo comenzaron a ver varias figuras, primero detectadas por su Haki, débilmente, pero ahí estaban. Su fuerza y su espíritu, desprolijo, desperdigado y poco centrados. En fin, personas comunes y corrientes sin un entrenamiento básico para las artes… artes… bueno. Ningún arte, unos buenos para nada, seres que parecían convivir con la inmundicia, la muerte y los desperdicios de todo lo que había quedado después de la tragedia de conformar una ciudad en base a basura. Pandilleros. —Creo que nos hemos metido en la película de Grease Brillantina pequeña Miyori. Manten la calma y no les muestres miedo.— Dijo entre dientes sin dejar de tocar su armónica guitarra que aun tenia deseos, si es que un objeto inanimado tiene, de tocar hasta romperse.

Las voces rasposas y con una nota de violencia comenzaron a alzarse, Maki despreocupada seguía con el ritmo de la música, nada podría detenerla, ni la violencia ni desfachatez, por que quien no aprecia la música, el arte y aquello que es bello para los ojos y la mente. No tenían derecho de ser tomados en cuenta.

Maki continúo caminando despreocupada, sin gastar un ápice de energía en mirarlos, en ver como poco a poco se agrupaban, y en menos de lo que canta un barítono, estaban ahí, cerrándoles el paso. Maki entonces dio un ultimo rasgo a su guitarra. Y se detuvo solo cuando vio que la cantidad podría superar a la calidad. Los peines, algunos eran de escamas de pescado, los mas pobres y los mas desafortunados de seguro. Y los del frente con peines hechos de otros materiales, entre 100 seguro que había algunos que funcionaban como puñales. Ante las primeras palabras, Maki solo movió la mano a su lado para proteger a su hermana. Suave. Muy suavemente para posicionarse entre ella y la banda de desadaptados. —No estoy acostumbrada a lidiar con cuerpos de baile, antes de una presentación. Piérdanse. No queremos problemas. No queremos… bah que mas da. En poco tiempo nos vamos de esta ciudad. Que mas da un asesinato, que mil. ¿Me sigues corazón?— Menciono con su voz melosa, suave y armónica a Miyori, mientras colgó su guitarra a su espalda, podía sentir el hedor de la depravación en el bruto frente a ella.

Y apenas su instrumento de gozo estuvo colgado en el hombro, cambio el agarre a su otro instrumento. El de dolor. Una de sus espadas, la mas grande. Ella la llamaba Cor… la otra, también inmensa, se llamaba Chea, cuando ambas salían a jugar la sangre manaba como ríos de gloriosas ofrendas. Ahora. Era la hora de actuar. Dio un paso y antes de que ese paso tocase en suelo y bajando su centro de gravedad toca el suelo con la punta de sus dedos sintiendo el calor palpitante de la basura caliente compactada, —Esta es la danza escamosa, el Corte de la flor roja… recuérdenlo bien escorias.— Su furia hizo que su piel palpitara en un espasmo esmeralda, pero no, no era necesario sacar a la bestia aún. No era necesario sacar las escamas, su ritmo cardiaco fluyo con rapidez aumentando la potencia de sus piernas y sus manos como una zarpa se asieron a Cor, la carrera de Maki no se hizo esperar, la velocidad del corte produjo que veinte metros de pandilleros fueran arrastrados y cortados en un santiamén, barriendo con gran cantidad de enemigos era probable que al ver el despliegue de fuerzas hiciera que el resto, quizás con menos fuerza se desincentivara, que pensara en que era mejor ser una persona completa el resto de sus días en lugar de tener lealtad a un montón de mancos, decapitados y muertos que ahora aullaban de dolor tirados en las calles. Infectados con bacterias, gérmenes y enfermedades con heridas abiertas producidas no por la mujer. Sino por su propia arrogancia.

Maki entonces se detuvo, movió su arma al frente de los que quedaban, giro el filo hacia abajo y golpeo la hoja suavemente para limpiarla de sangre. —Ahora. Si nos indican hacia donde esta la plaza de la ciudad… tenemos un espectáculo que ver y ustedes tienen aún algunos amigos que salvar. No?... pues sufran!!— Dijo Maki alzando el mentón, mirando por encima a los desgraciados que parecían titubeantes. Solo lamentaba una cosa. Que Miyori, la dulce diosa de las melodías la viera demostrando que era el monstruo de Los Valar. No quería que ella se involucrase ni manchase sus propias manos de sangre de vagabundo. 

Sin hablar mas, salta nuevamente sorprendiendo a los vagos para caer en medio de un montón de ellos y sin esperar un contraataque lanza un corte en media luna con su amada Cor hacia el frente y aprovechando el giro y la fuerza continua su desplazamiento para cortar a los de atrás de la misma forma. Pero mas bajo. La sangre podrida y hedionda de los habitantes mas bajos de la isla se mezclaba con el metano de la basura acumulada, Mientras Maki cortaba solo podia pensar en que la basura y la basura humana se mezclarían armoniosamente.

Un nuevo salto a diez metros mas hizo que la tierra retumbara ante su peso cinetico y sus piernas esta vez relampaguearon. como una macabra danza golpeo a los den frente con sus piernas enfundadas en sus botas de acero y nuevamente golpeo a los últimos valientes detrás de ella con un movimiento de relámpagos para ellos. que cayeron con sis piernas echas pedazos pues Maki esta vez golpeo bajo, rasante, para derribarlos. Entonces su vista dorada se fijo en los pozos azules de Miyori... esperaba que comprendiera que este mundo era cruel y para sobrevivir ella debía ser aun mas cruel. y si debia ser el doble de cruel para ellos, sus Valar. lo seria. se pondria al servicio de la irracionalidad y la violencia.

Play Me!
[Imagen: Maki_NNM.gif]
[Imagen: mikiocheja.png]
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RE: [Presente Absoluto - Aventura Tier 7] - Aquel que odia la música - por Maki D. Zen'in - 19-09-2026, 04:14 PM

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