[Presente Relativo]Rencillas antiguas y deudas que saldar
#5
Leyenda (Guía de color)


- Más corto que el agua, más claro que el rabo de una boina y más conciso que... ¿Qué hay que sea conciso y se pueda utilizar de ejemplo? - el amigo de los malos humos era, para sorpresa de nadie, tajante como su pernicioso machete

- No me entusiasma para nada la idea de alejarme mucho del barco, no vaya a ser que al amigo bicolor le de por intentar tendernos una trampa, o lo que es peor, que quieran obligarnos a comer la cosa esa a la que llaman comida - expuse mi opinión al amigo de los cuernos, rascándome la cicatriz de mi mano izquierda mientras mantenía el rumbo.

Seguimos acercándonos a la isla. No parecía que se estuvieran preparando para recibirnos como lo hicieron los esbirros de Kagayaku en su día, lo cual me aliviaba y preocupaba a partes iguales. Una cosa es recibir a cañonazos a gente que viene únicamente a echar la tarde, y otra muy diferente es ni siquiera hacer un ademán de proteger tu tierra natal. Aquello solo podía significar dos cosas: La gente estaba cansada de los amigos revolucionarios, de aquella aberración que comían o de la vida en general, o es que era todo parte de una sofisticada estrategia en la que sacrificarían las vidas de los pobres civiles para así buscar tendernos una trampa. Siendo completamente sincero, prefería que fuera la primera, porque esa no implicaba la pereza que daba el tener que aparentar que caes en una trampa, pero habría que ver cómo nos deparaba el futuro.

- Sigo pensando que intentar pegarte con tu peculiar eneminovio en medio de una reunión es una idea cuanto menos extraña - a pesar de que solo tuviera palabras feas para aquel almirante, era un hecho que últimamente el amigo Ashura mencionaba mucho más que de costumbre a su 'mortal enemigo'. Y como todo el mundo sabe, de los machetazos a los vergazos, hay sólo un par de pasos - Si te da por pegarte, yo no voy a meterme en la pelea - le advertí, aunque estaba seguro de que él mismo querría que no interrumpiera tu tan ansiado duelo - Yo aprovecharé e iré a por unas palomitas mientras veo como te macheteas, pero luego si te gana no vengas a pedirme que le de tras tras por ti, eh, que no quiero que me macheteen a mí también. Solo espero que no se vuelvan todos locos y empecéis todos con las peleas de sables en medio de la sala de reuniones. Que ya sabes que a mí ese rollo no me mola

Para sorpresa de ahora nadie, la aproximación a la isla se dio sin ninguna complicación. Cuanto más cerca estábamos del puerto, más vacío se encontraba este. La gente huía despavorida. No los culpaba, pues era normal que huyeran para no tener que ver tan horrendo espectáculo que se pudiera llegar a dar, o dicho en otras palabras, para no tener que verle la cara de malos humos al demonio cornudo que había traído a este lugar.

La gente se alejaba del lugar, más no todos desaparecían de nuestra vista. En el puerto, cuatro figuras se encontraban impasibles. Había dos que reconocía perfectamente. El primero fue aquel panda que conocimos en Sabaody y que trató de extorsionarnos para que le diéramos dinero (y luego el pirata malvado soy yo, que no hago daño a nadie). Intento de extorsión que nos llevó hasta donde estamos ahora mismo gracias a mi carisma sin par y mis inigualables dotes para la negociación. Delante del oso no polar, a un par de metros o tal vez tres de distancia, mucho más famoso pero que no contaba con los puntos extra de habernos conocido en persona (si es que eso se consideraba algo bueno), estaba el archiconocido Kisuke Kageyama, Comandante Revolucionario de los Ejércitos del Oeste y caudillo de la República Popular Bananera de Mogarolandia (antes Reino de Mogaro), proclamado por mí mismo hacía unos minutos. Por lo que había dicho mi amigo del Machete Pernicioso, éste no era tan fuerte como él, así que si era el caudillo tenía que ser porque aquí la gente le quería mucho, porque no creo que fuera por ser un niño de papá. Bueno, de papá podría ser, pero con esos músculos que se traía y con esa barba que tenía de haberse afeitado por última vez el día mundial de las playas, niño lo que se dice niño no parecía. Hablando de niños, por detrás del caudillo, a mano izquierda (bueno, su mano derecha) había una niña que estaba seguro de que se estaría congelando ahora mismo porque la pobre no tenía más que un bikini y una capa para cubrirse de la brisa marina que pegaba en el puerto - Entiendo que quieran vivir siendo pobres como ratas, pero qué menos que apañarle la capa a la niña para que sea una batamanta - pensé, preocupado por aquella joven. Por último, no se puede no mencionar el gigante en el puerto. Un gigante en toda regla, de casi sesentaisiete Korgs de alto, estaba de pie al otro lado del Panda rojo. Este, a diferencia de la niña, sí que estaba completamente vestido - Mira que lo tenían fácil, si con quitarle la chaqueta al amigo enorme ese pueden vestir a esa niña y a toda su clase del colegio. Y encima seguro que les sobra hasta para hacer un adorno navideño, ahora que dentro poco ya empieza a ser época navideña - dije. Sabía perfectamente que estábamos en verano, pero todo el mundo sabe que una vez que llega el otoño, ya todo el mundo se prepara para la Navidad, si es que no la roban los comunistas como dice el periódico.

Muchas de las personas que en un inicio huían del lugar, terminaban por voltearse, parando a una distancia prudencial para ser testigos con sus propios ojos de aquel fatídico encuentro que estaba a punto de suceder, mientras el imponente Niebla de Guerra terminaba su aproximación. Expandí el radio de acción de mi Kenbunshoku hasta los cincuenta metros, pues nunca se podía estar seguro en un lugar como este. Una vez atracamos, abandoné mi lugar en el timón, dirigiéndome por encima de la barandilla hasta el lateral del barco que daba al puerto - Hola hola, buenos días, buenos señores, y cómo no, también buenos días para la buena niña - Saludé, moviendo la mano brevemente. Lo primero, dar los buenos días - Pues la cosa es que me habían entrado ganas de mear, y justo estaba por aquí cerca y he pensado: ¿Oye, y si paramos aquí y así nos tomamos un piscolabis? Yo que sé, unas patatas bravas o unos torreznos - dije, con intención de quitarle un poco de hierro al asunto, antes de que el amigo de los malos humos hiciera su aparición estelar.


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RE: [Presente Relativo]Rencillas antiguas y deudas que saldar - por Korg - 20-09-2026, 01:24 PM

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