[Presente Absoluto - Aventura Tier 7] - Aquel que odia la música
#11
Esto… era común en la vida de Maki. Al punto que lo disfrutaba, o al menos, creía que lo disfrutaba. Atacar, ser golpeada, vencer y ser derrotada, era todo un conjunto de cosas. No podías ser siempre la que se alzaba con la victoria. Para ganar tenias que perder. Para vencer tenias que ser herida. Tenias que sangrar y hacer sangrar. Eso lo entendía perfectamente la iguana. Pero… no. jamás podría entenderlo en otra persona. Cada golpe, cada quejido y suspiro para ella era una melodía desquiciante y cargada de sensaciones únicas. Sensaciones que le llevaban al clímax, al borde de la excitación. Como una danza macabra a un dios pagano.

Su espada. Cor vibro en su mano. Se movió nuevamente a una posición dispuesta a dejar caer las gotas de sangre en el suelo. Cada gota, cada pieza dental, cada miembro cercenado era ahora propiedad de alguien más. Entonces las flechas de Miyo volaron raudas y sin piedad. O si? si… ella era un ángel, era otra cosa diferente, construida desde el amor y seguro desde una casa con aquella calidez que Maki extrañaba. Solo un segundo. Uno. Pensó en su padre. En su madre y bueno… en Maki. —ESCUCHEN BIEN!! LOS QUE PUEDAN IRSE… LARGUENSE. AYUDEN A SUS AMIGOS PERO NO PUEDEN LLEVARSE DIENTES, MANOS NI DEDOS… SON MIOS AHORA!!! SON MI OFRENDA A LA PAZ DE ESTA JODIDA CIUDAD… ES… cu… charon… … … — Los ojos de Miyori… creyó que estarían emocionados. Felices. Pero… no. eran ojos llenos y marcados por la decepción. Maki cambio su postura. Parecía como si su entrenador le hubiera dado con un palo en el lomo a un perro… ella… era el perro. Guardo la espada, inmensa, reluciente y traqueteante en su espalda acompaño a la otra, Chea.

—Miyori… yo… yo jamás… te haría daño. Lo sabes verdad?— Su voz, baja, aminorada aun sentía el dolor del golpe del palo en el lomo. Apretó los dientes y la saliva comenzó a acumularse en su boca. Mierda… siempre había salivado tanto? Desde… cuando… trago saliva, se limpio la cara con el dorso de la mano. Tenia mucha sangre. Podrida. Negra y maldita. De hecho, sentía que esa sangre poco a poco comenzaba a reptar por su garganta, a asfixiarla, a dominarla a convertirla en el despreciable ser que por allá en Samba solo quería matar a aquellos bastardos que habían atentado contra la sangre de su sangre.

Entonces ella hablo. Parecía. Afectada, pero. Demonios. Era una filosofía completamente ajena a Maki. Ella. en su mente tenia por creencia que quien le dañaba tenia el derecho de responder con la máxima fuerza posible. —Yo… lo… lo intentare. Pero. No dejare que nadie les toque. Son lo más valioso, lo más sagrado para mí. No dejare que un nuevo Ashveil se les acerque. No dejare que un nuevo Gigante me sorprenda. No… no dejare que nadie los mire ni les insinúe el mal… Claro que te acepto. Eres… lo mas puro que he conocido en toda mi vida. Pero… … …— Maki cerro la boca con fuerza… miro alrededor. Su mentón se alzo en toda su altura. Su rostro ahora trasmitía seguridad y dureza. Casi como con una mueca de asco. —SI ES NECESARIO IRÉ AL MALDITO INFIERNO, ME BAÑARE EN LA SANGRE DE TODOS LOS DEMONIOS DEL INFRAMUNDO SI CON ELLO PUEDO MANTENERLAS A SALVO. A TI… AL PESCADO Y A HYAKINTHOS. Déjame protegerte… por favor. Pero... ... ... Claro, claro que respeto tu camino. Haré todo lo posible por que no te sientas más así. Después de todo. No somos jueces, como se llaman? Shinigamis?... si Shinigamis. Y no quiero que en algún momento te digas a ti misma… estoy rodeada de asesinos.— Al final Maki se agacho frente a ella para recoger una ultima flecha y dársela delicadamente. Como si fuera una promesa. Se levanto, se rasco la cabellera que al fin se había alzado después de una temporada alopécica.

Ahora. Mierda… ¿Había más plazas? ¿Quizás… deberían buscar más indicaciones?... Nah!, seguro encontrarían algo más allá. Limpiándose un poco la ropa, Maki quiso seguir tocando, pero… seria prudente? Si. seria insensible. Pero claro, la música era potente en ella. por lo que no pudo evitar caminar con las manos en los bolsillos mientras tarareaba una canción de cuna. Una que cantaba su abuela a su madre y ella a su vez se la cantaba a Maki. Todo se interrumpió… —Huh?...— Maki detuvo a Miyori poniendo su mano frente a la chica. A un par de milímetros de sus enormes…. … gigantescos y nunca bien ponderados. Vuelos de su camisa. Eran hermosos. Y a Miki le encantaban. Ella llevaba algo similar, pero ni en pedo se le veían tan genial como a ella. —Escuchaste eso Naranjitas?... esa mujer… esos… cabeza de meados… saben dónde es el pedo del concierto, ven… encontremos ese lugar… quiero, quiero saber cómo se escucha la música aquí… seguro tocan Trash Metal… jajaja lo pillas? Jajaja Lo pillas?— Continuo la marcha hacia las dos personas, pero se detuvo. Quizás era hora de que Miyori resalte sus dotes sociales, era tierna, sana y una persona con un alma pura… Maki se detuvo a un par de metros de los dos. Adelanto la mano hacia el par. Para que la talentosa contratación de los Valar hiciera lo suyo.

Camino desde la salida del callejón para interceptarlos, para desplazarse hacia la izquierda del callejón. Quizás era hacia allá donde debían ir.

Play Me!
[Imagen: Maki_NNM.gif]
[Imagen: mikiocheja.png]
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 6615 + 0 = 6615
Energia: 5734 + 54 = 5788
Espiritu: 1774 + 0 = 1774


Mensajes en este tema
RE: [Presente Absoluto - Aventura Tier 7] - Aquel que odia la música - por Maki D. Zen'in - 22-09-2026, 04:49 AM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 2 invitado(s)