[Presente Absoluto - Aventura Tier 7] - Aquel que odia la música
#13
Promesas cargadas de honestidad y sentimiento fluían en la callejuela de la ciudad subterránea de isla Chika entre la sanguinaria capitana de las piratas Valar y la pura melómana pirata de rosados - y tintados - cabellos. Y es que, no era necesario que dos personas, dos almas, fueran idénticas para poder entablar una bonita y duradera relación. Simple y llanamente, lo esencial era entender los sentimientos, pensamientos y emociones de la otra persona, entenderlos y, ante todo, respetarlos.

Aún en la búsqueda de la música de Chika, el desarrollado sentido del oído de Maki consigue detectar una conversación que, justamente, les venía al pelo. Un niño, junto a lo que tenía pinta de ser su madre, entablaban una conversación sobre aquel concierto del que habían oído hablar. Con este conocimiento en su haber - y tras un chascarrillo muy bien traído por parte de Maki -, aquel dúo de artistas que se echaron a la mar por circunstancias de la vida, se dirigieron hacia los dos civiles, siendo Miyori la que se encargaría de hablar con ellos gracias a sus dotes sociales.

Con una sonrisa gentil en su rostro y su característica delicadeza, y suavidad, Miyori
interrumpió el paseo de la madre y el hijo con una disculpa. Los dos civiles se detuvieron al momento, viendo ante sus ojos lo que podría ser una aparición divina.- Buenas tardes, encanto. - respondió la madre, posando sus ojos sobre el gentil rostro de Miyori, mientras su hijo - sin soltarle de la mano - se escondía avergonzado tras ella.- No te preocupes, cariño, mi hijo es algo tímido. - explicó ante el comportamiento de su retoño. La mujer escuchó la pregunta que le hizo la pirata de pelo color fantasía, viendo como su entusiasmo crecía y sus ojos se iluminaban ante el amor que profesaba hacia la música.- Hablan del concuerto, mami. - le indicaba el niño con dulzura, dándole pequeños tirones en el brazo de su progenitora. Con una sonrisa en sus ojos, la madre rodó sus pupilas. No pensaba volver a corregirlo, de momento.- Eso parece, tesoro. - ancló su mirada por un momento en los de su primogénito, para desviarlos a continuación hacia Miyori.- No se lo tengas en cuenta, es algo tímido. - le explicó a la pirata, haciendo alusión al comportamiento avergonzado de su chiquitín.

- Veo que no sois de aquí, así que os diré. - se fijó también en Maki, quién esperaba a dos metros de distancia respecto a ellos.- Desafortunadamente, aquí música… Hay poca, de hecho, quiénes dan el concierto son personas de fuera. - dijo con cierta pena pues, eran contadas ocasiones en la que habían podido disfrutar de ese arte. - En cuanto al lugar del concierto mirad... - señalaba con su mano libre a lo largo de la avenida.- Tendréis que seguir caminando por la avenida, como si fuerais al final, hasta que os encontréis con el cartel de una taberna que rece "Cocodrilo Saltarín". - dejó de indicar con su mano la dirección en la que se tenían que mover.- Es un cartel bien iluminado y con un cocodrilo de color azul y bípedo dando un brinco, no tiene mucha pérdida. - explicó la fémina.- Una vez pasado ese local, os encontraréis a mano derecha la entrada a otra calle. Seguid recto por allí y, eventualmente llegaréis a la plaza vertedero dónde se dará el concierto, tesoro. - finalizó, mientras el niño miraba fijamente el cuerpo de Miyori, con cara de asombro.- Iríamos con vosotras para indicaros el camino, pero necesito hacer algo urgente antes - aclaró la madre, momento tras lo cuál, empujado por un chute de valentía, el niño se acercaría a la pirata.- Onee-san… - intentó llamar la atención de la bella joven, señalando con su mano libre su cuerpo.- ¿Te has manchado comiendo macarrones con tomate? - preguntó, haciendo alusión a las pequeñas manchas de sangre que había esparcidas por su cuerpo, haciendo que la madre se percatara de esto.- ¡Vaya! ¡Pero qué tarde se ha hecho! ¡Nos tenemos que ir, pitando, cielo! - exclamó con nerviosismo, comenzando a andar y alejarse lo más rápido posible de Miyori, tirando de su hijo a rastas, quién se despedía en silencio agitando su manita.

Con las indicaciones obtenidas, si el dúo protagónico de esta aventura las seguían al pie de la letra, después de andar por la avenida cerca de 10 minutos - y encontrarse todo tipo de locales como peluquería, tiendas de ropa, ferretería etc… -, acabarían encontrando el local con el cartel luminoso del que le había hablado la madre. Asimismo, si pasado el edificio, se introducían por la siguiente calle perpendicular y a mano derecha, se encontrarían con un tramo algo más ancho - de unos 4 metros - que la callejuela en la que se habían encontrado los pandilleros. Sin embargo, la suciedad, basura y deshechos era más notoria en esa misma calle que en la anteriormente mencionada. De hecho, por cada paso que daban, parecía que la contaminación se iba congregando más y más, acumulándose un hedor y un pestazo a putrefacción y basura que haría vomitar incluso al menos pudoroso. ¿Lo único que podía motivarlas a continuar? Que conforme más avanzaban, mejor podían apreciar el sonido correspondiente a un canto de sirena, junto a la melodía producida por lo que debía ser un violín.

Cinco minutos después de esa hedionda travesía - que se les podría haber hecho eterno, perfectamente - finalmente llegarían a un recinto circular - de unos 100 metros de diámetro -, limitado por los edificios y viviendas de la zona, así como por las propias paredes cavernarias que custodiaban la ciudad. La basura que se habían estado encontrando por la anterior calle se seguía extendiendo por el suelo de la plaza, aumentando la distribución y volumen de los desechos conforme más se aproximaba uno al centro del lugar. De esta forma, en el epicentro de la plaza, resaltaría un pequeño montículo de basura, que se alzaría unos pocos metros por encima del nivel del suelo. Y casualmente, la música que se escuchaba parecía proceder de allí. Sin embargo, varios habitantes se reunían alrededor de la fuente de aquella preciosa melodía, cautivados como un oso en busca de su deliciosa miel. Deberían abrirse paso entre la multitud si es que querían participar o, atender en primera fila, a aquel suceso musical que estaban presenciando.
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RE: [Presente Absoluto - Aventura Tier 7] - Aquel que odia la música - por Garnet D. Matlock - 24-09-2026, 09:58 AM

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