Hoy, 06:17 AM
Dia 82 Verano del año 18
La isla de Karate. Un hermoso lugar aquellos con disciplina, con determinación, con las metas claras y objetivos fijos. No es un lugar para holgazanes y por ello la constancia siempre es recompensada, mucho más allá de la vida marcial. En este verano, ya con una época de lluvias impredecibles sobre los campos de arroz tienen suficiente agua para que los sembradíos comiencen a crecer.
El mercado comienza a volverse cada vez más y más activo y con las visitas de mercaderes, pesqueros, saben que el arroz de la Isla es el mejor que pueden encontrar en el South blue. Suficiente para abastecer los requisitos y demandas de las otras islas con las que tiene estrecha relación comercial. Este movimiento se puede ver en el mercado local de la isla. Un poco retirado de los Dojos que son el centro de atracción de los viajeros intrépidos. Las ventas y el hacer dinero no era algo que diera demasiada reputación, pero ponía comodidades en las familias de la isla.
Un base de comercios hechos de madera, tabillas que barnizadas y bien limpiadas eran tiendas humildes y decentes. Con ventanas de papel de arroz y anuncios escritos en lengua común, algunos en lengua de Wano. Una isla fuertemente apegada a la costumbre de esa otra nación en el nuevo mundo. Se puede ver que el comercio fluye con normalidad. Hay personas que se mueven empujando carretillas con ropa humilde. Unas llevan sacos, otras traen pescados, hay frutas que vienen directo de Baterilla, telas que vienen de Sorbert.
Se puede sentir olor fresco y de comida recién preparada. Las personas regatean, pero hay un código de conducta. No hay amenazas, algunos están en posición de poder y otros no tanto. Se ven intercambios de bolsas bien jugosas con los Berries de los intercambios correspondientes. Mas de uno no ha ganado en estos intercambios monetarios, pero así funcionan las cosas, es un apartado donde lo que importa es quien tiene más demanda y quien tiene la mejor oferta.
El cielo es hermoso de un verano, el clima no parece presentar ninguna anomalía particular. Lo que es notorio es que hace cierto calor evidente entre las personas y algunos esta un poco más sudorosos que otros ya que negociar en caliente y bajo el sol pone a más de uno intranquilo.
La gente cierra negocios como si la hora de cierra fuera próxima. Lo cual hace sentir el mercado cargado de una energía que para los externos se puede sentir incomoda, calurosa, no como un hogar acogedor, si no como las ofertas de viernes negro donde no sabes si la ultima oferta está por llegar.
Off.
