Un amigo terrible // P.A. // Tema Invadible
#6

Ignoró las sugerencias, el incentivo a quedarse quieto a cambio de reencontrarse con sus amigos en prisión si tan sólo se rendía y aceptaba que aquel era el final de su camino por las buenas. En los orbes cerúleos del marine se forjaba la figura de un espadachín asombroso caído por su poder, aquel regalo del diablo que también había torcido el rumbo que lo obligaron tomar desde su crianza, pero que supo abrazar a medida que iba creciendo, entendiendo que aquella habilidad le pertenecía.

Pronto, como si el mundo se hubiese ralentizado a mini fotogramas, sintió el envaine de su katana arder contra la cintura, al mismo tiempo que el collar le generaba una sensación similar a la asfixia. Su pasado volvía, producía ecos a su alrededor en esa fracción de segundo, donde identificaba a la perfección la decisión que estaba tomando aquel pirata, y por ende, la acción que iba a desencadenar desde su lado.

Lo vio claramente, esos instantes en donde creía que hizo lo suficiente para vencer a Curok Odail y lo siguiente que recordaba era despertarse en el interior de una fortaleza, cuidado por una versión diminuta de su mejor amigo y preocupando a toda la División que eventualmente terminaría liderando. Volvió a sentir la espada en su lumbar que lo venció aquel día, la desesperación de ver la vida de su amada apagarse mientras la sangre salpicaba su propio rostro, y su mano... no podía alcanzarla. Recordó el rostro de Kael, las tumbas de quienes prometieron acompañarlo, y la promesa que hizo sosteniendo la espada que juró llevar a lo más alto.

¿Entonces qué era esa sensación tan desagradable?

Aquel tipo era demasiado peligroso, no podía darle ningún margen a reaccionar o recomponerse, por sus compañeros. Kuroshiro apareció inmediatamente frente a él, como si fuese un fantasma intentando afirmar la voluntad de protegerlos que había decidido sostener en sus manos, y aún así, ese vacío en su pecho seguía vigente, porque mientras las imágenes a su alrededor vivían y morían en ese micro instante donde detectó el ademán de ponerse de pie en Rackham, escuchaba los sonidos de su batalla junto a aquel yakuza en contra del buccaneer gigante y la mujer que llegó a alzarse con la victoria en la prueba del Coloso. Era como si hubiese aceptado al tenerlo enfrente que una parte de él había perdido contra Uker, como si aquel niño que pasó a adolescente y luego a adulto formado desde el arte de la espada hubiese quedado muy por detrás del nivel que aquel sujeto supo presentar ante los ojos del cielo. Y de cierta forma, mancillaba un poco su orgullo, porque no podía hacer nada contra eso.

Fue él quien tomó la decisión de sostener la luz que el destino puso en su rumbo y llevarla hasta lo más alto. Fue él quien sintió alegría de rebelarse contra las doctrinas insanas de su padre, sonriente en su amargura. Y fue él quien decidió abandonar la espada que cargaba como una estúpida costumbre incluso en aquel momento cuando descubrió el potencial de la fruta del diablo. En eso se diferenciaban sus caminos, quizás, y en eso también se unían hasta aquella desastrosa conclusión, en donde dos fuerzas enemigas se enfrentaban hasta que las vidas enteras de un bando cambiaban para siempre... o simplemente concluían.

—Te lo advertí...

Su voz sonó cansada, como si repentinamente hubiese recordado todo el tiempo que sacrificó rastreando a aquel sujeto. Lo pronunció tan pronto como entendió que su espíritu no se rendiría, y que seguía alzándose ferozmente contra lo que intentaba hacerle entender. No registró el estado en el que se encontraba, porque lo imaginaba aturdido tras la técnica que arrojó en su contra, sólo supo que en aquel preciso instante el fantasma del Wotan que lo venció en Kutsukku convirtió la cautela en necesidad de asegurar la derrota contraria, y por eso volvió a liberar desde el centro de su torso una explosión súbita de luz que abarcó todo a su alrededor en un radio de cuarenta metros.

Empujó a la existencia misma como si quisiera alejar cualquier tipo de peligro, intentando deshacerse de la amargura, del pesar y de su pasado. Empujó con la suficiente fortaleza como para que lo rodease un vacío tan profundo tras darse cuenta de que volvió a dejar de sentir la presencia del contrario, pero esta vez no volvía a detectarlo. Respiró, y tras entender que a setenta y seis metros se hallaba aquel cuerpo magullado otra vez, aparentemente sin vida, comenzó a avanzar unos pocos metros a pie, listo para seguir peleando, esperando de alguna forma que vuelva a levantarse. —Este es el momento de volver a pensarlo, no habrá otra oportunidad. —pero nada. Sólo silencio.

O todo el silencio externo que era posible.

En su cabeza, seguía escuchando esos gritos.

De la única vida que quiso salvar...

...y no pudo.

La rueda volvía a girar.

Let there be light
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RE: Un amigo terrible // P.A. // Tema Invadible - por Hasegawa Shin - Ayer, 11:48 AM

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