27-09-2026, 07:06 PM
(Última modificación: 27-09-2026, 07:07 PM por Kai T. Gomi.)
A aquel hombre de físico avanzado y de geografía complicada por fin había soltado su nombre, había tardado casi lo mismo que el peliblanco en soltarlo. Y oh, que tortura. El peliblanco se perdía entre tanta palabrería, no porque fuese especialmente estúpido con la dialéctica y los revolcones que le podía dar, al fin y al cabo su mente buscaba la persuasión y la mentira como forma de vida, no por nada era un buscavidas. Aquello sencillamente le aburría. ¿No podía dejar de disimular que podía aspirar a más que a simplemente apretar a la gente entre las palmas de sus manos como una bola de arroz? - Ya quisieras muchachón... digo, Hanma - Respondió ante las amenazas de aquel cocinero que ya, poco a poco, estaba colmando la paciencia del peliblanco. Pese a que había intentado mostrarse abierto, juguetón, despreocupado o inocente, sin tomar en cuenta su encuentro.
Lo que si había terminado de sorprender al luchador eran las palabras que había tenido sobre su rata. ¿Es que acaso aquel hombre a parte de cocinero era un mentalista? Juraría por un segundo que le había leído la mente cuando maldecía a la rata al bufarle. Se metió en su mente muy conscientemente para hacer la prueba. - ¿Puedes leer la mente? A ver. Algo de cocinillas. Atún con pan con paté de solomillo de pimienta a la bucaneer - Escudriñó los ojos, intentando concentrarse y conectar las mentes de nuevo. ¿A parte de leer la mente podría hablarle a la suya? Como el calvo ese de la silla de ruedas que había visto en alguna que otra viñeta hace un par de años. - Te estás equivocando. Me parece a mi que te gusta ir de víctima - Su cara neutra delató que le estaba empezando a molestar que sacase palabras de su boca que no había hecho.
- Destroza el lugar si quieres, a mi me la pela - Se llevó las manos a los bolsillos con la desgana que estaba comenzando a acumular dentro y comenzó a caminar a su lado, sin prisa alguna. Mientras el gigante le empezaba a sacar distancia poco a poco, el más joven lo observaba desde atrás, pensativo. - ¿En qué barco podría viajar una mole como esta? Necesitaría como dos plataformas solo para que se pudiese tumbar - En su mente se comenzaba a complicar la idea de meter al pelirrojo en un barco. Además iba a tener que aguantar los sollozos en nombre de un tal Akuma, que ni conocía. Igual aquel demonio estaba pensando en una fruta del diablo y se pensaba que era su padre. Gente peor de la cabeza había visto, así que no le sorprendería.
Sus pasos encontraron el sendero, que habría recorrido el gigante escasos segundos antes, y comenzó a caminar por el límite entre la tierra batida por las pisadas y el césped natural de la isla. En su mano encontró una pequeña piedra, que a saber desde cuando llevaría ahí, y la sacó a pasear en su mano para comenzar a jugar con ella, en silencio, mientras terminaba de poner cosas sobre la balanza. - Jum - Vio a lo lejos la taberna en la que había acabado hace ya muchas ¿semanas?
Entonces las palabras de Hanma rompieron el silencio. - Pues supongo que del coño de su madre - Dijo desde atrás del pelirrojo, ya que no había detenido el paso. El pelirrojo miraba desde su hombro y el peliblanco miraba a su espalda. - Yo la encontré en Baterilla deambulando, me tuve que subir a la copa de un árbol inmenso solo para poder hablar con ella y apenas le llegaba al ombligo - Dijo con sinceridad, o al menos eso es lo que parecía. - Aquí no espera ningún barco porque todavía no he conseguido ninguno - Dijo molesto, tampoco le servía de nada tener un barco preparado si ni siquiera sabía navegarlo, de eso se encargaba Gaki. - No lleva escudo, pero lleva una lanza gigante. Y en su cara y tal tiene marcadas como líneas rojas. ¿Maquillaje de guerra? Lo que si te puedo decir es que me recuerdas a ella - Respondió revolviendo en sus recuerdos.
Alejó la mirada de su espalda y la dirigió a su cara ladeada en un intento de mirar al más pequeño. - Sois igual de soberbios los dos - De él podían decir perfectamente lo mismo, pero el peliblanco no lo decía con desdén ni molestia, si no como una verdad asertiva absoluta. - Debe ser cosa del tamaño - La giganta lo había tratado como si fuera un trozo de basura, una nimiedad que no se debía tener en cuenta, un grillo como decía. Ya no había rastro de sorna ni vacile, solo sarcasmo sacado a la fuerza. - ¿Y tú? ¿Qué haces aquí? Si ese Akuma es un gigante, ya deberías haberte enterado. ¿No? - Levanté una ceja, escéptico.
A cien metros se podía ver ya la taberna, tan solo quedaban unos cuantos Hanmas para llegar.
Lo que si había terminado de sorprender al luchador eran las palabras que había tenido sobre su rata. ¿Es que acaso aquel hombre a parte de cocinero era un mentalista? Juraría por un segundo que le había leído la mente cuando maldecía a la rata al bufarle. Se metió en su mente muy conscientemente para hacer la prueba. - ¿Puedes leer la mente? A ver. Algo de cocinillas. Atún con pan con paté de solomillo de pimienta a la bucaneer - Escudriñó los ojos, intentando concentrarse y conectar las mentes de nuevo. ¿A parte de leer la mente podría hablarle a la suya? Como el calvo ese de la silla de ruedas que había visto en alguna que otra viñeta hace un par de años. - Te estás equivocando. Me parece a mi que te gusta ir de víctima - Su cara neutra delató que le estaba empezando a molestar que sacase palabras de su boca que no había hecho.
- Destroza el lugar si quieres, a mi me la pela - Se llevó las manos a los bolsillos con la desgana que estaba comenzando a acumular dentro y comenzó a caminar a su lado, sin prisa alguna. Mientras el gigante le empezaba a sacar distancia poco a poco, el más joven lo observaba desde atrás, pensativo. - ¿En qué barco podría viajar una mole como esta? Necesitaría como dos plataformas solo para que se pudiese tumbar - En su mente se comenzaba a complicar la idea de meter al pelirrojo en un barco. Además iba a tener que aguantar los sollozos en nombre de un tal Akuma, que ni conocía. Igual aquel demonio estaba pensando en una fruta del diablo y se pensaba que era su padre. Gente peor de la cabeza había visto, así que no le sorprendería.
Sus pasos encontraron el sendero, que habría recorrido el gigante escasos segundos antes, y comenzó a caminar por el límite entre la tierra batida por las pisadas y el césped natural de la isla. En su mano encontró una pequeña piedra, que a saber desde cuando llevaría ahí, y la sacó a pasear en su mano para comenzar a jugar con ella, en silencio, mientras terminaba de poner cosas sobre la balanza. - Jum - Vio a lo lejos la taberna en la que había acabado hace ya muchas ¿semanas?
Entonces las palabras de Hanma rompieron el silencio. - Pues supongo que del coño de su madre - Dijo desde atrás del pelirrojo, ya que no había detenido el paso. El pelirrojo miraba desde su hombro y el peliblanco miraba a su espalda. - Yo la encontré en Baterilla deambulando, me tuve que subir a la copa de un árbol inmenso solo para poder hablar con ella y apenas le llegaba al ombligo - Dijo con sinceridad, o al menos eso es lo que parecía. - Aquí no espera ningún barco porque todavía no he conseguido ninguno - Dijo molesto, tampoco le servía de nada tener un barco preparado si ni siquiera sabía navegarlo, de eso se encargaba Gaki. - No lleva escudo, pero lleva una lanza gigante. Y en su cara y tal tiene marcadas como líneas rojas. ¿Maquillaje de guerra? Lo que si te puedo decir es que me recuerdas a ella - Respondió revolviendo en sus recuerdos.
Alejó la mirada de su espalda y la dirigió a su cara ladeada en un intento de mirar al más pequeño. - Sois igual de soberbios los dos - De él podían decir perfectamente lo mismo, pero el peliblanco no lo decía con desdén ni molestia, si no como una verdad asertiva absoluta. - Debe ser cosa del tamaño - La giganta lo había tratado como si fuera un trozo de basura, una nimiedad que no se debía tener en cuenta, un grillo como decía. Ya no había rastro de sorna ni vacile, solo sarcasmo sacado a la fuerza. - ¿Y tú? ¿Qué haces aquí? Si ese Akuma es un gigante, ya deberías haberte enterado. ¿No? - Levanté una ceja, escéptico.
A cien metros se podía ver ya la taberna, tan solo quedaban unos cuantos Hanmas para llegar.
Leyenda de una Leyenda
- Pienso -
- *Burp* Eructo -
- *Fhiii* Pedo Ninja -
- *FWRA* Pedo Pesado -
- Narro -
- Hablo -
- *Burp* Eructo -
- *Fhiii* Pedo Ninja -
- *FWRA* Pedo Pesado -
![[Imagen: Chat-GPT-Image-2-ago-2026-17-55-55.png]](https://i.ibb.co/QFgm7LkF/Chat-GPT-Image-2-ago-2026-17-55-55.png)
