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(Última modificación: Hace 19 minutos por Ryota Miyamoto.)
88 de Verano - Año 18
Zona Comercial del Reino Kamabakka -02:00PM
Zona Comercial del Reino Kamabakka -02:00PM
Las placidas calles del reino Kamabakka eran un reflejo de su gente, llamativas, extravagantes y agradables. Entre ellas destacaba la zona comercial, una extensa calle que albergaba un sinfín de negocios, ofreciendo toda clase de servicios y bienes.
“¡Pasen! ¡Pasen! ¡Este delineador jamás se quita! ¡Resiste el agua y los impactos de tus enemigos!”
“¡La mejor base que sus ojos han visto! ¡No pierdan la oportunidad de buscar la suya!”
“¡Los mejores conjuntos traídos desde tierras lejanas! ¡arabasta! ¡ilusia! ¡drum! ¡Pregunta y seguro que cambiaremos tu estilo!”
“¡La mejor base que sus ojos han visto! ¡No pierdan la oportunidad de buscar la suya!”
“¡Los mejores conjuntos traídos desde tierras lejanas! ¡arabasta! ¡ilusia! ¡drum! ¡Pregunta y seguro que cambiaremos tu estilo!”
Aquellos eran tan solo algunos de los anuncios que llamaban la atención de los transeúntes, atrayendo con su estrategia a diferentes clientes en el lugar.
Si bien, todos esos productos podrían sonar fascinantes para los lugareños o algunos piratas recientemente convertidos en chicas, fue otro local el que llamó la atención de más personas por el lugar.
“¡La gran lotería Okama! ¡Pase! ¡Pruebe su suerte y gánese desde 50 millones de berries hasta la edición limitada del perfume Vinusha, catalogado como la mayor exquisitez que su olfato podría percibir y con un precio de 60 millones en el mercado!”
Un Okama con un singular sombrero de copa negro y adornos florales se encontraba llamando la atención de la gente frente a su local. Dicho personaje poseía un elegante gaban abierto en v de color dorado con arreglos negros y mostraba su velludo torso al público con elegancia. “¡Vamos, usted, hermosa señorita!” Dijo al interesado más cercano, con un bigote abundante, lápiz labial y ojos bien maquillados. “No se preocupe, aunque no gane el premio mayor, por la módica suma de mil berrys, podrá aspirar a más de 200 premios interesantes.” El Okama del bigote sonrió avergonzado por los elogios y, con apuro, sacó los berries de su cartera. “Ya me decía mi sexto sentido que las bonitas son las más atrevidas.” Guiñó su ojo el dueño del negocio y tras tomar el dinero, se dirigió a su máquina.
Se trataba de una máquina de gachapon rudimentaria hecha con metal y madera, que poseía diferentes arreglos, los cuales enseñaban los más de 200 premios que el participante podría ganar; desde prendas de ropa hasta figuras coleccionables de personajes célebres en el mundo.
“¡Tan solo tiene que bajar la palanca y veremos cuál será su premio!” Invito el anfitrión al Okama con bigote y este último no dudó en bajar la palanca, para que un extraño sonido comenzara a emerger de la máquina hasta que una esfera de color blanco cayó por un compartimento en la base de la máquina, al cual cada aspirante tenía fácil acceso.
“¡Ohhh, qué será, qué será!” La voz del de sombrero lleno de expectativa a la muchedumbre que se habia formado y cuando el Okama de bigote abrio la esfera, se encontró con una figura coleccionable de la mismísima Reina Okama Aspros. “¡Felicidades! ¡una figura coleccionable de la reina!”


“Tezca, dame mil berries, necesito apostar en esa maquina…”
Entre las personas formadas frente a aquel establecimiento, se encontraban Tezca Norova y Ryota Miyamoto. Quienes habrían salido para comprar víveres para el barco. “Vamos Bro, deje mi billetera en el barco y eres tú quien lleva el dinero para las compras.” Porque, de lo contrario, era seguro que el capitán los gastaría por completo en esa u otras apuestas.
Detrás de ellos se encontraba Tocho Morocho, que junto a Ryota cargaban las bolsas de los víveres para llevar al barco en dos grandes costales a sus espaldas. El equino no parecía tan entusiasmado como el de ojos ámbar. De hecho, su expresión era de puro escepticismo, como si les dijera. “Tan solo es una tetra para atrapar tontos.” Suspirando por ver la cara de su amigo tan emocionada. “Meru meru meru…” dijo en su idioma caballo con desgano.
“Vamos, solo una tirada, creo que este es mi día de suerte Keke.” Menciono al mismo tiempo que inflaba una bomba de chicle esperando a la respuesta de la rubia.
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