15-08-2023, 10:51 PM
A medida que nos acercábamos al revuelo pudimos notar como el ambiente se volvía más tenso. Se podían escuchar gritos relacionados con una disputa romántica, pero los gritos se convirtieron tanto en disputas físicas como verbales sobre la revolución y la marina.
Sin duda era muy extraño todo este ambiente, y era difícil acceder a un sitio donde alcanzase a contemplar todo el panorama. Mi corazón pegó un brinco al vislumbrar como un marine apuntaba con su arma a alguien, la cosa era muy seria.
- Terence, por favor, que no sea a ti. – Pensé mientras buscaba con la mirada al objetivo del marine.
Sin detenerme a analizar al marine, quedó en mi memoria el contraste de colores que en él había, el color de su pelo, un vivo tono rojo, y el azul propio del uniforme. Desde luego no era un color típico de ver, menos aún dentro de la marina. Quizá sería un alto cargo, pero su presencia decía todo lo contrario en los escasos segundos que pude observarle.
Escuché entonces un leve quejido de Mihasy, como si de un suspiro se tratase. Eso ya me hacía sospechar que efectivamente se trataría de Blackmore. Sospecha que más pronto que tarde pude confirmar con tan solo seguir su mirada.
Solo alcancé a verlo durante unos instantes, ya que estaba escapando entre el gentío. Me encontraba indignado hasta que pude apreciar algunos de los comentarios que allí se estaban dando. No sólo eran disputas a favor de la revolución o del gobierno, también se enfocaban en reprochar la actitud del marine y su amante. ¿Qué amante? ¿Terence Blackmore? No es que me importase su vida íntima, pero lo cierto es que nunca habría pensado que todo este lío viniese de un romance suyo.
Recordé entonces los primeros gritos que había alcanzado a oír, sobre una disputa romántica que se estaba dando justo antes del salto a la violencia con la revolución como eje central. Todo empezaba a encajar, la discreción con la que se había marchado, la zona tan apartada del centro de la ciudad, su sonrisa al marcharse, probablemente llena de ilusión por encontrarse con su amado. Todo cobraba sentido.
- Vaya, lo último que me esperaría de él es un romance con un marine. – Pensé divertido buscándolo de nuevo con la mirada. – Debe ser todo un Don Juan.
- Vámonos, aquí sólo perdemos el tiempo. – Le comenté a Mihasy con intención de buscar de nuevo a Terence.
Dándonos la vuelta observé una ráfaga roja pasar, se trataba de otro marine de cabellos rojos, aunque a diferencia del otro este tenía una larga melena bastante llamativa. La distracción no redujo nuestro ritmo de paso hacia un lugar menos abarrotado, sin embargo me dejó pensativo sobre esos dos marines y lo mal que conjuntaba ese brillo rojizo con el azul de sus uniformes. No era común ver esos colores tan vivos en rangos inferiores de la marina, ¿Pero ver a dos de ellos? Era algo diferencial, sin duda.
No pasaron ni cinco minutos cuando encontramos de nuevo a Terence. Casi de milagro le alcanzamos a ver entrando en una taberna del centro, como si no hubiese pasado nada. Parecía estar llena de gente y ambiente deportivo, toda una sorpresa, aunque me preguntaba si podría entrar allí. De estar lleno dudo ser capaz de hacerme un hueco, pero mis pensamientos estaban todavía en lo que acababa de suceder con ese marine y Terence. Me gustaría saber qué piensa Mihasy.
- Si te digo la verdad, no sé si mencionar lo de su romance. – Le dije a Mihasy a medida que nos acercábamos a dicha taberna. – Por un lado es un tema personal de su vida, pero por otra ha tenido altercados con la marina, aunque sea su amante.
Me detuve a escasos metros de la entrada para poder hablar antes de entrar allí, un sitio que de seguro no iba a gustar a mi compañero. Sólo faltaba que dentro hubiese un tigre, o peor, un tiburón tigre.
Sin duda era muy extraño todo este ambiente, y era difícil acceder a un sitio donde alcanzase a contemplar todo el panorama. Mi corazón pegó un brinco al vislumbrar como un marine apuntaba con su arma a alguien, la cosa era muy seria.
- Terence, por favor, que no sea a ti. – Pensé mientras buscaba con la mirada al objetivo del marine.
Sin detenerme a analizar al marine, quedó en mi memoria el contraste de colores que en él había, el color de su pelo, un vivo tono rojo, y el azul propio del uniforme. Desde luego no era un color típico de ver, menos aún dentro de la marina. Quizá sería un alto cargo, pero su presencia decía todo lo contrario en los escasos segundos que pude observarle.
Escuché entonces un leve quejido de Mihasy, como si de un suspiro se tratase. Eso ya me hacía sospechar que efectivamente se trataría de Blackmore. Sospecha que más pronto que tarde pude confirmar con tan solo seguir su mirada.
Solo alcancé a verlo durante unos instantes, ya que estaba escapando entre el gentío. Me encontraba indignado hasta que pude apreciar algunos de los comentarios que allí se estaban dando. No sólo eran disputas a favor de la revolución o del gobierno, también se enfocaban en reprochar la actitud del marine y su amante. ¿Qué amante? ¿Terence Blackmore? No es que me importase su vida íntima, pero lo cierto es que nunca habría pensado que todo este lío viniese de un romance suyo.
Recordé entonces los primeros gritos que había alcanzado a oír, sobre una disputa romántica que se estaba dando justo antes del salto a la violencia con la revolución como eje central. Todo empezaba a encajar, la discreción con la que se había marchado, la zona tan apartada del centro de la ciudad, su sonrisa al marcharse, probablemente llena de ilusión por encontrarse con su amado. Todo cobraba sentido.
- Vaya, lo último que me esperaría de él es un romance con un marine. – Pensé divertido buscándolo de nuevo con la mirada. – Debe ser todo un Don Juan.
- Vámonos, aquí sólo perdemos el tiempo. – Le comenté a Mihasy con intención de buscar de nuevo a Terence.
Dándonos la vuelta observé una ráfaga roja pasar, se trataba de otro marine de cabellos rojos, aunque a diferencia del otro este tenía una larga melena bastante llamativa. La distracción no redujo nuestro ritmo de paso hacia un lugar menos abarrotado, sin embargo me dejó pensativo sobre esos dos marines y lo mal que conjuntaba ese brillo rojizo con el azul de sus uniformes. No era común ver esos colores tan vivos en rangos inferiores de la marina, ¿Pero ver a dos de ellos? Era algo diferencial, sin duda.
No pasaron ni cinco minutos cuando encontramos de nuevo a Terence. Casi de milagro le alcanzamos a ver entrando en una taberna del centro, como si no hubiese pasado nada. Parecía estar llena de gente y ambiente deportivo, toda una sorpresa, aunque me preguntaba si podría entrar allí. De estar lleno dudo ser capaz de hacerme un hueco, pero mis pensamientos estaban todavía en lo que acababa de suceder con ese marine y Terence. Me gustaría saber qué piensa Mihasy.
- Si te digo la verdad, no sé si mencionar lo de su romance. – Le dije a Mihasy a medida que nos acercábamos a dicha taberna. – Por un lado es un tema personal de su vida, pero por otra ha tenido altercados con la marina, aunque sea su amante.
Me detuve a escasos metros de la entrada para poder hablar antes de entrar allí, un sitio que de seguro no iba a gustar a mi compañero. Sólo faltaba que dentro hubiese un tigre, o peor, un tiburón tigre.
