Hace 2 horas
(Última modificación: Hace 2 horas por Kai T. Gomi.)
Día 12 de Otoño
Año 18
Año 18
Es bastante temprano en la mañana, el sol se levanta, los pajaritos cantan, el traqueteo de la ciudad hace de nuevo presencia, empieza a escuchar los ruidos de las habitaciones en la planta de abajo, lo habitual. La ciudad comenzaba a tener su clásico inicio, los trabajadores comenzaban sus jornadas laborales, los vendedores abrían sus negocios, el murmullo en la calle cobraba protagonismo, los kinkis comenzaban a abandonar las calles y dejar de hacer fechorías, entre los cuales muy probablemente estaría Kai tiempo atrás, en donde había nacido al menos. Pero desde que había pisado Karate y había conocido a Sira y los demás, algo había cambiado en el psique del peliblanco. Había dejado parcialmente las calles, pero las calles nunca lo habían abandonado a él y, por supuesto, era incapaz de perder ese horario de sueño que tanto lo caracterizaba. Dormir por el día y vivir por la noche era algo que lo acompañaba en muchas ocasiones. Hoy no lo acompañaba ni uno ni otro. Se había pasado la noche en vela.
Era una de esas noches donde la inspiración llegaba pero uno no sabía focalizarla y conducirla, por lo que se había pasado garabateando las hojas en blanco sobre la mesa donde se suponía que desayunaba las personas normales. No vestía sus guantes, tampoco sus punteras, era raro, casi siempre las llevaba puestas, incluso para dormir. Podría estar en calzoncillos durmiendo pero jamás en la vida sin sus armas, no eran tan incómodas para dormir. Sus manos ennegrecidas por el trabajo y la pelea constante estaban descubiertas una vez más, pero había una buena razón, estaba volviendo a estudiar los guantes, las púas. ¿Podría añadirle algo más o era demasiado? Lo principal estaba hecho y tampoco quería recargar demasiado sus manos. - Quizás... - Pensó dejando a un lado sus guantes y recogiendo las punteras. Le dio vueltas, las analizó, taimadamente, algo poco habitual, y llegó a una conclusión. - No... Son de mala calidad, por mucho que meta aquí esta mierda se va a romper a la que meta un patadón. Debería hacer unas o... comprarlas. ¡No, mejor! ¿Y si me robo unas? Pero aquí estos muertos de hambre no llevan si no navajillas y eso... bah - Tiró las punteras con desgana sobre la mesa. Se levantó a caminar, quizá eso le ayudaba a oxigenar el cerebro, o quizás... - ¿Eh? ¿Ya es de día? - Miró a través de la ventana, viendo la luz de la mañana y el movimiento de hormigas bajo su ventana, la gente de la isla vaya. Se desperezó y se tiró un cuesco, entonces su cuerpo pesó, el sueño vino de golpe, pesado como un tren y rápido como un ratero callejeando.
Se sacudió la cabeza ligeramente, intentando despejar el mal del sueño profundo y, habiendo hecho falta mucho convencimiento, se comenzó a vestir sin olvidar su gorro, sus guantes, sus punteras y sus ''herramientas de trabajo''. Abandonó la habitación con pesar, con ese andar de recién despierto salvo que no lo estaba. En su mente cruzaron varias ideas. - Salir a despejarme igual me calma la sesera oooooo… desayunar ooooo… ¿Y si voy a buscar ya chapas y así... cuando se me ocurra algo... YA LO TENGO? - Se le iluminó la mirada y los ojos se abrieron de par en par. - Nah, soy un absoluto genio, no sé como la gente no lo ha pensado antes - Pista, si que lo había pensado alguien antes.
Llegó al final de las escaleras y vio a aquella recepcionista babosa, era una prácticamente. Los dos se miraron muy fijamente, sabiendo que ninguno de los dos se caían bien. Kai agarró por el mango un pequeño carrito, que había conseguido días atrás para cargar las cosas que se encontraba por el camino, el cual chirriaba como una puerta en mitad de una noche silenciosa. - ¡No traigas más basura! ¡Niñato! - Gritó desde su silla giratoria. - Que me dejes en paz. ¡VIEJA! - Salió por la puerta con la calma que su adormecido cuerpo le brindaba. - Por mis muertos que le lleno el pasillo de mierda cuando me vaya de este sitio de MIIIIERDA - Dijo justo detrás de la puerta lo suficientemente alto como para que se escuchase desde el interior.
Comenzó a tirar del carro hasta que comenzó a salir de las calles para adentrarse en el campo, si es que se le podía llamar así, porque los únicos montes que veía eran de mierda y chatarra. Habían varias personas por la zona, mientras uno rebuscaban cualquier cosa que llevarse, otros eran más selectivos, como lo sería el peliblanco. Alzó su vista más allá de dos pequeños montículos que estaban siendo ocupados por un par hombres con coletilla, estaban recogiendo cables y pelándolos, solo se quedaban el interior, la goma la tiraban. - Eh. ¿Qué es esto? Sois como la anti cúspide de la evolución - Se acercó al dúo para ver que es lo que se quedaban.
Francis y Rafa
![[Imagen: Desguace-pirata-bajo-el-sol.png]](https://i.ibb.co/CKj0bvFz/Desguace-pirata-bajo-el-sol.png)
Los dos lo miraron.
- Ira el payo este... Ququiereh primo, estamus trabajando - - Cucha primico, ándate de aquí ante de que su raje - Kai decidía hacerle caso más a su curiosidad. - ¿Por qué tiráis la goma? ¿Qué es un payo? ¿Puedo? Yo también quiero - Los dos se miraron, como si no entendiesen. - Porque no vale na esto primico - Le dio un codazo el otro, el que no estaba hablando. - Pos un payo es un payo y yasta. Ssssi no lo sabeh porque ereh un payo y este es nuestro sitio, quepaeso mo llegao anteh - Ahora era el otro el que le metía un codazo y se le acercaría al oído. - Cucha Francis, caeste le podemo tafar. ¿Me entiende? Le vendemo er cobre y yasta, yamos terminao por hoy. ¿Es o no? Primico - Le susurró al oído. - Que listo quere Rafa coño, por la mama - Le agarró la cabeza por detrás y le dio un beso en la cabeza.
- Mira payito, de buena eh, yo nu su quiero ofende. ¿Me entiende? Su podríamo dejá esto a buen presio. ¿Sabe o no? Cucha. ¿Qué me dise? Dame mil berriss y te lo quea, dos mil y te lo cargo yo en el carricoche - El peliblanco arrugó las cejas, algo indeciso, pero se acordó entonces de que tenía sus ''herramientas de trabajo''. Metió la mano en el bolsillo y lo palpó un fajo de billetes atado con una goma, o al menos eso es lo que parecía, pues los únicos billetes verdaderos eran el de arriba y el de abajo, para la prueba visual.
![[Imagen: Trato-turbio-entre-chatarra-y-cobre.png]](https://i.ibb.co/2YHs89tC/Trato-turbio-entre-chatarra-y-cobre.png)
- Venga va, no sé que tan bueno es el cobre, pero si me lo cargáis ya y me lo aseguráis bien para que no se me caiga por el camino, os doy todo esto. De chill - Agitó el taco de billetes en el aire.
- Hecho primico - Se levantó rápido y, como si a cuanto más billete viese más rápido trabajaba, volcó su carreta sobre la del proyecto de pirata y utilizó el propio cobre como si fuese una cuerda para asegurar el resto de la mercancía. - Que... Panas más trabajadores. Mañana vendré a la misma hora y si tenéis lo mismo me lo vuelvo a llevar, mismo precio. ¿Trato? - Hacía parecer que estaba entusiasmado con el trato que acababa de hacer, y como para no estarlo. La mercancía le había salido aproximadamente veinte o treinta berrys. - Ay Rafa, que nos ha salió trabajo y bien pagao, tenemo patrón y toh - Kai asintió y le estrechó la mano con el fajo de ''billetes'' en la mano, entregando así el pago por los servicios.
El peliblanco se dio la vuelta, dispuesto a irse a la comodidad de su cuchitril, pero entonces... - Un mamento Francis... - El luchador callejero se giró lentamente, lo suficiente como para mirar de reojo. - Dígano sunombre armeno no? - Tragó saliva. - Kai, solo Kai - Acentúo en la letra K, dejando salir un sonido similar al de un cajón pequeño al ser golpeado. - A weno, mañana nus vemos señor Kai - Asintió para retomar su ruta, esta vez se daría más prisa, porque empezaría a correr antes de que se fijasen bien los billetes. En ese momento, comenzaron a contar y es entonces cuando se dieron cuenta. - ¡CUCHA RAFA QUE NOS HA TIMAO POR MIS MUERTOS EL PAYO! ¡ME CAGOEN TO SU RAZA PRIMO! ¡MALA RUINA TECHAREMOS ARRIBA! ¡CORRE, COGERLO! - Y allí empezó la persecución de dos hombres morenos y su destino, un flacucho pálido ratero que era demasiado rápido para los que comían el menú combo de dos pipsas y dos pepsis.
Es gracias a eso que terminaría dando esquinazo a aquellos dos y salvaguardarse, sin que lo viesen, en su lugar seguro, un motel de mala muerte. - Todo un éxito, como siempre - Susurró ya habiendo cruzado la puerta. - ¿Qué dices? ¡Que no me traigas basura! - La recepcionista. - ¡QUE TE CALLES ABUELA! - Cargó el carrito en peso y se lo subió a su habitación.
Ya está, ya podía estar tranquilo. A no ser...
Una vez en su cuarto con el carrito de cobre que había cargado previamente por la escalera podía tomar un respiro de la persecución, pero eso no significaba que había terminado con la faena. Los kitanos, el gentilicio de los que viven en Kutsukku o eso pensaba él, le habían cargado cobre ya pelado, pero también bastantes cables, de todos los tipos y tamaños, en la carretilla, y aquello, muy a su pesar, debía trabajarlo con sus propias manos. Se quitó el gorro y la chaqueta y lo dejó sobre la cama, al lado de aquel kanabo que había conseguido en Karate, se arremangó intentando no desollarse con sus propios guantes y entonces cogió uno de aquellos gruesos cables. El más grande que encontró lo puso sobre la mesa, lo sujetó con su zurda clavando las púas de sus guantes y con la diestra, aprovechando otra púa de su palma, hizo una incisión en el extremop y comenzó a tirar de su mano para, poco a poco, comenzar a dividir la goma, con ello el cobre no tan reluciente se comenzaría a abrir paso. - Eeeeesa. Unos cuantos más como estos y yo creo que me he llevado un pedazo de trozo de cacho de botín. Ay Francis, Rafa, grasia - Intentó imitar la forma en la que hablaban, burlándose así de la forma en la que los había estafado. - ¿Cómo pueden ser tan paletos eh? ¿Tú has visto como han mirado el fajo de billetes que me he sacado del bolsillo? JAJAJA Me tengo que preparar otro de esos. Les falta calle - Hablaba en voz alta, como si allí hubiese alguien que le fuera a responder, pero lo cierto es que solo estaba pensando en voz alta.
Las horas pasaron y allí cada vez había más cobre reluciente y menos goma opaca, al menos envolviendo al metal, porque lo que es el resto de la habitación estaba hecho un desastre con trozos de caucho por todas partes. - Estoy cansado jefe... - Los goterones de sudor caían por su frente, pero merecía la pena el esfuerzo, aunque la pena es que no hubiese encontrado a aquellos dos cuando hubieron terminado el trabajo ya y no antes. Se levantó, sudoroso, buscando un poco de aire fresco. Abrió la ventana con un único movimiento, al máximo, y asomó la cabeza. En seguida notó el alivio, la suave brisa polvorienta de la isla le golpeó la cara, no le importó la tierra, tan solo necesitaba refrescarse y fue entonces cuando, en la lejanía, empezó a escuchar voces, casi gritos.
Un gran grupo de personas comenzaba a pasar por el callejón al que daba su ventana. - AY CHACHO TE LO ESTOY DECIENDO KAPASAO POR AQUI SEGURO - Alzó las manos, como si aquello le diese más razón. - ¿TUSTAS SEGURO RAFA? NO VEA COMO SE ENTERE ER ROMAN TE VA A BUSCAR LA RUINA MALFARIO QUE TENEIS. TONTOS. SOIS. LOSSS. DOS. TONTOSSS - Diría otro de los quince en total que había reunidos bajo la escalera de incendio, en medio del callejón. - VAMO A VE JHONY Y QUE CULPA TENEMOS, SI EL CHACHO HA VENIO CON DINERICO. QUE ASCO DE PAYO PRIMO - Claramente estaba asustado, probablemente se llevarían una buena como no encontrasen al peliblanco o al dinero, lo primero que apareciese. - BUSCARLO YA - Agitó una mano y con ello dirigió a todo el grupo a dispersarse entre los diferentes callejones.
Buen descanso, buen espectáculo, el luchador se recogió, cerró su ventana y, con una sonrisa siguió pelando cable, consiguiendo más metal de aquel y por un precio irrisorio. - jeje - Hoy el día había sido fructífero.
offrol
Leyenda de una Leyenda
- Pienso -
- *Burp* Eructo -
- *Fhiii* Pedo Ninja -
- *FWRA* Pedo Pesado -
- Narro -
- Hablo -
- *Burp* Eructo -
- *Fhiii* Pedo Ninja -
- *FWRA* Pedo Pesado -
![[Imagen: Chat-GPT-Image-2-ago-2026-17-55-55.png]](https://i.ibb.co/QFgm7LkF/Chat-GPT-Image-2-ago-2026-17-55-55.png)
