[Presente Relativo] | Where did it Go? | [Aventura T2]
#1
14 Otoño, año 18
12:03pm
Isla Kutsukku.

La isla de Kutsukku no era precisamente una isla en la que resultase complicado encontrar a alguien dispuesto a hacer un trabajo por dinero, o así se podría llegar a creer. Entre comerciantes, marineros, mercaderes y otras personas que llegaban y se iban constantemente por el movimiento de los puertos podría haber alguien buscando una mano extra que quisiera la solución a algo que no podía o no quería hacer ni confrontar por sí mismo. Algunos por necesidad de tener a alguien fuerte como guardaespaldas, otros prefiriendo la discreción y, alguna que otra vez, había quienes necesitaban algo más complejo como encontrar algo perdido e incluso robado. Fue precisamente uno de estos últimos quien llevó a una mujer mercader a buscar los servicios disponibles para quien pudiera ayudarla en algo que ella misma consideraba de lo más importante.

Con eso, preparó un cartel en una zona concurrida, específicamente en la zona del puerto, donde sabía que posibles nuevas personas podrían ver lo que necesitaba, con un texto claro y conciso, con un breve resumen de lo que buscaba y la dirección exacta de donde se iba a encontrar con dicha persona. Obviamente el pago estaba incluido, como buen o buena comerciante, fuera quien fuese, sabía que los precios podían ser un buen incentivo para ello.

“¡Se busca a alguien con ganas de dinero y capacidad de encontrar objetos! Trabajo bien remunerado. 
Puedes encontrarme en esta dirección.”

Probablemente fuera eso lo que terminó llevando a Pucca hasta uno de los establecimientos comerciales de la isla. El lugar no destacaba especialmente entre los demás, se trataba de un negocio dedicado al comercio de diferentes productos y mercancías con un pequeño almacén situado en la parte trasera y varias cajas apiladas junto a las paredes. El movimiento era constante, aunque aquella mañana su propietaria parecía bastante menos ocupada en atender a sus clientes ya que parecía revisar, una y otra vez, una serie de documentos extendidos sobre el mostrador.

—No entiendo cómo puede haber desaparecido un cargamento entero...

La mujer dejó escapar un suspiro mientras volvía a comprobar uno de los papeles, rascándose un lado de su cabeza, con una mueca en su rostro que delataba la preocupación que estaba cargando. Estaba claro que llevaba un buen rato haciendo lo mismo, volteando la hoja de un lado a otro, volviendo a revisar una y otra vez, rascando un lado de su nuca por debajo del pañuelo, donde parte de su cabello podía verse en la zona, buscando encajar piezas que no parecían hacerlo.

Cuando finalmente se percató de la presencia de Pucca, levantó la mirada para contemplarla de arriba abajo. Le llamó la atención su aspecto y la mirada con la que cargaba. Dejó de forma despreocupada lo que hasta entonces le había estado prestando atención, dejándolo a un lado de la mesa y se puso en pie, con una sonrisa de oreja a oreja con una amabilidad llamativa.

—¡Oh! ¡Bienvenida! ¿En qué puedo ayudarte?

La mujer mantuvo aquella sonrisa mientras esperaba una respuesta, aunque sus ojos volvieron a recorrer fugazmente la figura de la mujer frente a ella. No parecía estar intentando averiguar quién era ni mucho menos reconocerla, solo trataba de hacerse una idea de quién se trataba, una característica adquirida a lo largo de los años como experiencia para analizar fuera quien fuese la persona que se presentara por la puerta. No sería la primera vez que se presentaban solo para observar, o para preguntar direcciones incluso. Eso no impidió que mantuviera una sonrisa de oreja a oreja, amable y agradecida.

Dejó una pequeña pausa, solo en caso de que la mujer que se había presentado quisiera conversar o decirle algo para que finalmente una idea se cruzara por su mente. ¿Quizás venía por lo que había puesto en el cartel? La forma en la que se presentaba le hizo creer que había una mínima posibilidad, pero nunca se sabe. No es que la mujer hubiera puesto nombre alguno en el cartel ni especificado demasiados requisitos, cualquiera podía presentarse, además de que tampoco esperaba que la primera persona que apareciera pudiera ser exactamente lo que tendría en mente... Pero tampoco llegó a pensar mucho en ninguna característica o nada similar.

—¿Vienes por el anuncio?

Finalmente dejó escapar la pregunta, señalando con una mano hacia la puerta principal, como si aquello fuese una explicación más que suficiente ya que, en ella, se encontraba otro cartel igual que al que había en el puerto para que, quienes vinieran con esa intención, pudieran guiarse mejor hasta el establecimiento. Soltó una pequeña risita amable. —Supongo que debería haberlo redactado mejor. Pero parece que funcionó, ¿no crees? — La mujer rodeó entonces el mostrador para acercarse un poco más, dejando a la vista una vestimenta propia de alguien acostumbrada a pasar buena parte de su tiempo entre mercancías, almacenes y viajes. El pañuelo que cubría parte de su cabeza dejaba escapar algunos mechones de cabello oscuro, con una coleta con algunos rizos bien cuidados, mientras que sus manos mostraban pequeñas marcas y manchas propias de alguien que no se limitaba únicamente a dar órdenes a sus empleados. —Puedes llamarme como quieras, aunque supongo que lo más sencillo será llamarme "la loca del negocio que está a punto de perder la paciencia", jeje. — Dejó escapar un suspiro después de la risita que trataba de aliviar su estrés más que bromear, acomodando una mano a un lado de su cintura, desviando la mirada con cierto cansancio. —O puedes llamarme por mi nombre, es Valerie, algunos me llaman Vally. Llámame como gustes, querida. — La sonrisa permaneció en su rostro, pero durante un instante aquella expresión alegre pareció perder algo de fuerza, desviando la mirada para contemplar de reojo los documentos que había dejado sobre el mostrador.

—Llevo varios días intentando solucionar un pequeño problema por mi cuenta. — Hizo una pausa, volviendo la mirada hacia la muchacha. —Bueno... "pequeño" para cualquiera que no tenga que pagar por él. — Eso último consiguió arrancarle un suspiro algo cansado y cargado de estrés. La mujer regresó detrás del mostrador y tomó nuevamente los documentos, aunque esta vez no empezó a revisarlos. Simplemente los sostuvo entre ambas manos mientras observaba a Pucca. —Hace unos días tenía un cargamento preparado para ser transportado hasta otro punto de la isla no muy lejos de aquí. Todo estaba en orden, la mercancía estaba contabilizada, el transporte contratado y el recorrido acordado. — Levantó uno de los papeles, sacudiéndolo como si eso fuera a darle una respuesta que nunca llevaba. —Y entonces... ¡Puf! Desapareció. — No parecía estar hablando de una simple pérdida de unas cuantas cajas. La preocupación de antes regresó rápidamente a su rostro. —No llegó a su destino. Tampoco regresó al almacén. Y nadie parece saber exactamente qué ocurrió durante el trayecto. — Dejó escapar otro largo suspiro antes de apoyar el documento sobre la mesa y apoyar ambas manos sobre ella, mirando los documentos por unos segundos más.

—Al principio pensé que el responsable del transporte simplemente se había retrasado. Después pensé que quizá había ocurrido algún problema en el camino e incluso llegué a pensar que alguno de mis trabajadores se había confundido con las rutas o que ellos mismos podrían ser responsables de la desaparición... — Negó con la cabeza, cerrando sus ojos unos segundos. —Pero no parece ser así... — Esta vez tomó otro de los papeles. —He preguntado, he revisado las cuentas, hablado con personas que trabajan en el puerto y hasta con algunos de los transportistas que suelen moverse por esta zona. — Su expresión se volvió algo más seria. —Y alguien terminó mencionando algo interesante. — Deslizó lentamente el documento por el mostrador hasta dejarlo frente a Pucca. —Al parecer, parte de mi mercancía fue vista después del momento en el que debería haber llegado a su destino... Lo que significa que no está perdido. — Hizo una nueva y pequeña pausa, elevando la mirada una vez más hacia Pucca. —Estoy segura de que alguien la tiene. — Y por primera vez desde que Pucca había entrado en el establecimiento, aquella sonrisa amable desapareció por completo de su rostro —Y créeme, quiero recuperarla. Además de que mis empleados no parecen haber aparecido tampoco... Y ellos no son de ese tipo, nunca me han fallado, ni una sola vez en todo este tiempo. — La mercader volvió a tomar aire y señaló la silla situada frente al mostrador. —Por favor, puedes sentarte si quieres. Te explicaré exactamente qué es lo que falta, de dónde salió y todo lo que he conseguido averiguar hasta ahora.

Su expresión recuperó poco a poco aquella amabilidad inicial al volver a enfocarse en la muchacha, mentalizándose de que no tendría la culpa. —Después podrás decidir si quieres aceptar el trabajo o marcharte por donde has venido. — Y, mientras esperaba a que Pucca tomase una decisión, volvió a mirar de reojo los documentos que tenía delante. —Eso sí... si consigues encontrarlo, te aseguro que el pago merece la pena.


Cajita de Tabaco
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[Presente Relativo] | Where did it Go? | [Aventura T2] - por Onizuka Jin - Hace 1 hora

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