P.A | Entrenamiento | Problemas en el paraíso
#6
OST

“Misión”

Que alguien le traiga a Runin su certificado de nacimiento porque Ryota cree que ella nació ayer.

Aún así ¿De dónde saca tantas incoherencias juntas? ¿Tantas respuestas a cuestiones donde claramente aparece la palabra “culpable” en su frente? Esconde algo, la morena lo puede intuir, ni siquiera le hace falta analizar el aura del castaño para ello, no, es como un libro abierto. ¡Demasiadas señales que no se pueden obviar!

¿Kool-aid?

“Ajá, y mi nombre es “pobre”.”

¿Nuevo bolso?

“y me apellido “ilusa”.”

La recelosa mirada chocolate no abandona las expresiones del nervioso castaño hasta que la decisión domina sus acciones, buscando pruebas contra aquel que osa intentar mentirle en la cara. ¿Dónde está? Ryota grita. Madison grita. Runin se enerva aún más. El rastro repleto de lágrimas le sabe a nada cuando el mayordomo abandona las instalaciones. ¿Cuál es la palabra que busca su mente? Cómplice. Si, Madison debe saber algo. ¿Debería ir tras sus pasos? Quizá lo haga.

Lástima que la idea termina cuando empieza debido a la intervención del navegante de los Hanu Mahana. ¿De repente no se ve más relajado? Incluso confiado en sus vocablos. La morena entorna los ojos. “Me huele a meollo.” ¿O está exagerando? ¡No, no lo está!



—¡Claro que voy a revisar debajo de la cama! ¡Sé que vi a alguien por su aura!

Recrimina, a grandes pasos llega a la cama para agacharse, nada, no hay nada. Ni a los alrededores. —No me quieras ver la cara de tonta ¡Sé que hay alguien! —Incluso entra al baño, nada, nada de nada. ¿Le habrá fallado el haki? ¿Necesitará muchísimo más entrenamiento? Frunce los labios, no quiere creer haberse equivocado aunque una parte de sí le ruega que si, que se haya confundido, que el castaño no ha hecho nada malo además de ser raro y llevar sostén.

Sus pasos resuenan siguiendo al ajeno, una espinita le molesta, algo que no concuerda pero a falta de pruebas no hace más que escuchar. La repentina molestia de Ryota provoca que sus pasos se detengan, los labios crean una línea muda, atenta. ¿Cómo han llegado a esta situación? ¡¿Cómo?! —Si, mi amor. ¡Lo que pasa es que Tocho me dijo y-! —Confianza, la palabra mágica, incluso se siente culpable cuando Ryota empieza a hablar sobre ella.

Siente sus manos enguantadas sobre la dulzura del roce ajeno, trata de relajarse, inclusos sus hombros caen durante un instante.



—Cariño, de verdad lo sien-

En buena hora que no termina de decir la frase porque, de repente, la formación B hace gala de uso. ¡Tocho Morocho llega al rescate! Y Ryota Miyamoto acaba de firmar su sentencia de muerte.

No es estúpida. El aura es la misma que ha sentido con anterioridad. Una vena se realza en el cuello de la amazona, los hombros se tensan, el agarre sobre las manos del castaño se afianzan con demasiada rudeza antes de soltarlo de golpe, de manera agresiva, retrocede al menos un metro para aclarar el panorama. Es ahí cuando toda la molestia y coraje termina por explotar.



—Fu…

Una risa grave escapa de los labios de la amazona. Se toca el hombro mientras gira el brazo derecho, este empieza a brillar iluminando la habitación. —Fufu… —gira el brazo por segunda vez, seguido de una tercera y una cuarta. La mirada caoba enfocada en el castaño, incluso parece brillar, no se oculta. Relame sus labios. Suelta el hombro de su agarre. —Fufufu… ¿Un macho, dices? Fu… —Un quinto giro de su brazo derecho, esta vez es rápido.

El sonido de sus botas de tacón se escucha fuerte cuando da un paso largo hacia el castaño, recortando la distancia. Al mismo tiempo, en un rápido movimiento, realiza una rotación completa de cadera, el puño derecho asciende en un arco diagonal.



—¡Qué asco!

¡¡¡Stellar Distorsion!!!

Grita sin pena ni gloria, buscando impactar de lleno contra la barbilla del castaño. ¡Le está siendo infiel con un okama! ¡¿Es que esa okama es más guapa que la morena?! ¡¿Le dá más que la morena?! La sola idea hace que su rostro se torne en colores rojos de completa ira.

—¡Así que aquí estabas siendome infiel con una okama! —Quiere saborear cada golpe, necesita saborear cada golpe. Es por ello que de repente retrocede en un salto horizontal de tres metros, quedando junto a la cama. ¡Donde pasaron la noche juntos! —Empieza a decirme qué quieres que diga tu epitafio, cariño. —El brazo derecho vuelve a girar otras cinco veces, sus zapatos suenan contra la superficie debido al juego de pies que realiza, manteniéndose en movimiento.



—¡Dame un razón para no romper todo este castillo, Ryota!
Contenido Oculto

Oh si, Runin solo puede pensar en moldear el edificio a base de puñetazos.

Primero Ryota, después el castillo.


BOLSA DE ESTRELLITAS
[Imagen: MQT49Lq.png]
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RE: P.A | Entrenamiento | Problemas en el paraíso - por Runin D. Kitay - 10-10-2026, 01:05 AM

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