12-10-2026, 05:32 PM
(Última modificación: 12-10-2026, 05:33 PM por Kael Omuyaga.)
La llegada de cada uno de los compañeros de la Marina era cada vez más pintoresca que la anterior. Casi como si se estuvieran preparando para cosas bastante distintas, el Comandante de la División 60 decidió aprovechar la broma que "milagrosamente" Kael había logrado realizar.
—Se lo agradezco, Comandante. Seguro que será una actividad apasionante.—No se podía pedir más a sí mismo. Apenas había conseguido aprender algo nuevo y no tenía la capacidad para explotarlo como un aficionado a las mentiras que hacían algo de gracia.
Por supuesto, no quedó en el olvido la llegada del líder de su división, quién parecía no saber ni donde estaba cuando comenzó a entregar las primeras palabras. ¿Estaba bromeando también? ¿De una forma tan pesada? En aquella situación en la que no sabía que debía hacer, Omuyaga simplemente respiró profundamente, intentando frente al público y el resto de Divisiones dejar que fueran otros los que reprendiesen a Hasegawa si lo consideraban oportuno.
Algo que, según vió, no llegó en ningún momento.
Todos los marines continuaron llegando hasta el lugar, y como pez fuera del agua, llegó un momento en el que el de cabellera oscura como el carbón tuvo que desconectar la mente, dejándose llevar para realizar aquella foto grupal mientras aprovechaba que absolutamente nadie le estaba prestando atención, y mucho menos dirigiéndole la palabra, aprovechando el gentío y el contexto de aquella situación en la que consideró que lo que estaban haciendo era, al menos, puro trámite de la marina. Su cerebro lo tomó como un procedimiento tal y como lo era rellenar informes, presentarlos ante sus superiores, y realizar labores extremadamente cotidianas de la marina que no merecían disponer de su atención en un entorno y un contexto en el que, claramente, no sacaría beneficio alguno por prestar un mínimo de atención.
Claro está, eso fue al menos hasta que sí llegó alguien a devolverle los pies a la tierra, llamando su atención.
―¡Oye, ¿cómo lo hiciste?! Ese tipo era enooooooooorme
Aquel pequeño niño parecía emocionado al preguntarle al Soldado acerca de lo sucedido en los Juegos del Cielo, mientras Kael volvía a enfocar sus ojos en el mundo que le rodeaba.
―¡Y aguantaste ese superviento más que él!
Pero no tuvo oportunidad ninguna para responder. Cuando quiso formular una frase, ya estaba centrando su atención en el rubio de la división adyacente, interesándose por lo que él hizo en su propia prueba. Los niños suelen ser bastante perceptivos, por lo que seguramente se debió de dar cuenta de la falta de atención que el azabache tenía en aquel momento justo antes de entregársela. Normalmente no sentiría nada por aquel pequeño desliz, pero...era un niño.
"Quizás le esté dando demasiadas vueltas".
Ya sin poder volver a perderse en sus pensamientos, comenzó a escuchar de nuevo lo que sucedía cerca del mismo, escuchando las palabras que el joven Nanashi le dedicó a aquella criatura inocente. Estaba de cuclillas frente al mismo, y en tan solo un momento, vió como su mano pareció transformarse en una especie de...¿sustancia? de color blanquecino durante breves instantes antes de volver a tomar su forma original. Aquello, viniendo de un hombre tan serio e interesante como era Stroud, le pareció algo demasiado distante a su forma de ser.
Algo que dejaba en claro que incluso el hombre más respetable y firme, tiene su lado tierno si sabes cómo hacerlo salir.
―El comandante tiene razón. Si algún día comieses una fruta que te da poderes, estoy seguro de que llegarás a ser un gran Marine. ¿Te quieres apuntar?
Al menos, en ese pequeño momento de paz, podía permitirse saber que entre tanta máscara, seguía pudiendo comportarse como un verdadero ser humano.
—Se lo agradezco, Comandante. Seguro que será una actividad apasionante.—No se podía pedir más a sí mismo. Apenas había conseguido aprender algo nuevo y no tenía la capacidad para explotarlo como un aficionado a las mentiras que hacían algo de gracia.
Por supuesto, no quedó en el olvido la llegada del líder de su división, quién parecía no saber ni donde estaba cuando comenzó a entregar las primeras palabras. ¿Estaba bromeando también? ¿De una forma tan pesada? En aquella situación en la que no sabía que debía hacer, Omuyaga simplemente respiró profundamente, intentando frente al público y el resto de Divisiones dejar que fueran otros los que reprendiesen a Hasegawa si lo consideraban oportuno.
Algo que, según vió, no llegó en ningún momento.
Todos los marines continuaron llegando hasta el lugar, y como pez fuera del agua, llegó un momento en el que el de cabellera oscura como el carbón tuvo que desconectar la mente, dejándose llevar para realizar aquella foto grupal mientras aprovechaba que absolutamente nadie le estaba prestando atención, y mucho menos dirigiéndole la palabra, aprovechando el gentío y el contexto de aquella situación en la que consideró que lo que estaban haciendo era, al menos, puro trámite de la marina. Su cerebro lo tomó como un procedimiento tal y como lo era rellenar informes, presentarlos ante sus superiores, y realizar labores extremadamente cotidianas de la marina que no merecían disponer de su atención en un entorno y un contexto en el que, claramente, no sacaría beneficio alguno por prestar un mínimo de atención.
Claro está, eso fue al menos hasta que sí llegó alguien a devolverle los pies a la tierra, llamando su atención.
―¡Oye, ¿cómo lo hiciste?! Ese tipo era enooooooooorme
Aquel pequeño niño parecía emocionado al preguntarle al Soldado acerca de lo sucedido en los Juegos del Cielo, mientras Kael volvía a enfocar sus ojos en el mundo que le rodeaba.
―¡Y aguantaste ese superviento más que él!
Pero no tuvo oportunidad ninguna para responder. Cuando quiso formular una frase, ya estaba centrando su atención en el rubio de la división adyacente, interesándose por lo que él hizo en su propia prueba. Los niños suelen ser bastante perceptivos, por lo que seguramente se debió de dar cuenta de la falta de atención que el azabache tenía en aquel momento justo antes de entregársela. Normalmente no sentiría nada por aquel pequeño desliz, pero...era un niño.
"Quizás le esté dando demasiadas vueltas".
Ya sin poder volver a perderse en sus pensamientos, comenzó a escuchar de nuevo lo que sucedía cerca del mismo, escuchando las palabras que el joven Nanashi le dedicó a aquella criatura inocente. Estaba de cuclillas frente al mismo, y en tan solo un momento, vió como su mano pareció transformarse en una especie de...¿sustancia? de color blanquecino durante breves instantes antes de volver a tomar su forma original. Aquello, viniendo de un hombre tan serio e interesante como era Stroud, le pareció algo demasiado distante a su forma de ser.
Algo que dejaba en claro que incluso el hombre más respetable y firme, tiene su lado tierno si sabes cómo hacerlo salir.
―El comandante tiene razón. Si algún día comieses una fruta que te da poderes, estoy seguro de que llegarás a ser un gran Marine. ¿Te quieres apuntar?
Al menos, en ese pequeño momento de paz, podía permitirse saber que entre tanta máscara, seguía pudiendo comportarse como un verdadero ser humano.
![[Imagen: dF2OaZv.png]](https://i.imgur.com/dF2OaZv.png)
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