Weight of my pride | P.R. [Entrenamiento]
#4
Kael sabía que en cuanto su amigo contraatacase no lo vería venir, que su velocidad de respuesta no era suficiente en contra de un humano normal con una capacidad ofensiva como la de Enji o la de Stroud, y que por lo mismo tampoco sería capaz de reaccionar ante una velocidad artificial absurda.

Pero lo que no se esperaba, es que lo hiciese de esa manera.

Como si el mismo sujeto fuese una bomba, se hizo estallar ahí mismo en el suelo, una respuesta de protección que desconoce si él mismo ha gestionado, o si era un sistema de defensa proporcionado por lo desproporcionado de su fruta del diablo. ¿Se había comido una Akuma legendaria, o es que él era un prodigio con el uso de la misma?

A quién queríamos engañar. Muy seguramente, eran las dos cosas al mismo tiempo.

El azabache salió completamente despedido en el aire por la bomba de luz que su amigo había utilizado, una oleada de dolor que hasta ahora jamás había sentido invadió por completo su cuerpo. Ningún ataque hasta la fecha desde que comenzó su viaje por todo el mundo le había causado tanto dolor como lo había hecho ese ataque. Este era el poder que Shin había alcanzado, y que le había permitido matar a Uker

—Joder…—Retorciéndose de dolor, su cuerpo no respondía adecuadamente. La última vez que se sintió tan mal fue ante una ofensiva producida por Curok, sabiéndose ahora fallecido por consecuencias que el marine consideraba desconocidas. Estaba confundido, desorientado por el ataque insensible. ¿Cómo la luz podía hacerle tantísimo daño? ¿Había dejado su piel más morena a causa de ese ataque? Probablemente tendría que tener cuidado para asegurarse de no obtener lunares ni arrugas una vez hubiesen terminado.

Consiguió a duras penas escuchar las palabras de su amigo, entendiendo solo por ese método lo que estaba sucediendo, recobrando las ideas. Mini Kael había desaparecido. Ahora tenía sus dos ojos en su sitio, y todas las armas habían salido despedidas desde las ventanas de su cabeza hacia el exterior, quedándose esparcidas en el suelo, allá desde donde había salido despedido.

Sus guantes y sus punteras aún seguían puestas en sus extremidades, herramientas de combate que no le servían en absoluto, pues ese estilo de combate no le servía de forma defensiva contra un enemigo como él, y apenas tendría la capacidad de hacerle frente con su ofensiva, siendo este capaz de esquivarlo por completo con el más mínimo de sus esfuerzos.

—Es una idea que me estaba planteando.—Comentó finalmente, tratando de esa forma de recobrar la compostura.—Pero de momento estoy usando las capacidades de mi akuma para afinar mi puntería. Cuando ya tenga algo más de práctica de tiro…quizás pueda aumentar mis capacidades utilizando dos fusiles a la vez.

No era una mala idea, pero era un entrenamiento a largo plazo que desde luego aún requeriría de bastante esfuerzo y mucho, mucho tiempo.

Aún así, no por haber sido derribado se daría por vencido. Se levantó del suelo tan rápidamente como su cuerpo le permitía, sabiendo que, como todas aquellas otras veces en las que aquel boken de su amigo le derribaba, le daría el espacio suficiente como para levantarse. Normalmente le ofrecía su mano para levantarse, pero por alguna razón, no se había querido acercar lo suficiente como para hacerlo esta vez.

Saltó en dirección hacia su rival en aquel entrenamiento. Lo primero que debía hacer si quería seguir aquel combate, era recuperar su armamento, pues de otra forma no podrían seguir haciendo gala de sus capacidades más “trabajadas” en el combate. Esta vez, intentando continuar con su práctica del uso del haki, llevó su Bushoshoku hasta su mano derecha mientras aún seguía en el aire, acercándose mientras reforzaba su cuerpo. Sabía que iba a fallar, que seguramente lo esquivaría con tan solo dar un par de pasos hacia atrás sin tan siquiera utilizar su fruta, pues Kael era especialmente lento, pero aún así, trataría de probar la fuerza de sus manos con esas garras nuevas, comprobando si el peligro del capitán de los sepultura era concebido por sus propias capacidades, o si en parte esas armas tenían algo que ver en todo eso, enfocando en un golpe en el brazo izquierdo del contrario, evitando cualquier posible herida peligrosa.

—Empiezo a pensar que no tengo mala puntería, pero te agradecería que me dejes hacer algo de tiro al blanco con un velocista como tú en lugar de intentar arañarte con esto, que para algo estoy practicando. Mis músculos están más enfocados en aguantar golpes, no en golpear con fuerza bruta. Para eso mejor tienes a Stroud o Enji, la verdad.— Sólo con Hasegawa se atrevería a dejar de lado los formalismos, y aún así, tampoco era frecuente que lo viese comportarse de esa forma tan extraña e informal respecto a su persona habitual. Omuyaga estaba, de alguna forma, soltando un poco en aquel momento donde nadie más podría interrumpirlos, porque era su amigo.

Tomaría ambos fusiles del suelo. El de apariencia más comercial lo dejaría entre sus manos, mientras que el perfeccionado para pruebas de tiro sería reducido en tamaño hasta poder entrar de nuevo por la misma ventana por la que había salido. No le tomaría mucho comprobar que los cargadores seguían en su sitio, y que por lo mismo, aquel pequeño duelo en el que ya estaba demostrado que su amigo se estaba dejando podría continuar una vez más.

No era lo que el de cabellera negra deseaba que ocurriera, pero al menos, podría demostrarle que, de alguna forma, él había mejorado en sus capacidades.

—Perdón por tardar tanto. Es la primera vez que alguien consigue hacerme tanto daño. No me estoy quejando, yo te he metido un tiro en el estómago y no has dicho ni una palabra.—Aunque era obvio que le había hecho daño por la forma en que se aplicaba el botiquín—. pero reconozco que no sabía que si me pegaban tan fuerte y salía volando de esa forma podían salir disparadas las armas que guardo dentro. Menos mal que no me he traído un gran arsenal.—Pequeños detalles de información con los que sin duda, desde ese momento tendría que tener más cuidado. Esa absurda velocidad con la que le había mandado a volar hasta hacer que se estrellase contra el suelo no era algo que le apetecería volver a repetir.—¿Por dónde íbamos?—Comentó mientras Mini Kael buscaba con la mirilla de su arma a su amigo, apuntando a su pierna mientras el haki llegaba hasta el arma.—Ah, sí.

El disparo del fusil de tamaño reducido salió en búsqueda de su compañero, mientras que a su vez, Kael tomó aquel cargado con munición explosiva para continuar con el apuntado una segunda vez si comprobaba que ese primer disparo había sido efectivo, comprobando que no podía utilizar aún su haki tantas veces seguidas de una forma tan veloz. No le estaba haciendo un daño inmenso con aquella explosión, pues el Santo Vangelis había aguantado perfectamente ese mismo disparo sin apenas inmutarse, y sabía que, en ambos casos, estaba siendo bastante suave.

máscara de la alegría
[Imagen: dF2OaZv.png]
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RE: Weight of my pride | P.R. [Entrenamiento] - por Kael Omuyaga - Hace 1 hora

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