16-10-2026, 04:48 AM
Brutus retrocedió medio paso después de recibir los golpes de Eele, el primero le había sacudido el costado y el segundo le había arrancado el aire durante un instante. Esto no era suficiente para derribarlo, pero sí para recordarle que aquel gyojin no era otro borracho al que pudiera despachar con un par de puñetazos.
-¡Maldito pescado!- //gruñó, recuperando la postura//.
Eele había demostrado tener velocidad y, sobre todo, la costumbre de atacar desde posiciones poco convencionales. Brutus no podía confiarse, por lo que se acomodó la guardia, protegiendo mejor el abdomen, y comenzó a desplazarse por el cuadrilátero de forma lateral a la izquierda tres metros apenas para acercar la distancia aunque sus pasos eran pesados, pero trataba de mantener al gyojin frente a él para evitar que volviera a entrar y salir de su alcance con tanta facilidad y privilegiar su derecha de poder.
Desde las gradas llegaron nuevos abucheos y apuestas improvisadas. Incluso algunos espectadores celebraban la actuación de Eele; otros exigían que Brutus terminara de una vez con aquello, sin embargo mientra tanto el presentador, encantado de que por fin hubiera una pelea capaz de distraer al público de las sospechas sobre los combates anteriores, se acercó al micrófono.
-¡Parece que Mandíbula de Hierro ha encontrado algo más duro que una botella de ron! ¡Y no me refiero a su propia cara!-
Las carcajadas se mezclaron con los gritos. Brutus no pareció encontrarle la gracia //Escupió a un lado mientras la mandíbula reforzada se tensaba bajo la piel marcada por las cicatrices//.
-Sigue haciendo chistes, bocazas... Ya veremos quién se ríe al final-.
El árbitro les pidió que mantuvieran la pelea limpia, aunque su advertencia sonó bastante menos enérgica que las que había dedicado a los participantes anteriores.
Brutus realizó un amago de izquierda apenas como preludio, sin embargo giró la cadera y descargó el puño derecho directamente contra las costillas de Eele. El impacto resonó sobre el cuadrilátero, arrancando una exclamación de las primeras filas, sin guantes que amortiguaran el golpe, la fuerza del grandullón se transmitió de lleno al cuerpo del gyojin.
Brutus retiró el brazo y recuperó la guardia, resoplando con una sonrisa torcida.
-¿Qué pasa, pescadito? ¿Ya no tienes tantos chistes?-
Aunque había conseguido conectar un golpe limpio, el boxeador no intentó encadenar otro, solo se limitó a mantener la presión, con los puños en alto de la guardia y el cuerpo preparado para el siguiente intercambio. Desde las gradas, el público rugía, dividido entre quienes celebraban la ofensiva de Mandíbula de Hierro y quienes esperaban que Eele le devolviera el golpe.
Brutus avanzó un paso, decidido a no permitir que su rival volviera a controlar la distancia con tanta facilidad. La pelea seguía abierta, y el grandullón parecía dispuesto a convertirla en una prueba de resistencia.
El grandulón sabía que no podía competir con la velocidad de Eele en desplazamientos prolongados, así que necesitaba acortar la distancia y convertir el combate en un intercambio cercano, donde la potencia de sus brazos pudiera marcar la diferencia, por lo que soltó un segundo impacto esta vez el puño avanzó de nuevo hacia el costado del gyojin. Brutus acompañó el movimiento con un paso al frente, intentando reducir el espacio disponible para esquivar, sin embargo no tenía la certeza de que fuera a conectar, pero al menos había empezado a atacar a ciegas.
Si Eele lograba apartarse, el grandullón tendría que corregir su postura y expondría momentáneamente el flanco. Si, por el contrario, el golpe encontraba su objetivo, podría castigar el cuerpo del gyojin y dificultarle los siguientes intercambios. En cualquier caso, Brutus estaba empezando a comprender que no bastaba con lanzar el puño más fuerte.
Brutus apretó los dientes y avanzó un poco más, para ser precisos un metro más cerca del gyojin, intentando no darle al gyojin el espacio que necesitaba para maniobrar. Su mandíbula metálica podía soportar mucho castigo, pero no iba a ganar el combate limitándose a recibir golpes. Necesitaba conectar los suyos.
-¡Vamos, Eele Trick! ¡Tanto presumir y ahora te toca responder!-
Mientras tanto, el hombre del traje oscuro hizo otra anotación en su libreta, mientras que su acompañante se inclinó para decirle algo al oído, señalando brevemente a Eele... El hombre respondió con un gesto seco y volvió a mirar el ring.
Aquella conversación no pasó inadvertida para un par de espectadores cercanos, aunque ninguno parecía dispuesto a distraerse de la pelea para investigar.
Paranoias de Vesper
CONTINUARÁ...
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