24-12-2023, 02:10 AM
Aquella isla era una tortura, y eso era algo que ninguno de los allí presentes podía negar. Quizá esta percepción se haya visto enormemente afectada por el ataque del enjambre, pues si no se diese dicha situación, Enma tenía claro que algunos se lo hubieran pasado muy bien rodeados de gigantes hostiles y agresivos. No hace falta decir nombres, pues Kovashi sería el primer nombre que cualquier persona pronunciaría. No había duda. Pero, en contextos así, había que saber aprovechar los buenos momentos y consejos y las oportunidades que a veces se ponían por delante. Por naturaleza, el pelirrojo no era la persona más optimista del mundo, pero tampoco podemos negar que las circunstancias que ha ido encadenando hasta este momento no eran las mejores. Sin embargo, estos pequeños momentos con Nadja, a quien ya consideraba como parte de su familia, hacían que su ánimo saliese a flote, aunque sólo fuese para asomar la cabeza. Y es que tenía razón. Ahora Enma se encontraba a un veinte por ciento de sus posibilidades y, a pesar de ello, había sido capaz de desarrollar una forma para poder controlar la intangibilidad inconsciente de su cuerpo. - Tiene... razón... - No pudo más que asentir. - No lo había pensado así... - Pensó para sí mismo, sin pronunciar ninguna palabra. Aunque no hubiese encontrado una 'cura' o un 'remedio' que redujese los efectos del veneno de las avispas, había pensado en alternativas para poder mejorar los síntomas secundarios como la fiebre o el cansancio. Sus conocimientos habían servido de algo. Pero él se exigía demasiado, y cuando conseguía algún avance rápidamente buscaba un segundo objetivo. Y, a veces, abordar muchas cosas hace que no nos centremos en ninguna de ellas. Es por esto por lo que Enma se centró en sólo una: controlar su cuerpo. Y las palabras de Nadja le habían hecho ver esto de forma mucho más clara. Se las grabaría con fuego y serán un gran impulso para estos últimos -y agoniosos- momentos en esta isla.
Pero los gigantes no daban tregua. El grupo no podía estar tranquilo ni siquiera un par de segundos, pues eran seres con comportamientos muy abruptos y, de un momento a otro, rompían en cólera con cualquier nimiedad. Ahora mismo, Enma y Nadja eran ejemplo de esta faceta. Después de que aquel animal cruzase velozmente por su lado, como si de un misil se tratase, ambos tuvieron que hablar con señas y andar con sigilo para no revelar su ubicación, haciendo uso de la frondosidad del bosque y de las sombras de los árboles que los rodeaban. Afortunadamente, tenían sitio para esconderse. Continuaron caminando, sin prisa y con calma, hasta finalmente llegar a la cascada. - Por fin... - Murmuró en un tono de voz más débil de lo normal. Se puso de rodillas y metió la cabeza en el agua, manteniéndola sumergida un par de segundos, para después sacudirla de un lado a otro, dejando caer varias gotas de agua a su alrededor. - Esto viene... genial... de vez en cuando... - Seguía murmurando en un tono bajo. - ¿Dónde... dónde nos reuniremos... con ellos? - Miró directamente a Nadja, esperando que le diese algún tipo de orden.
No muy lejos de la zona en la que estaban, comenzaron a escucharse estruendos y sonidos bastante fuertes como hacía escasos minutos. ¿Era otro gigante? Todo apuntaba a que sí. Enma se levantó y alzó la mirada al cielo, por encima de los árboles, procurando ver algún tipo de ser sobre ellos. Intentó crear algún pájaro para que le ayudase en esta tarea, pero fue imposible. Tras un par de segundos observando, la silueta se volvía clara... A poco más de cincuenta metros, un gigante se mantenía inmóvil dando vueltas sobre sí mismo, como si estuviese buscando algo a sus alrededores. - Nadja... ¿Sabrán... que estamos aquí...? - Enma estaba comenzando a preocuparse. Y, sin comerlo ni beberlo, aquel gigante agarró el hacha con fuerza y dio un brinco en dirección a la cascada, acortando en diez metros la distancia con nuestros protagonistas. Si habían sido vistos o no... sólo el destino lo decidiría.
Pero los gigantes no daban tregua. El grupo no podía estar tranquilo ni siquiera un par de segundos, pues eran seres con comportamientos muy abruptos y, de un momento a otro, rompían en cólera con cualquier nimiedad. Ahora mismo, Enma y Nadja eran ejemplo de esta faceta. Después de que aquel animal cruzase velozmente por su lado, como si de un misil se tratase, ambos tuvieron que hablar con señas y andar con sigilo para no revelar su ubicación, haciendo uso de la frondosidad del bosque y de las sombras de los árboles que los rodeaban. Afortunadamente, tenían sitio para esconderse. Continuaron caminando, sin prisa y con calma, hasta finalmente llegar a la cascada. - Por fin... - Murmuró en un tono de voz más débil de lo normal. Se puso de rodillas y metió la cabeza en el agua, manteniéndola sumergida un par de segundos, para después sacudirla de un lado a otro, dejando caer varias gotas de agua a su alrededor. - Esto viene... genial... de vez en cuando... - Seguía murmurando en un tono bajo. - ¿Dónde... dónde nos reuniremos... con ellos? - Miró directamente a Nadja, esperando que le diese algún tipo de orden.
No muy lejos de la zona en la que estaban, comenzaron a escucharse estruendos y sonidos bastante fuertes como hacía escasos minutos. ¿Era otro gigante? Todo apuntaba a que sí. Enma se levantó y alzó la mirada al cielo, por encima de los árboles, procurando ver algún tipo de ser sobre ellos. Intentó crear algún pájaro para que le ayudase en esta tarea, pero fue imposible. Tras un par de segundos observando, la silueta se volvía clara... A poco más de cincuenta metros, un gigante se mantenía inmóvil dando vueltas sobre sí mismo, como si estuviese buscando algo a sus alrededores. - Nadja... ¿Sabrán... que estamos aquí...? - Enma estaba comenzando a preocuparse. Y, sin comerlo ni beberlo, aquel gigante agarró el hacha con fuerza y dio un brinco en dirección a la cascada, acortando en diez metros la distancia con nuestros protagonistas. Si habían sido vistos o no... sólo el destino lo decidiría.
- ¿DÓNDE ESTÁIS, MALNACIDOS? DEJAD DE ROBAR Y DESPERDICIAR MI COMIDA. - Las palabras y gritos de aquel gigante resonaron con fuerza en todo el hábitat, produciendo una serie de ondas que movieron de forma brusca y salvaje las copas de los árboles. - ¿Qué dice...? - Una especie de escalofrío comenzó a recorrer su cuerpo. - ¿Estará... buscando a los gigantes... que siempre... vemos? - Estaba pensando en aquellos de los que Kovashi siempre hablaba. ¿Cómo se llamaban? - Irán... ¿Irán a pelear...? - Podría ser factible. Quizá los gigantes fuesen a comenzar su propia guerra civil.
Gigante

![[Imagen: Giant.jpg]](https://i.postimg.cc/43zQg1P3/Giant.jpg)