24-12-2023, 01:42 PM
La idea de Jolyne no me pareció mala, pero la descarté de inmediato. Yo no sabía montar a caballo y si me perdía con un bicho de esos a saber dónde acabaría. Mi plan era sencillo, realmente solo quería beber un poco de agua y continuar con nuestro camino, pero ahora mi compañera había despertado mi lado más codicioso. No parecían tener demasiadas cosas valiosas, como oro, pero parecía que Jolyne le había visto algo a esos caballos. El lugar daba bastante lástima, las casas parecía que se iban a caer de un momento a otro, había varios animales sueltos y otros tantos tras unas verjas y tenían una gran cantidad de terreno vacía y tan solo poblada de hierbajos. Tal vez fuese una plantación, pero no tenía ni idea de estas cosas. Puede que fuesen ricos en terrenos, aunque eso no nos serviría de nada, no era algo fácil de robar. O sí.
—Jolyne, tenemos que casarnos con ellos para desplumarles —susurré lo más bajo que pude para que no me escuchasen y resumiendo al máximo mi plan maestro. Parece que no se dieron cuenta, porque de inmediato uno de ellos nos invitó a aceraros amablemente mientras nos tendía una cantimplora con algo de agua. Los demás miraron con algo de recelo, pero no se opusieron. Por las botellas vacías de whiskey que había a su alrededor imaginé que no estarían mucho mejor que nosotras. Eso nos vendría genial. Me acerqué para coger el recipiente y beber. —Muchas gracias. No queremos molestar, ahora mismo nos vamos —dije esperando que alguno de ellos sacase su lado caballeroso que tanto detestaba para que nos impidiese hacer esa locura. Tuvimos suerte de nuevo, el que nos ofreció el agua se negó a que caminásemos a esas horas por ahí.
—¿Estáis locas? ¿Cómo vais a… a… ir por ahí con esta oscuridad? Quedaos esta noche —se notaba en su forma de hablar que había bebido más de la cuenta. Los demás no dijeron nada. Ese tipo debía ser el cabecilla. —¡Muchísimas gracias! Qué amable —dije exagerando mi felicidad todo lo que podía para intentar resultarle agradable. El tipo no era feo, imaginaba que a algunas personas podría incluso resultarle atractivo, pero a mí solo me interesaba una cosa de él.
Me senté a su lado junto al fuego y miré fijamente a Jolyne para comunicarme mentalmente con ella. Algo me decía que me entendería, ahora estábamos unidas por esa bebida ancestral. “Jolyne. No te asustes, soy yo. Me voy a ligar a este pringado, parece el dueño de algo. Tú averigua quién es otro buen partido y haz lo mismo. Puede que el viejo sea buena idea. Juntas nos podemos hacer con todo esto. Estas tierras serán nuestras”. Si era lista escogería al viejo. Seguro que era el dueño de un montón de cosas y no le quedaría mucho de vida. Lo malo sería si tuviese hijos, entonces Jolyne tendría que lidiar con ello y, seguramente, casarse con alguno de ellos tras quedarse viuda. Eso ya sería problema suyo. —Contadnos algo de vosotros. Por ejemplo, ¿estáis casados? ¿sois familia? —pregunté mirando muy de cerca a los ojos de mi futuro marido.
—Jolyne, tenemos que casarnos con ellos para desplumarles —susurré lo más bajo que pude para que no me escuchasen y resumiendo al máximo mi plan maestro. Parece que no se dieron cuenta, porque de inmediato uno de ellos nos invitó a aceraros amablemente mientras nos tendía una cantimplora con algo de agua. Los demás miraron con algo de recelo, pero no se opusieron. Por las botellas vacías de whiskey que había a su alrededor imaginé que no estarían mucho mejor que nosotras. Eso nos vendría genial. Me acerqué para coger el recipiente y beber. —Muchas gracias. No queremos molestar, ahora mismo nos vamos —dije esperando que alguno de ellos sacase su lado caballeroso que tanto detestaba para que nos impidiese hacer esa locura. Tuvimos suerte de nuevo, el que nos ofreció el agua se negó a que caminásemos a esas horas por ahí.
—¿Estáis locas? ¿Cómo vais a… a… ir por ahí con esta oscuridad? Quedaos esta noche —se notaba en su forma de hablar que había bebido más de la cuenta. Los demás no dijeron nada. Ese tipo debía ser el cabecilla. —¡Muchísimas gracias! Qué amable —dije exagerando mi felicidad todo lo que podía para intentar resultarle agradable. El tipo no era feo, imaginaba que a algunas personas podría incluso resultarle atractivo, pero a mí solo me interesaba una cosa de él.
Me senté a su lado junto al fuego y miré fijamente a Jolyne para comunicarme mentalmente con ella. Algo me decía que me entendería, ahora estábamos unidas por esa bebida ancestral. “Jolyne. No te asustes, soy yo. Me voy a ligar a este pringado, parece el dueño de algo. Tú averigua quién es otro buen partido y haz lo mismo. Puede que el viejo sea buena idea. Juntas nos podemos hacer con todo esto. Estas tierras serán nuestras”. Si era lista escogería al viejo. Seguro que era el dueño de un montón de cosas y no le quedaría mucho de vida. Lo malo sería si tuviese hijos, entonces Jolyne tendría que lidiar con ello y, seguramente, casarse con alguno de ellos tras quedarse viuda. Eso ya sería problema suyo. —Contadnos algo de vosotros. Por ejemplo, ¿estáis casados? ¿sois familia? —pregunté mirando muy de cerca a los ojos de mi futuro marido.
![[Imagen: 8Rsjucn.png]](https://imgur.com/8Rsjucn.png)
