22-10-2026, 08:10 PM
¿Cómo? ¿Cómo se atreve siquiera a pensar en atacarla? ¿Desde cuándo los pájaros se atreven a enfrentarse a las escopetas? ¿Quizá desde que el martín pescador eligió a la paloma en vez de a su enérgica guacamaya?
Si Runin aprieta un poco más los dientes, estos podrían terminar rechinando sin control. La respiración se le antoja tan cálida como pesada; el corazón le late desbocado y los labios le tiemblan de puro coraje. ¡No piensa permitir que la toque! ¡Que se atreva a herirla de más de una forma! El orgullo le bulle en el pecho; la confianza ciega en sí misma la estremece por completo.
Ni siquiera lo piensa; no puede hacerlo. Siente que su cabeza se ha convertido en una nube, tan solo atravesada por el instinto que tan bien la representa y por la necesidad de no perder el enfoque sobre aquella presencia, aún cuando sus ojos nada pueden ver. Su cuerpo reacciona por inercia al perderlo de vista, al entender que él no piensa detenerse, así como ella tampoco tiene planeado hacerlo. ¿Desde dónde saldrá? No importa. ¿Qué tan duro atacará? No le interesa.

—¡STAR SHIELD!
El cuerpo de la fémina se encorva, recogiendo brazos, piernas y espalda. La tensión de los músculos de sus extremidades se hace evidente al compactarse al punto de quedar convertida en nada más que una esfera humana. ¿Quiere atacar? Que lo haga. No le dará el gusto de verlo prevalecer, de intentar obtener una victoria cuando el error proviene de él. ¿No sería más fácil respirar a profundidad, mirarlo de frente y preguntar las cosas con calma mientras analiza su aura? Si, podría ser. Sin embargo… Hablamos de Runin Kitay.
La misma que bloquea ambos ataques del castaño sin siquiera pestañear. ¿Es su impresión o Ryota no está combatiendo con toda su fuerza? La parte racional de la mente de la amazona le indica que el castaño no desea transformarse en aquello que tan poco tolera; la emocional, que ha tomado las riendas del momento, le advierte que él la está menospreciando. ¿Qué? ¿Ryota no cree que Runin pueda soportar sus verdaderos golpes? Oh, sin duda la fémina ha encontrado un nuevo motivo para enfadarse. Eso es seguro.
Quizá por ello no le importa no observar bien a su oponente; tiene el haki para suplirlo y puede confiar, al menos, en la percepción de las presencias que se encuentran a su alrededor. Aun así, tanto la famosa July como Tocho apenas representan puntos irrelevantes, pues toda su concentración está puesta en aquel que tiene enfrente, el mismo que apenas se ha alejado algunos centímetros de ella. ¿Debería permanecer en esa posición?
El cuerpo vibra, las manos arden bajo los guantes y la respiración se entrecorta. Tras recibir ambas ofensivas, Runin se incorpora de inmediato, mientras lo hace gira el brazo izquierdo dos veces para después levantar la guardia. La pierna izquierda avanza con un sonoro y potente paso en oposición al movimiento del castaño, mientras la mano derecha se adelanta para aferrar la muñeca izquierda del ajeno, impidiéndole escapar de su alcance.

—¡SHOOTING STAR!
Es entonces cuando la fémina descarga un contundente puñetazo con el puño izquierdo que, lejos de dirigirse hacia el rostro del castaño, la trayectoria se se desvía al flexionar el codo, trazando un arco corto y ascendente hacia el costado derecho del castaño. Un potente gancho al hígado que resuena en la burda habitación convertida en poco más que un campo de batalla. ¿Detenerse? No puede. Incluso siente como si el sonido de un constante tamborileo retumbara en sus oídos. Presión.

—¿Cómo pudo haberme mentido si te encuentro con sostén, labial y pijama en la habitación de otra, cariño? ¿De otro? ¡¿De un macho?! —La diestra no deja de apretar la muñeca izquierda del ajeno. La izquierda vuelve a girar una cantidad insana de cinco veces. Esto no se ha terminado.
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BOLSA DE ESTRELLITAS


