Hace 3 horas
Las prioridades de Maki comenzaron a correr en su mente, primero la seguridad de Miyori, las gemelas, la fruta y finalmente su propia seguridad. Estaba segura que podía soportar heridas, desgarros, golpes y todo tipo de humillaciones, eso no era nada para ella. Por otro lado, su punto más débil y evidente era que su impasividad y su temperamento explosivo combinado a que no era de planear solía mandar a la mierda planes demasiado estructurados, recordó su promesa en Skypea, una donde juro proteger a sus aliados, donde no dejaría que sus Nakamas se convirtieran en un numero más como los 49. No estaba ni siquiera en sus pesadillas algún atisbo de que sufrieran daño. Su centro, su norte, su devoción hacia la vida de sus compañeras era algo que no se transaba. Aunque no saliera bien parada. Acabaría con cualquiera. Las acciones de los piratas parecían de principiantes, como si no pudieran manejar a cuatro jovencitas, como si por algún motivo siempre estuvieran en la cuerda floja. Cuando la detuvieron con sus espadas en llamas en la oscuridad. Maki soltó entre la tenue iluminación: —Miss Señorss… soloss oss damoss un buenss espectaculoss, no soloss somos cantantess tambien somoss un showss en carness vivass dejenoss deleitaross con pasionss… orgullosss y peligross… no temass— fue detenida a unos metros intermedio de ambos objetos de interés de Maki. Justo a medio camino no ten lejos, pero si bastante más de donde pretendía posicionarse. Luces apagadas, espadas apagadas y gran velocidad podría haber sido uno de los robos mas simples para Maki. Pero el destino quiso otra cosa. Su Kenbunshoku estallo ante tantas presencias. Ante tantas almas con sentimientos de lucha, de muerte y maldad, al menos para con su facción. Entonces se preocupó. Lo negaría, pero era la verdad. Un par de centenar de vagos no eran nada. Pero de hombres entrenados para luchar en el mar si que podría ser mas complicado de lo que parece. Mucho más.
Las palabras del pirata eran claras. Largarse o comenzar una trifulca. Maki se encogio de hombros mientras miraba a las chicas y se preparo para tomar la fruta por la fuerza. Un destello Esmeralda comenzó a emerger desde la punta de sus dedos, las marcas de sus quemaduras comenzaron a brillar tenuemente para dar paso a su transformación. Volverse la bestia aquella con fauces llenas de veneno y marfil. Sus manos se relajaron y la oscuridad podría haber sido una buena ventaja. Pero. Algo la detuvo. El grito de alarma. Marines?. Podría ser algo o muy bueno o muy malo.
Los guardias, uno ya muerto y el otro un segundo después. Maki cubrió sus ojos ante el destello de luz, sus ojos reptilianos no se detuvieron. Su cuerpo se encorvo y su tamaño comenzó a aumentar lentamente mientras expectante se preparaba para la entrada de estos idiotas. Todo marchaba genial, solo debían morir los mas valientes de los piratas. Ahora morirán todos. O al menos los que quisieran ser reconocidos póstumamente como valientes o mártires en servicio —MARINES…— Su vos partida a la mitad, entre humana, ya no la de supuesta gitana, sino la propia y la de algo mas oscuro, mas animal. Su parte escamada.
Afortunadamente el pirata parecía preparado, pues desde la planta alta comenzaron a moverse presencias que Maki detecto como semialiadas. En esta situación, aunque ellas quisieran robar la fruta, tenía la convicción de que los marines eran sencillamente un problema mayor. Además, que el pirata Wingardium Leviosa no tenía como saber que ellas. Mara, Dona y las Valar eran una tercera facción con hambre y codicia en sus manos.
Los de la planta inferior se apostaron inmediatamente en las paredes no notando aparentemente la semi transformación de Maki… aun no mostraba su transformación completa en hibrida. Puede que esta situación sea favorable. ☼Señor… por favor protéjanos con su inmensa fuerza, solo somos artistas… no queremos morir…☼ era lo que pensaba para quedar a solas con el nervioso pirata y buscar el momento, incluso convencerlo de escoltarlo fuera y después de un forcejeo arrebatarle el premio en vitamina C. pero las cosas se torcieron de otra forma. El aura… Maki asociaba el Kenbun a su sentido de audición, la manera en que proyectaba su espíritu. Esa presencia que emergió de la nada como un flashazo de velocidad la escucho descompuesta, sin acordes hasta la médula, aquella aura se desplegaba como los primeros acordes de un réquiem profano hecha por un ser que odiaba la melodía. Sus tonalidades oscilaban entre el pardo de la carne marchita y el carmesí de la sangre seca y olvidada, fundiéndose en una armonía tan lúgubre como fascinante. Sus tonos, semejantes a cenizas arrebatadas por el viento, revoloteaban siguiendo los compases de una melodía invisible primero lentos, como el lamento sostenido de un violonchelo agonizante, y después frenéticos, como el crescendo de una orquesta condenada no pegaban ni juntaban, como quien toca solo para fastidiar y molestar a los agudos oídos de su público. Cada voluta parecía una nota arrancada de una partitura maldita, cada oscilación, un arpegio de decadencia. Y sin embargo, en aquella sinfonía de putrefacción existía una belleza terrible: la de un último movimiento que se negaba a encontrar su silencio. Los oídos de Maki dolieron, o eso creía pues su espíritu le gritaba con música discorde que era un peligro. Cerro la mandíbula, se decidió. No podrían salir sin luchar. Escucho el cristal después de sentir la presencia. Como si se hubiera materializado en el interior. Su izquierda. A pesar de la iluminación. Como es que ningún imbécil encendió la luz?... alzo sus espadas y se decidió. Las escamas, la cola, las fauces y las garras de Maki salieron en un destello esmeralda como un fuego secreto robándole la piel y denotando que ya no existía aquella hermosa gitana frente a ellos, sino furia, garras, veneno y marfil.
Sus palabras… maldición. Su actitud, su aura. Maki no es conocida por su paciencia ni su sosegó. En cambio, hablo mientras se lanzó contra el maldito Marine. —Te daré el show de tu vida estúpido… — pero no solo eso, sino que también elevo una canción potente, una canción que le desmotivaría seguro, una que narraba la batalla realizada con un esfuerzo físico importante por brindar una última alegría a un ser amado. Su ataque quiso que no siguiera hablando… furiosa porque arruinaban todo!!.
Su carrera fue acompañada por aquella habilidad que pocas veces manifestaba. Su furia encarnada en el viento le llamaba, la melodía de su espíritu atacando al enemigo. Su desplazamiento lo más veloz posible, y solo cuando recorrió 8 metros avanzo el resto con un salto rasante preparando ambas armas por su derecha. Para con gran violencia girar velozmente contra el maldito marine. —Danza escamosa: Makina del caos!— El giro fue con toda su fuerza acompañado de ese rugido gutural y lleno de resentimiento hacia aquellos que le quitaron su vida anterior. A su hermana Maki. Todo derrumbado por solo malas decisiones. El movimiento busco acabar con sus piernas especificamente la derecha. Cortarle aquella velocidad que Maki no vio del todo. Aquello que podría sorprenderla… —Naranjas!! Atenta!!— Apunto con una espada cruzándose a la otra mientras que con la otra apuntaba al enemigo más fuerte que Maki hubiera enfrentado… más aun que el maldito cabeza de rodilla que le rompió el brazo aquella vez en Little Garden. Sus escamas comenzaron a vibrar… intensamente, como avisándole del peligro hacho un pie atrás y bajo su centro de gravedad, aquello que estaba frente a ella era algo que no solo con eso seria derrotado. Maki no bajo su voz, al contrario azo aun mas una nueva canción, manifestando su fascinación en la lucha y con una sonrisa. —Jajajaj… seguro no conocías la danza escamosa Garras Vengadoras?— Alzo sus dos espadas. Cor y Chea y se jacto de su arte, aunque era propio quería hacerlo popular, quería hacerse conocida como la “Reina de las cuchillas” y para eso mostraba sus dos colmillos. Como si su mente quisiera dos cosas distintas, anonimato y fama, movía su cola con propiedad. Como si todo esto fuera suyo. Larga, afilada, feroz. Después de eso, continuo su canción, su poderosa tonada, su voz esmeralda de muerte.
Las palabras del pirata eran claras. Largarse o comenzar una trifulca. Maki se encogio de hombros mientras miraba a las chicas y se preparo para tomar la fruta por la fuerza. Un destello Esmeralda comenzó a emerger desde la punta de sus dedos, las marcas de sus quemaduras comenzaron a brillar tenuemente para dar paso a su transformación. Volverse la bestia aquella con fauces llenas de veneno y marfil. Sus manos se relajaron y la oscuridad podría haber sido una buena ventaja. Pero. Algo la detuvo. El grito de alarma. Marines?. Podría ser algo o muy bueno o muy malo.
Los guardias, uno ya muerto y el otro un segundo después. Maki cubrió sus ojos ante el destello de luz, sus ojos reptilianos no se detuvieron. Su cuerpo se encorvo y su tamaño comenzó a aumentar lentamente mientras expectante se preparaba para la entrada de estos idiotas. Todo marchaba genial, solo debían morir los mas valientes de los piratas. Ahora morirán todos. O al menos los que quisieran ser reconocidos póstumamente como valientes o mártires en servicio —MARINES…— Su vos partida a la mitad, entre humana, ya no la de supuesta gitana, sino la propia y la de algo mas oscuro, mas animal. Su parte escamada.
Afortunadamente el pirata parecía preparado, pues desde la planta alta comenzaron a moverse presencias que Maki detecto como semialiadas. En esta situación, aunque ellas quisieran robar la fruta, tenía la convicción de que los marines eran sencillamente un problema mayor. Además, que el pirata Wingardium Leviosa no tenía como saber que ellas. Mara, Dona y las Valar eran una tercera facción con hambre y codicia en sus manos.Los de la planta inferior se apostaron inmediatamente en las paredes no notando aparentemente la semi transformación de Maki… aun no mostraba su transformación completa en hibrida. Puede que esta situación sea favorable. ☼Señor… por favor protéjanos con su inmensa fuerza, solo somos artistas… no queremos morir…☼ era lo que pensaba para quedar a solas con el nervioso pirata y buscar el momento, incluso convencerlo de escoltarlo fuera y después de un forcejeo arrebatarle el premio en vitamina C. pero las cosas se torcieron de otra forma. El aura… Maki asociaba el Kenbun a su sentido de audición, la manera en que proyectaba su espíritu. Esa presencia que emergió de la nada como un flashazo de velocidad la escucho descompuesta, sin acordes hasta la médula, aquella aura se desplegaba como los primeros acordes de un réquiem profano hecha por un ser que odiaba la melodía. Sus tonalidades oscilaban entre el pardo de la carne marchita y el carmesí de la sangre seca y olvidada, fundiéndose en una armonía tan lúgubre como fascinante. Sus tonos, semejantes a cenizas arrebatadas por el viento, revoloteaban siguiendo los compases de una melodía invisible primero lentos, como el lamento sostenido de un violonchelo agonizante, y después frenéticos, como el crescendo de una orquesta condenada no pegaban ni juntaban, como quien toca solo para fastidiar y molestar a los agudos oídos de su público. Cada voluta parecía una nota arrancada de una partitura maldita, cada oscilación, un arpegio de decadencia. Y sin embargo, en aquella sinfonía de putrefacción existía una belleza terrible: la de un último movimiento que se negaba a encontrar su silencio. Los oídos de Maki dolieron, o eso creía pues su espíritu le gritaba con música discorde que era un peligro. Cerro la mandíbula, se decidió. No podrían salir sin luchar. Escucho el cristal después de sentir la presencia. Como si se hubiera materializado en el interior. Su izquierda. A pesar de la iluminación. Como es que ningún imbécil encendió la luz?... alzo sus espadas y se decidió. Las escamas, la cola, las fauces y las garras de Maki salieron en un destello esmeralda como un fuego secreto robándole la piel y denotando que ya no existía aquella hermosa gitana frente a ellos, sino furia, garras, veneno y marfil.
Sus palabras… maldición. Su actitud, su aura. Maki no es conocida por su paciencia ni su sosegó. En cambio, hablo mientras se lanzó contra el maldito Marine. —Te daré el show de tu vida estúpido… — pero no solo eso, sino que también elevo una canción potente, una canción que le desmotivaría seguro, una que narraba la batalla realizada con un esfuerzo físico importante por brindar una última alegría a un ser amado. Su ataque quiso que no siguiera hablando… furiosa porque arruinaban todo!!.
Su carrera fue acompañada por aquella habilidad que pocas veces manifestaba. Su furia encarnada en el viento le llamaba, la melodía de su espíritu atacando al enemigo. Su desplazamiento lo más veloz posible, y solo cuando recorrió 8 metros avanzo el resto con un salto rasante preparando ambas armas por su derecha. Para con gran violencia girar velozmente contra el maldito marine. —Danza escamosa: Makina del caos!— El giro fue con toda su fuerza acompañado de ese rugido gutural y lleno de resentimiento hacia aquellos que le quitaron su vida anterior. A su hermana Maki. Todo derrumbado por solo malas decisiones. El movimiento busco acabar con sus piernas especificamente la derecha. Cortarle aquella velocidad que Maki no vio del todo. Aquello que podría sorprenderla… —Naranjas!! Atenta!!— Apunto con una espada cruzándose a la otra mientras que con la otra apuntaba al enemigo más fuerte que Maki hubiera enfrentado… más aun que el maldito cabeza de rodilla que le rompió el brazo aquella vez en Little Garden. Sus escamas comenzaron a vibrar… intensamente, como avisándole del peligro hacho un pie atrás y bajo su centro de gravedad, aquello que estaba frente a ella era algo que no solo con eso seria derrotado. Maki no bajo su voz, al contrario azo aun mas una nueva canción, manifestando su fascinación en la lucha y con una sonrisa. —Jajajaj… seguro no conocías la danza escamosa Garras Vengadoras?— Alzo sus dos espadas. Cor y Chea y se jacto de su arte, aunque era propio quería hacerlo popular, quería hacerse conocida como la “Reina de las cuchillas” y para eso mostraba sus dos colmillos. Como si su mente quisiera dos cosas distintas, anonimato y fama, movía su cola con propiedad. Como si todo esto fuera suyo. Larga, afilada, feroz. Después de eso, continuo su canción, su poderosa tonada, su voz esmeralda de muerte.
Play Me!

![[Imagen: uYidrGG.jpg]](https://i.imgur.com/uYidrGG.jpg)
![[Imagen: Maki_NNM.gif]](https://sig.grumpybumpers.com/host/Maki_NNM.gif)
![[Imagen: mikiocheja.png]](https://i.ibb.co/Cs5LLpXR/mikiocheja.png)