¡Hijo de tu cangreja...! | PR
#3
El pie de Enji tamborileaba en el suelo, impaciente. Pedía una explicación, y una muy buena, para haberse encontrado a toda una dinastía de cangrejos ocupando las costas frente a su barco, o obligaría a Juan Sebastian a pasar por el registro civil y poner su apellido a cada pequeño crustáceo bastardo. ¿Tenía prueba de que fueran hijos suyos? No, pero tampoco tenía dudas al respecto.

—Ah, claro, el único cangrejo humanoide gigante de la isla no tiene nada que ver con esta repentina rebelión roja —dijo, escéptico, mientras el pequeño cangrejo que había levantado del suelo insistía en tratar de cercenarle el meñique con su tenaza—. ¿Y cómo es eso de que tienes una hija?

Las sorpresas no paraban de llegar, una detrás de otra. Primero Akira se convertía en mujer. Después, Juan era padre ( ¡Multitudinariamente! ). ¿Qué sería lo siguiente? ¿Kael y Shin admitiendo ser novios? ¿Acaso Nyra usaba prótesis para fingir ser una humink queriendo unirse a los extintos The Rians? ¿Stroud tenía otro apellido además de ReNanashi? Ya no se podía fiar uno de nadie, ni siquiera de los calzones que tenía puestos.

Enji había empezado a amenazar al pequeño cangrejo en su mano, señalandole con el índice para que cesara en su intento de lastimarte el meñique, cuando Juan mencionó su larga tregua desde la última vez que habían entrenado juntos. En esa ocasión, en las costas de Kyodaina, Juan había salido vencedor después de obligarlo a drenar todas las opciones y hasta la última gota de su energía tratando de hacerle caer. No había sido suficiente. Eso golpeaba en el orgullo al capitán de la división, que, aunque no lo tuviera presente todo el tiempo, sí que recordaba ese día y la deuda que había quedado por saldar. Un entrenamiento lo había ganado él, el otro Juan. Quedaba uno por desempatar.

Sus manos empezaron a exudar veneno cuando decidió calzarse los guantes, poco después de escuchar la apuesta. Juan estaba haciendo exactamente lo mismo, preparándose. El aire se cargó de la emoción que los embargaba a los dos. Siempre era emocionante ver una lanza estamparse contra un escudo.

—Yo tampoco tengo apellido, Juan —murmuró entre dientes. Su sonrisa, ancha, enseñaba una hilera de dientes blancos y afilados—. ¡Voy a ir con todo, gordito! ¡A ver si me aguantas esta vez! ¡Fauces!

El aire, convertido en cristal, se quebró al atravesarlo y abalanzarse contra su compañero. Las botas dejaron su huella en la arena cuando se propulsó hacia adelante, cortó la distancia en un parpadeó y su puño derecho, apretado como la tenaza del pequeño cangrejo que había dejado libre un segundo antes, se envolvió en una gruesa capa de veneno antes de estamparse contra el pecho del gyojin.

—¡Garra! —exclamó al impactar.

La explosión desprendió al enorme crustáceo del suelo, arrastrándolo tres metros hacia atrás. Un retroceso que fue seguido de cerca por Enji, quien, preso de la velocidad de su propio desplazamiento, se detuvo a dos metros del punto de choque, justo delante de Juan. Sus puños continuaban envueltos en la sustancia de su akuma y su sonrisa, ancha, parecía afilarse más con el correr de los segundos.

—¡Shihaha! ¿Y quién es esa otra hija de la que hablas, gordito? —interrogó mientras le soltaba dos golpes más, rápidos y precisos, dirigidos a su estómago—. ¿Estás seguro de que no está por aquí?

Terminado el combo de golpes, Enji retrocedió de un salto hasta ubicarse a quince metros de Juan. Sus pies volvieron a arrastrarse por la arena, sintiendo la emoción en la garganta y las ganas de explotar como hacía tiempo no lo hacía.
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Shihahaha
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¡Hijo de tu cangreja...! | PR - por Enji - 21-10-2026, 02:40 AM
RE: ¡Hijo de tu cangreja...! | PR - por Enji - Hace 2 horas

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