Mi intención era encontrar algún camino que me permitiera acercarme al cabecilla de aquella tripulación pirata, pero sus palabras terminaron tomando por sorpresa, provocando que mis mejillas adquirieran un intenso tono rojizo casi al instante. ¿A qué hora abre qué...? ¡¿Pero qué clase de pregunta era esa?!... Ciertamente, aquel sujeto que tenía delante de mí resultaba mucho más peligroso que cualquier hombre que hubiera conocido hasta entonces. Quizás se debía a su desmedido libido o a la escasa prudencia con la que soltaba semejantes barbaridades sin siquiera pestañear. ¿Acaso era lo que llamaban un macho alfa? ¡Porque, si no me alejaba pronto, terminaría desmayándome allí mismo! Su mirada dorada parecía devorarme sin el menor disimulo, y yo, incapaz de encontrar una respuesta apropiada, solo podía preguntarme...¿Cómo demonios alguien podía tener tanta confianza?. No hacía falta ser adivina para imaginar lo que aquella cabecita estaba maquinando.
Pero debía mantener mi mente en calma y no ceder ante las reacciones que me llevaran a dar un paso en falso, cuando sugirió que podía ser cualquier cosa que yo quisiera, mi espíritu de travesura se encendió como una vela, sonriendo juguetonamente le correspondi el juego de palabras —Bueno…tomare su palabra, para el futuro…Rey tetorro...— continuando con mi interacción con los demas tripulante, al ver que la doncella del casco se desmayo, no mentire que me sorprendi un poco pero mi accion fue interrumpida cuando note que la coneja sexy le comenzaron a brillar los ojos como niña en una jugueteria.
¿Hola? — No había que ser hombre para lanzar piropos con semejante descaros, aquella mujer coneja de pronto comenzó con un ritual de ¿apareamiento?, sintiéndome totalmente confundida por sus acciones y sus palabras...vaya que boquita..., cuando sus manos fueron a pasar a mi delantera, sus manos se balanceaban descaradamente por toda la zona, elevando mis dotes femeninos para hacerlas rebotar de una forma tan vulgar, totalmente confundidad y helada ante esos movimientos bélicos, me limite a observar sus manos y a escuchar sus palabras, ¿Le estaba hablando a mis tetas?, pensé en ese momento pero al saber que mi feminidad estaba siendo lastimada por otra mujer y no por un tetoro azabache Sé que estas leyendo esto con una sonrisa...gozate...., despues de sentir su beso en una de mis tetas... y de escuchar sus disculpas, fue entonces cuando mis manos fueron a parar a la misma delantera de aquella mujer morena.
Estas también están bien alimentadas, ¿Comiendo pura zanahoria consigo tetas así de firmes? — Sonreí de lado tras hacerle el mismo descaro,el clásico ojo por ojo, paja por paja, pero en el momento que mi mirada pasó a sus orejas, todo se fue al carajo, sin pensarlo tanto tome su rostro y la coloque en medio de mis pechos mientras aprovechaba el momento para acariciar esas orejas tan felpudas, restregando mis logros en el rostro de aquella coneja sexy mientras yo me aprovechaba de manosearla —AWWWW qué orejitas tan lindas!!!....-- le mordí una como se lo solía hacer a mi coneja molly, sin embargo en ese instante tuve que recobrar la compostura y tomar sus hombros para alejarla de golpe —¡Perdona…me deje llevar!...amo los conejos...— alejándome para volver a mi papel de chica domadora y no domada, aclare mi garganta para volver finalmente despedirme no sin antes dar a conocer mis intenciones de visitar la cueva y luego regresar a ellos.
Tras indicarle a Jesse que nos retiráramos, finalmente me dispuse a continuar con nuestro recorrido cuando, de pronto, un minigigante se acercó a mí, desprendiendo el aura de todo un donjuán, a diferencia de los otros dos personajes, este parecía ser un auténtico caballero, pues cada palabra que salía de su boca resultaba tan elegante que, por un instante, llegué a sentirme una descarada por andar vestida con aquellos trapos menores. ¡¿Pero de dónde había salido semejante hombre?! Su nombre era Magnus Brand, uno que recordé con bastante facilidad. —Qué encantador… Un gusto conocerle, puto genio… Digo, ¡poeta!...o mejor dicho…— Observando sus inmensas tetorras, sonrei gustosa por la vista —Viejo teton… —corregí con una sonrisa totalmente seductora, aceptando gustosamente el papel que me extendía. Mientras Jesse tomaba la palabra para presentarse, no pude evitar sonreír para mis adentros ante las repentinas acciones de mi compañero. Era evidente que toda aquella situación le incomodaba, pero, por desgracia para él, debíamos continuar interpretando nuestros respectivos papeles.
Kagura — Solté de pronto ante su pregunta,no iba a mentir con mi nombre pero si usaria una carta a mi favor, usaria uno de los tantos apodos que he escuchado por la calle —Pueden llamarme…Bombon asesino…– Besando suavemente el papel delante de aquel poeta, le guiñe un ojo a todos los presente para esta vez comenzar alejarme y guardar el papel entre mis tetas. Cuando estaba lo suficiemente lejos de todos ellos, comence a sentirme mareada de golpe, mi cabeza daba vueltas y mis mejillas estaban totalmente sonrojadas, sentia como la cara me ardia.

*¡¿Pero que carajos les pasa?!*
*¡Solo queria presentarme!…¡No que me comieran con la mirada...y con las manos!*
*¡¡Resiste…Kagura….resiste!!*
Tratando de caminar sin desmayarme por ese encuentro tan descarado, asi que le tome de un brazo a Jesse para caminar de forma pausada, pero a medida que avanzabamos me percate de dos identidades que invitaban a los presentes a proseguir al final de la cueva...¿porque?, por otra parte...uno de ellos tiro comentarios raros hacia una señora...como sea...seguramente no era para mi..., quedarse atras parecia ser una completa estupidez y ante los presentes que comenzaron a caminar, en ese instante saqué mi denden mushi para llamar a mi gigante que seguramente no se ha movido de la entrada —Arceo, avance avec précaution, fais attention où tu poses les pieds, la structure semble assez fragile ! Protège les filles et reste vigilant. Il y a deux agents qui semblent surveiller tous les pirates, alors ne baisse pas ta garde et, surtout, sois rusé. Nous ne voulons pas attirer plus d’attention que nécessaire — con aquellas indicaciones continue mi camino mientras observaba a Jesse de reojo, debia aferrarme a él para no dejarme llevar por mis emociones, algo me decia que ahora comenzaria la verdadera fiesta.
Al llegar al final del tunel, habia muchas personas mezcladas y todos los presentes parecían estar atentos al escenario que estaba siendo iluminado, observando a todos y escuchando las conversaciones ajenas, le indique a Jesse de acercarnos hacia el costado derecho, un poco mas adelante para quedarnos a unos diez metros del escenario, En donde un señor pronto comenzó a tomar palabras, tirando un discurso en donde su único objetivo era inyectar veneno en contra del gobierno, los marine y todo aquello que se ha proclamado como la verdadera justicia, mientras escuchaba cada palabra de Berachiah P. Erastus, mis brazos se cruzaron y ante sus ofensas, me mordí el labio para no contradecir aquel discurso tan mal intencionado, para alguien que ha dado su lealtad a la marina, todo aquello era una evidente invitación a subir al escenario y molerlo a golpe, sin embargo…ahi…con todas las ratas presentes, debía pretender que era una más. Habló sobre ser pendejo siete veces, pero en algo sí tenía razón…—El mundo va cambiar…¿He?--- sus palabras fueron el contexto de un discurso pasado que lo había olvidado hasta ahora…palabras que solía usar mi padre… cuando era parte de la marina y tenía un deber que cumplir. Deje que los demas celebrantes tomaran palabras, todos estaban eufóricos por aquel discurso pero dentro de mi crecia un fuego que a medida que guardaba silencio, sentia que me estaba consumiendo por la ira quizas…mi cuerpo estaba temblando por ello.
Pero debía mantener mi mente en calma y no ceder ante las reacciones que me llevaran a dar un paso en falso, cuando sugirió que podía ser cualquier cosa que yo quisiera, mi espíritu de travesura se encendió como una vela, sonriendo juguetonamente le correspondi el juego de palabras —Bueno…tomare su palabra, para el futuro…Rey tetorro...— continuando con mi interacción con los demas tripulante, al ver que la doncella del casco se desmayo, no mentire que me sorprendi un poco pero mi accion fue interrumpida cuando note que la coneja sexy le comenzaron a brillar los ojos como niña en una jugueteria.
¿Hola? — No había que ser hombre para lanzar piropos con semejante descaros, aquella mujer coneja de pronto comenzó con un ritual de ¿apareamiento?, sintiéndome totalmente confundida por sus acciones y sus palabras...vaya que boquita..., cuando sus manos fueron a pasar a mi delantera, sus manos se balanceaban descaradamente por toda la zona, elevando mis dotes femeninos para hacerlas rebotar de una forma tan vulgar, totalmente confundidad y helada ante esos movimientos bélicos, me limite a observar sus manos y a escuchar sus palabras, ¿Le estaba hablando a mis tetas?, pensé en ese momento pero al saber que mi feminidad estaba siendo lastimada por otra mujer y no por un tetoro azabache Sé que estas leyendo esto con una sonrisa...gozate...., despues de sentir su beso en una de mis tetas... y de escuchar sus disculpas, fue entonces cuando mis manos fueron a parar a la misma delantera de aquella mujer morena.
Estas también están bien alimentadas, ¿Comiendo pura zanahoria consigo tetas así de firmes? — Sonreí de lado tras hacerle el mismo descaro,el clásico ojo por ojo, paja por paja, pero en el momento que mi mirada pasó a sus orejas, todo se fue al carajo, sin pensarlo tanto tome su rostro y la coloque en medio de mis pechos mientras aprovechaba el momento para acariciar esas orejas tan felpudas, restregando mis logros en el rostro de aquella coneja sexy mientras yo me aprovechaba de manosearla —AWWWW qué orejitas tan lindas!!!....-- le mordí una como se lo solía hacer a mi coneja molly, sin embargo en ese instante tuve que recobrar la compostura y tomar sus hombros para alejarla de golpe —¡Perdona…me deje llevar!...amo los conejos...— alejándome para volver a mi papel de chica domadora y no domada, aclare mi garganta para volver finalmente despedirme no sin antes dar a conocer mis intenciones de visitar la cueva y luego regresar a ellos.
Tras indicarle a Jesse que nos retiráramos, finalmente me dispuse a continuar con nuestro recorrido cuando, de pronto, un minigigante se acercó a mí, desprendiendo el aura de todo un donjuán, a diferencia de los otros dos personajes, este parecía ser un auténtico caballero, pues cada palabra que salía de su boca resultaba tan elegante que, por un instante, llegué a sentirme una descarada por andar vestida con aquellos trapos menores. ¡¿Pero de dónde había salido semejante hombre?! Su nombre era Magnus Brand, uno que recordé con bastante facilidad. —Qué encantador… Un gusto conocerle, puto genio… Digo, ¡poeta!...o mejor dicho…— Observando sus inmensas tetorras, sonrei gustosa por la vista —Viejo teton… —corregí con una sonrisa totalmente seductora, aceptando gustosamente el papel que me extendía. Mientras Jesse tomaba la palabra para presentarse, no pude evitar sonreír para mis adentros ante las repentinas acciones de mi compañero. Era evidente que toda aquella situación le incomodaba, pero, por desgracia para él, debíamos continuar interpretando nuestros respectivos papeles.
Kagura — Solté de pronto ante su pregunta,no iba a mentir con mi nombre pero si usaria una carta a mi favor, usaria uno de los tantos apodos que he escuchado por la calle —Pueden llamarme…Bombon asesino…– Besando suavemente el papel delante de aquel poeta, le guiñe un ojo a todos los presente para esta vez comenzar alejarme y guardar el papel entre mis tetas. Cuando estaba lo suficiemente lejos de todos ellos, comence a sentirme mareada de golpe, mi cabeza daba vueltas y mis mejillas estaban totalmente sonrojadas, sentia como la cara me ardia.

*¡¿Pero que carajos les pasa?!*
*¡Solo queria presentarme!…¡No que me comieran con la mirada...y con las manos!*
*¡¡Resiste…Kagura….resiste!!*
Tratando de caminar sin desmayarme por ese encuentro tan descarado, asi que le tome de un brazo a Jesse para caminar de forma pausada, pero a medida que avanzabamos me percate de dos identidades que invitaban a los presentes a proseguir al final de la cueva...¿porque?, por otra parte...uno de ellos tiro comentarios raros hacia una señora...como sea...seguramente no era para mi..., quedarse atras parecia ser una completa estupidez y ante los presentes que comenzaron a caminar, en ese instante saqué mi denden mushi para llamar a mi gigante que seguramente no se ha movido de la entrada —Arceo, avance avec précaution, fais attention où tu poses les pieds, la structure semble assez fragile ! Protège les filles et reste vigilant. Il y a deux agents qui semblent surveiller tous les pirates, alors ne baisse pas ta garde et, surtout, sois rusé. Nous ne voulons pas attirer plus d’attention que nécessaire — con aquellas indicaciones continue mi camino mientras observaba a Jesse de reojo, debia aferrarme a él para no dejarme llevar por mis emociones, algo me decia que ahora comenzaria la verdadera fiesta.
Al llegar al final del tunel, habia muchas personas mezcladas y todos los presentes parecían estar atentos al escenario que estaba siendo iluminado, observando a todos y escuchando las conversaciones ajenas, le indique a Jesse de acercarnos hacia el costado derecho, un poco mas adelante para quedarnos a unos diez metros del escenario, En donde un señor pronto comenzó a tomar palabras, tirando un discurso en donde su único objetivo era inyectar veneno en contra del gobierno, los marine y todo aquello que se ha proclamado como la verdadera justicia, mientras escuchaba cada palabra de Berachiah P. Erastus, mis brazos se cruzaron y ante sus ofensas, me mordí el labio para no contradecir aquel discurso tan mal intencionado, para alguien que ha dado su lealtad a la marina, todo aquello era una evidente invitación a subir al escenario y molerlo a golpe, sin embargo…ahi…con todas las ratas presentes, debía pretender que era una más. Habló sobre ser pendejo siete veces, pero en algo sí tenía razón…—El mundo va cambiar…¿He?--- sus palabras fueron el contexto de un discurso pasado que lo había olvidado hasta ahora…palabras que solía usar mi padre… cuando era parte de la marina y tenía un deber que cumplir. Deje que los demas celebrantes tomaran palabras, todos estaban eufóricos por aquel discurso pero dentro de mi crecia un fuego que a medida que guardaba silencio, sentia que me estaba consumiendo por la ira quizas…mi cuerpo estaba temblando por ello.
Tira de la tanga

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