No había sido tan facilito como había creído, ahora me encontraba sentada en el suelo, intentando seguir con la mirada los movimientos de aquellos que todavía no habían caído ante este hombre. Al parecer, mi ataque no había acertado en absoluto, no habia diferencia de los otros dos movimientos que había intentado poco antes. ¿En qué estaba fallando? La duda se repetía una y otra vez en mi cabeza mientras trataba de recuperar el equilibrio. El golpe había sido tan abrupto que todavía sentía un ligero mareo, y por un instante tuve que apoyar una mano contra el suelo para evitar terminar de espaldas. Aun así, seguía aqui...sin dar tregua, no pensaba rendirme tan pronto, aunque comenzaba a comprender que aquello requeriría mucho más esfuerzo del que había imaginado. Tal vez debía observar mejor, encontrar el momento adecuado y dejar de precipitarme.
De pronto, una espesa cortina de ¿humo? ¿gas?, se levantaría de golpe... inundando todo a su paso y envolviendo cuanto encontraba en su camino. Mi instinto me llevó a contener la respiración, pero aquello no fue suficiente para evitar los efectos de aquel movimiento tan ágil que habia realizado con antelación. —Arrghhh…— Un quejido ahogado se escapó de mis labios mientras mis manos se aferraban a mis piernas. Sentía cómo un doloroso calambre ascendía hasta instalarse en mis pantorrillas, obligándome a apretar los dientes y morderme el labio para soportarlo. Aquella misteriosa cortina de humo me impedía distinguir lo que sucedía a mi alrededor. *Por favor, Seraphim… no respires*, pensé con desesperación...¿como la podia proteger en este estado?. Debía levantarme, hacer algo, ¡no podía quedarme allí indefensa!, pero observé un dedo apuntando hacia mi pero para ser franca...no entendía absolutamente nada.
Pero justamente en ese instante sentí como alguien tiraba de mi cola sacándome de aquel trance en el cual me encontraba, no sé en qué punto paso, los movimientos fueron tan ágiles que solo pude escuchar regaños, ¿me llamaron borracha?, no lo estaba, evidentemente estaba pendeja. Aun así no replique, estaba concentrada en soportar el tremendo calambre que me hacia lanzar quejido tras quejido, me apoye en el enano que me llevaba hacia otra parte en un salto, cuando finalmente llegamos a un lugar totalmente retirado del humo, al caer sobre la superficie dura me quedé mirando al joven que me sacó de esa situación deplorable —Que lindos ojos tienes…– mencione completamente fuera de mi juicio como si esa fuera mi manera de decir las gracias..., mis piernas estaban contraídas por el calambre que parecía no querer ceder.
Bajo mis manos encontré unas pequeñas rocas redondas en tonos negro y gris, No me consideraba una geóloga, aunque sí una erudita...novata, así que decidí hacer lo primero que se me vino a la mente, me lleve una roca a la boca —*Slurp… Slurp…*— Chupandolo como si intentara absorber algún mineral de su interior, es como si fuera un chupete para un bebé. Pero tan pronto senti el sabor a tierra cuando comence arrugar la cara y terminé escupiendo el sabor de la roca hacia un costado, segundos despues saque la lengua por el sabor fuerte —Sabe a hollín…— ¿Alguna vez había probado el hollín? Quién sabe.
Entonces recordé que llevaba algunas cosillas entre mis pechos. Al soltar la piedra, lleve mis manos hacia mis chichorras, en donde comence a rebuscar en medio de ellas hasta tocar algo....en ese instante saque un wanted de un hombre azabache cuya recompensa era superior de los novecientos millones, me sonroje pero lo volvi a doblar para dejarlo guardado detras de mi sosten, del lado derecho...en donde se encontraba mi corazón. Nuevamente volvi a rebuscar y entre mis dedos figuraba un pequeño papelito,era el número de aquel viejo tetón que conoci antes de venir al fondo de la cueva...lo dejaria guardado en el otro lado del sosten, ¿cuantas cosas guardadas tenia entre mis tetas?, bueno... finalmente di...con lo que necesitaba, de entre mis pechos saque un bollo grande de vapor, su contenido era un secreto, no lo pense dos veces cuando comence a hincarle el diente con desesperación —Está rico…— solté de pronto porque para mi eso era un festín, las lágrimas brotaban mientras soportaba el calambre, masticaba y sufria...pero debía recuperar fuerzas para volver a la jugada.
De pronto, una espesa cortina de ¿humo? ¿gas?, se levantaría de golpe... inundando todo a su paso y envolviendo cuanto encontraba en su camino. Mi instinto me llevó a contener la respiración, pero aquello no fue suficiente para evitar los efectos de aquel movimiento tan ágil que habia realizado con antelación. —Arrghhh…— Un quejido ahogado se escapó de mis labios mientras mis manos se aferraban a mis piernas. Sentía cómo un doloroso calambre ascendía hasta instalarse en mis pantorrillas, obligándome a apretar los dientes y morderme el labio para soportarlo. Aquella misteriosa cortina de humo me impedía distinguir lo que sucedía a mi alrededor. *Por favor, Seraphim… no respires*, pensé con desesperación...¿como la podia proteger en este estado?. Debía levantarme, hacer algo, ¡no podía quedarme allí indefensa!, pero observé un dedo apuntando hacia mi pero para ser franca...no entendía absolutamente nada.
Pero justamente en ese instante sentí como alguien tiraba de mi cola sacándome de aquel trance en el cual me encontraba, no sé en qué punto paso, los movimientos fueron tan ágiles que solo pude escuchar regaños, ¿me llamaron borracha?, no lo estaba, evidentemente estaba pendeja. Aun así no replique, estaba concentrada en soportar el tremendo calambre que me hacia lanzar quejido tras quejido, me apoye en el enano que me llevaba hacia otra parte en un salto, cuando finalmente llegamos a un lugar totalmente retirado del humo, al caer sobre la superficie dura me quedé mirando al joven que me sacó de esa situación deplorable —Que lindos ojos tienes…– mencione completamente fuera de mi juicio como si esa fuera mi manera de decir las gracias..., mis piernas estaban contraídas por el calambre que parecía no querer ceder.
Bajo mis manos encontré unas pequeñas rocas redondas en tonos negro y gris, No me consideraba una geóloga, aunque sí una erudita...novata, así que decidí hacer lo primero que se me vino a la mente, me lleve una roca a la boca —*Slurp… Slurp…*— Chupandolo como si intentara absorber algún mineral de su interior, es como si fuera un chupete para un bebé. Pero tan pronto senti el sabor a tierra cuando comence arrugar la cara y terminé escupiendo el sabor de la roca hacia un costado, segundos despues saque la lengua por el sabor fuerte —Sabe a hollín…— ¿Alguna vez había probado el hollín? Quién sabe.
Entonces recordé que llevaba algunas cosillas entre mis pechos. Al soltar la piedra, lleve mis manos hacia mis chichorras, en donde comence a rebuscar en medio de ellas hasta tocar algo....en ese instante saque un wanted de un hombre azabache cuya recompensa era superior de los novecientos millones, me sonroje pero lo volvi a doblar para dejarlo guardado detras de mi sosten, del lado derecho...en donde se encontraba mi corazón. Nuevamente volvi a rebuscar y entre mis dedos figuraba un pequeño papelito,era el número de aquel viejo tetón que conoci antes de venir al fondo de la cueva...lo dejaria guardado en el otro lado del sosten, ¿cuantas cosas guardadas tenia entre mis tetas?, bueno... finalmente di...con lo que necesitaba, de entre mis pechos saque un bollo grande de vapor, su contenido era un secreto, no lo pense dos veces cuando comence a hincarle el diente con desesperación —Está rico…— solté de pronto porque para mi eso era un festín, las lágrimas brotaban mientras soportaba el calambre, masticaba y sufria...pero debía recuperar fuerzas para volver a la jugada.
Tira de la tanga

![[Imagen: GabriellaThompson.gif]](https://sig.grumpybumpers.com/host/GabriellaThompson.gif)