[Aventura T3 - Presente Absoluto] - Rebelión en la mina: Sindicalistas
#29
Con el sol en lo más alto de la bóveda celestial, marcando el mediodía, el grupo de piratas dejó atrás el cadáver apaleado de la mole que tanto dolor y sufrimiento había traído a las pobres e inocentes criaturas que, ahora mismo, yacían inconscientes tras la ofensiva de Aurora. No obstante, antes de marchar hacia su destino, Gronn se aseguró de liberar de su yugo a los animales para que, una vez despiertos, pudieran gozar de su tan ansiada libertad. Siguiendo el curso antinatural del río, el grupo se dirigía cautelosamente, tras las advertencias de Gronn, hacia el norte del páramo, en el cuál se podían vislumbrar las múltiples huellas que dejaron los animales anteriormente, cargando los escombros, junto a varias marcas de sangre seca, fruto del maltrato que sufrían. La ola de calor os azotaba salvajemente que, gracias a la cantimplora de Aurora, pudisteis soportar mínimamente. 

Cada paso que dabais, los temblores y las explosiones que se daban se volvían más fuertes e intensas, y el olor a pólvora iba inundando la zona cada vez más y más. Tras unos 10 minutos de caminata, el grupo liderado por Tobías, después de cruzar un puente de madera en pésimo estado, que se notaba a leguas que había sido reparado una y otra vez de forma chapucera, consiguió llegar al exterior del socavón con forma oval del cual se extraían los minerales y el oro, quedándose a 5 metros del borde, y justamente alineados con el eje mayor (de 1 km) del mismo, situándoos en uno de los extremos del mismo. Sobre dicho eje imaginario y a lo largo del mismo, se erigía una gran entramado de madera, de 300 metros de altura, que dividía el agujero en dos subzonas, la mitad superior del óvalo y la mitad inferior del mismo. Inexplicablemente, debido, de nuevo, al mal estado y a la visible inestabilidad que presentaba la estructura, en el centro del mismo, había un montacargas que servía para, ascender las vagonetas llenas de minerales y escombros para luego distribuirlas, o bien a los animales, en el extremo en el que se encuentra el grupo, o bien a los carros que se dirigían a los almacenes, en el extremo contrario del óvalo. En la profundidad del hoyo, a 300 metros, si se contaba con un buen sentido de la vista, era posible ver a múltiples trabajadores picando tanto piedras en el propio suelo de la mina como en la pared. Aunque sería injusto llamar a esos pobres trabajadores, pues más bien eran unos pobres esclavos, ya que contaban con cadenas atadas en los pies que, lejos de hacer rindieran en su jornada, evitaban a toda costa una posible huida de los mismos. Nuevamente, si habías sido bendecido con buena visión, era posible observar que, en cada subzona, había una treintena de personas que no estaban encadenadas siendo, claramente los responsables de toda las ilegalidades que se estaban llevando allí. En cada grupo destacaba una persona, siendo, la de la subzona superior, a unos 300 metros de profundidad y otros 350 metros de largo de distancia, una mujer, morena de piel, equipada hasta las trancas de equipos de protección individual y fortachona y, en la mitad inferior, a unos 300 metros de profundidad y otros 300 metros de largo de distancia, un hombre delgaducho vestido con una gabardina y un gran sombrero negro. De este último, cabía destacar que, equipado con una pistola, estaba disparándole, a los pies de algunos de sus empleados, con el único propósito de divertirse, pero no cualquier tipo de bala, no, sino balas explosivas. Efectivamente, esas explosiones, eran las que estaban resonando con anterioridad en las afueras del hoyo.

Apuntando cada pared de los extremos del eje menor del óvalo, había un Den Den Visual equipado con altavoces subido a una pequeña plataforma de madera. Instantes después de que la mujer fortachona sacara un Den Den Mushi de su bolsillo y comenzará a hablar a través de él, los Den Den Visuales se activaron, mostrando la imagen de la mujer hablando en las dos subzonas de manera simultánea.-¡Se ha colado una intrusa en la explotación minera!- Los esclavos pararon de realizar sus tareas para escuchar lo que su jefa tenía que decir.- Repito, ¡se ha colado una intrusa en la explotación minera! La seguridad de los trabajadores es lo primero...- La mujer se fijó, uno a uno, en sus pequeños juguetes. Al ver que no estaban picando piedra para escucharla, frunció el ceño, gesto que quedaba completamente tapado por sus gafas aislantes. Se acercó hacia un señor mayor y le propinó un feroz puñetazo en el costado izquierdo.-PERO ESO NO QUIERE DECIR QUE DEJÉIS DE TRABAJAR ESCORIA HUMANA, ¡VAMOS VOLVED AL TRABAJO!- El señor estando en el suelo, fue pateado sin discreción por varios esbirros de la mujer. Los demás trabajadores, impotentes, no podían hacer otra cosa que resignarse, mirar a otro lado y seguir trabajando. Gracias a altavoces equipados en los Den Den Mushi, la voz de la mujer llegó a la perfección al grupo, quedándoles claro una cosa... Debían parar todo esto a toda costa. A excepción de las personas voladoras, sólo había dos caminos, aparentes, posibles para descender por allí, o deslizarse por el borde, pues contaba con una pequeña pendiente que permitía adherirse a la pared, o usar el montacargas ubicado en el centro del agujero. Es ahora o nunca.

RESUMEN DEL TURNO


ACLARACIONES


INFO NARRADOR
[Imagen: Tb4Z3O3.png]
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RE: [Aventura T3 - Presente Absoluto] - Rebelión en la mina: Sindicalistas - por Garnet D. Matlock - 26-12-2023, 01:13 PM

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