[Aventura T3 - Presente Absoluto] - Rebelión en la mina: Sindicalistas
#42
Mitad Norte del Hoyo

El puñetazo que había propinado la capataz a la joven arpía había sido de gran potencia. Sin duda alguna, si conseguía reponerse después de ese golpe, la chica resultaría ser una grandísima mano de obra en la mina... Incluso quién sabe, quizás podía llegar a sustituir la vacante que dejó el idiota de Wesley. Bueno, poco importaba eso ahora, porque, de repente, otro individuo decidió irrumpir en su territorio.

Lejos de su lenguaje malhablado, lo que le llamó la atención a Naibe fue, primero, su extravagante ropaje, compuesto por un conjunto parecido al de un mariachi y, segundo pero más importante, se trataba de un gyojin, pero no un gyojin cualquiera, sino uno parecido al que le describió el esbirro superviviente del escuadrón del mink  topo. El hombre pez se quedó a unos 30 metros de la mujer, intentando provocar a los malhechores que rodeaban a la mujer pájaro a que fueran a por él. Pero de poco sirvió. En un abrir de ojos, sus 30 subordinados que rodeaban a la rubia se desplomaron. Como si estuviera en una especie de trance, la joven rodeó a la capataz y se situó a 10 metros de ella, quedando Naibe entre los dos intrusos. Efectivamente, la muchacha era algo fuera de lo común. Se giró hacia el gyojin.- Te aseguro que ahora voy contigo.- Le habló con la mayor calma del mundo.- Pero primero debo someterte a ti...- Dirigió su mirada a la rubia, dándole completamente la espalda al gyojin.

La velocidad de la mujer fortachona superaba con creces la capacidad de reacción de la rubia. En tan solo un santiamén, Naibe había recortado distancia con la arpía, quedando completamente a melé de esta. Mientras se cubría con su brazo izquierdo, la capataz lanzaba un gancho derecho hacia el costado izquierdo de la chica.  Una vez impactó el golpe, recogió el brazo derecho, cubriéndose su flanco derecho y propinando un gancho izquierdo, al mismo momento, esta vez en el costado derecho de la rubia. Los dos golpes no tenían ni mucho menos la misma potencia que su técnica anterior, pero que fuera capaz de aguantarlo aún así ya era mucho decir.- Te aseguro que tú y yo nos lo vamos a pasar muy bien.- Naibe estaba completamente encendida, si había algo que de verdad le apasionaba era mostrar su titánica fuerza en el fragor de una batalla. Si no estaba del todo claro, el diálogo no era una opción. Mientras, los esclavos encadenados seguían trabajando, mirando de reojo toda esta situación que se estaba dando.



Mitad Sur del Hoyo

Falafel continuaba con su adicción a la bebida, mientras apuntaba al lunarian con su trabuco, expectante de que abandonara la mina. Lo que no sabía ni el capataz ni sus lacayos era que el capitán pirata de los Shogun Gari, don Tobías Murray, estaba descendiendo, subido a una tabla de madera, por las profundidades de la mina a cielo abierto. Algunos de sus esbirros llegaron a escuchar una serie de palabras que hicieron voltear hacía su espalda, viendo a un hombre barbinaranja con un conjunto muy nativo de la isla. Pero fue en vano. Como si de una bomba se tratara, una onda expansiva, con el vaquero como epicentro, empujó a todo el que se encontraba a 30 metros de él. Tanto esbirros como pobres e inocentes trabajadores que quedaron metidos en el radio de acción del pirata, salieron completamente volando y quedaron inconscientes en un santiamén.

Por su parte, el capataz, que por algo ostentaba dicho título, salió disparado 8 metros hacia el lunarian y, aunque seguía consciente, el dolor que había ejercido esa fuerza gravitatoria hacía que la cabeza le diera vueltas y vueltas. Miró hacia su petaca.- A lo mejor debería dejar de beber... WISHISHISHISHI.- Todos los que presenciaron desde la lejanía el acto del pirata con barba naranja, pudieron ver como si el mismísimo mesías descendía hasta las profundidades de la mina, tras escuchar los lamentos y rezos de los pobres trabajadores, y repartía justicia a esos sucios explotadores. Y por si fuera poco, las esperanzadoras palabras del ángel caído, aquella entidad de alas negras y pelo blanquecino, dieron más fuerza a este pensamiento de que, efectivamente, estaban ante emisarios de dios.

Un poder tan natural y primitivo como magma en estado puro empezó a originarse en su diestra, disparando un proyectil del que surgieron alas, como si de un pájaro de lava se tratara, que acabó impactando en la cara de Falafel.- AGGGGGGGGGGGHHHHHHH ¿QUÉ ES ESTO? ¿HE BEBIDO DEMASIADO?.- El propio dolor del magma incandescente hizo que se desplomara en el suelo retorciéndose de dolor. Ante esta casuística, los esclavos de la mitad sur de la mina empezaron a gritar a modo de celebración, resonando aplausos y vítores por cada rincón del hoyo.- WISHISHISHI no puedo perder la compostura o mis queridos juguetes dejarán de verme como una amenaza WISHISHISHI.- Tembloroso por la quemadura que tenía en su cara, se levantó y se desplazó rápidamente en dirección opuesta al entramado de madera, de forma que pudiera tener tanto al vaquero como a la figura alada de cara. Se desplazó hasta que que tenía al lunarian dentro de su rango de tiro, es decir, 18 metros, y quedando a unos 40 del barba naranja.- ¡TE TENGO! WISHISHI.- Apuntó con su arma hacia el gigantesco ser alado y disparó una bala explosiva, embadurnada en alcohol, en su dirección.- ¡SHOT BULLET SHOT!- Una explosión de 10 metros de diámetro envolvió tanto al Lunarian como a una decena de esclavos. Ante la explosión, Falafel sólo podía reír como un maníaco mientras le daba un trago a su petaca, observando, ahora, a su otro objetivo.- EL SIGUIENTE ERES TÚ WISHISHISHI.

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[Imagen: Tb4Z3O3.png]
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RE: [Aventura T3 - Presente Absoluto] - Rebelión en la mina: Sindicalistas - por Garnet D. Matlock - 01-01-2024, 09:22 PM

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