[Aventura T3 - Presente Absoluto] - Rebelión en la mina: Sindicalistas
#57
Mitad Norte del Hoyo

Las quemaduras y el daño que había acumulado Naibe en cada parte de su cuerpo parecía que le había hecho delirar hasta imaginar una situación en la que la mujer golpeaba a todos los que la rodeaban. Pero se equivocaba. Antes de que siquiera pudiera levantarse por completo, el gyojin le asestó un puñetazo en la boca de su estómago, seguido de un derechazo, con aún más fuerza que su anterior golpe, en el mentón. A pesar de la combinación del hombre pez, eso no bastó para interrumpir a la mujer, que se acabó por levantar y alzó los brazos, tal y como tenía planeado hacer.- Os aseguro que es inútil, ¡YO SOY LA CAPATAZ DE ESTA MINA!- Pero antes de que pudiera realizar, la chica rubia, la arpía, la mujer que tanto quebradero de cabeza le había dado, debido a su testarudez y aguante, se dirigía hacia ella, dando vueltas sobre sí misma, propinándole una potente patada derecha, también en su mentón, que cortó de lleno la acción de la capataz. Naibe estaba apunto de perder la consciencia, y lo sabía, parecía que su fin, de manera irremediable, se estaba acercando. Su sistema nervioso se había saturado con tantos estímulos que ya ni sintió la segunda patada que su adversaria le había dado. Ni siquiera se había dado cuenta de que el pistolero, haciendo uso del poder de su fruta, tras un disparo púrpura, había alzado, a dos metros del suelo, a la capataz, siendo una presa completamente fácil de la muchedumbre, confusa por lo que estaba ocurriendo, pero sobre todo sedienta de sangre. Los palazos y los picos volvieron a darse en contra de la mujer, era un linchamiento en toda regla, un acto de justicia por todo el sufrimiento que habían tenido que soportar todo ese tiempo. Naibe no sentía nada, a pesar de la quemadura que resentía su cuerpo, sobre todo en la zona relativa a sus piernas, comenzaba a sentir frío, y a fundirse todo de negro.- Yo sólo quería... Protegeros de la angustia de ser libre...

Y con esas últimas palabras que resonaban en mente, la vida de la capataz se desvaneció por completó, desplomándose, su cuerpo ingrávido, hacia el suelo. El sonido seco de su cuerpo inerte chocando contra el árido suelo fue el preludio de otra ronda de gritos, a modo de celebración, por parte de los trabajadores. Habían conseguido acabar con la tiranía. Mientras la euforia invadía la mitad norte del hoyo, Kuraku y Tobías fueron adelantándose, liberando a los trabajadores, de ambas mitades de la mina respectivamente, de las cadenas que lo apresaban. La lágrimas y los agradecimientos no cesaban, era un nuevo comienzo en sus vidas. Sin embargo, había algunas personas que se mantenían escépticas, dirigiéndose hacia donde se encontraban la rubia y el gyojin. En la mitad sur del hoyo ocurría exactamente lo mismo, siendo Tobías completamente testigo de la cruda realidad a la que ahora se enfrentaban los libres trabajadores.- No tenemos manera de expresar nuestra gratitud... De verdad, muchas gracias por salvarnos de estos tiranos...- Se trataba del anciano al que habían apaleado anteriormente, antes de que descendiera el grupo. Presentaba varias magulladuras por cada rincón de su cuerpo, fruto del apaleamiento que había sufrido. Estaba apoyado en el hombro de la joven rubia que había sentido las palabras de Gronn.- Abuelo, ¡no te excedas! Estás muy malherido...- Se notaba con creces la preocupación que mostraba.-Estamos muy felices de que seamos libres, pero... ¿Qué pasará si ahora toma el mando Fanny y sus lacayos del almacén? ¿Qué debemos hacer ahora?- Era el precio de la libertad, debían de ser responsables y consecuentes con las decisiones que tomaban a partir de ahora.

Entonces, una señora de mediana edad, hurgando en la ropa de Naibe, encontró dos Den Den Mushi, uno normal, y el otro el que conectaba con los dos proyectores de ambas mitades. A sabiendas de los discursos que habían dado y las dudas que inundaban los corazones de algunos trabajadores, se aproximó, también, donde se encontraban Gronn y Aurora.- Quizás...- Le tendió la mano a los dos,  ofreciéndoles el Den Den Visual.- Deberías dedicar algunas palabras de las vuestras, para terminar de subir la moral- Ahora debían decidir quién daba ese último empujón para poder irse de allí con la conciencia tranquila, sabiendo que, no solo habían liberado, sino que habían conseguido sanar completamente las mentes, corazones y almas de los trabajadores.

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[Imagen: Tb4Z3O3.png]
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RE: [Aventura T3 - Presente Absoluto] - Rebelión en la mina: Sindicalistas - por Garnet D. Matlock - 06-01-2024, 02:28 PM

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