07-01-2024, 03:52 PM
Aurora entró poco a poco en un sueño reparador, estaba extremadamente cansada y ahora con las cosas en calma solo le apetecía dormir, antes de darse cuenta se vio a si misma en un bosque, pero no estaba sola
Bajo el manto estrellado del firmamento, Aurora se encontraba en brazos de Krum mientras atravesaban ese onírico bosque. Krum, sostenía a su hija con seguridad en sus fuertes brazos. El suelo cubierto de musgo cedía ante el, y la brisa nocturna parecía susurrar historias antiguas.
A medida que avanzaban, Aurora compartió sus inquietudes con Krum. "Padre, ¿qué haré si me encuentro con un rival invencible?"
Krum detuvo su paso "Aurora, el camino hacia tus sueños no siempre será fácil. Pero el paso que diste al no rendirte es el camino correcto."
Los rayos de la luna se filtraban a través de las ramas de los árboles, pintando un sendero plateado en el suelo del bosque onírico. Aurora, con la cabeza ligeramente apoyada en el hombro de su padre, asimilaba las palabras alentadoras. Krum continuó, "Desde el momento en que tu madre te acogió, siempre te vi como una humana con un potencial increíble. Pero ahora, a medida que avanzas, comienzo a ver en ti a toda una Oni, una guerrera con fuerza y determinación para superar cualquier obstáculo."
El bosque parecía cobrar vida a su alrededor, con el murmullo del arroyo y el crujir suave de las hojas que se mecían con la brisa. La complicidad entre padre e hija se fortalecía con cada latido compartido.
Finalmente, emergieron en una clara en el bosque donde un espejo de agua reflejaba el cielo estrellado. Al ver su reflejo, Aurora sintió una profunda punzada de orgullo.
Para su sorpresa, se vio a sí misma con unos pequeños cuernos rojos naciendo en su frente. El reflejo resplandecía con una energía nueva y salvaje. Al girarse hacia Krum, este, mirando al cielo con una sonrisa, comentó casi para sí mismo mientras desaparecía, "Mi pequeña está comenzando a seguir el verdadero sendero de la tribu Sardana".
Aurora no hizo mas que quedarse mirando en el espejo, con el pecho lleno de orgullo por las palabras de su padre.
Bajo el manto estrellado del firmamento, Aurora se encontraba en brazos de Krum mientras atravesaban ese onírico bosque. Krum, sostenía a su hija con seguridad en sus fuertes brazos. El suelo cubierto de musgo cedía ante el, y la brisa nocturna parecía susurrar historias antiguas.
A medida que avanzaban, Aurora compartió sus inquietudes con Krum. "Padre, ¿qué haré si me encuentro con un rival invencible?"
Krum detuvo su paso "Aurora, el camino hacia tus sueños no siempre será fácil. Pero el paso que diste al no rendirte es el camino correcto."
Los rayos de la luna se filtraban a través de las ramas de los árboles, pintando un sendero plateado en el suelo del bosque onírico. Aurora, con la cabeza ligeramente apoyada en el hombro de su padre, asimilaba las palabras alentadoras. Krum continuó, "Desde el momento en que tu madre te acogió, siempre te vi como una humana con un potencial increíble. Pero ahora, a medida que avanzas, comienzo a ver en ti a toda una Oni, una guerrera con fuerza y determinación para superar cualquier obstáculo."
El bosque parecía cobrar vida a su alrededor, con el murmullo del arroyo y el crujir suave de las hojas que se mecían con la brisa. La complicidad entre padre e hija se fortalecía con cada latido compartido.
Finalmente, emergieron en una clara en el bosque donde un espejo de agua reflejaba el cielo estrellado. Al ver su reflejo, Aurora sintió una profunda punzada de orgullo.
Para su sorpresa, se vio a sí misma con unos pequeños cuernos rojos naciendo en su frente. El reflejo resplandecía con una energía nueva y salvaje. Al girarse hacia Krum, este, mirando al cielo con una sonrisa, comentó casi para sí mismo mientras desaparecía, "Mi pequeña está comenzando a seguir el verdadero sendero de la tribu Sardana".
Aurora no hizo mas que quedarse mirando en el espejo, con el pecho lleno de orgullo por las palabras de su padre.
Resumen
