09-01-2024, 04:09 PM
Estilo dama del bosque. Eso me hacía recordar las viejas leyendas de la tribu nómada mink, las cuales hablaban de la diosa Neitssa, tan fiel a la dama Dhanna que la había hecho deidad. Era muy interesante y los movimientos precisos me fascinaban. Aurora me puso la mano en el hombro y me dio ánimos, pues ella tampoco lo había tenido fácil en la mina. Dejó la toalla que había cogido para secarse el sudor mientras hablaba conmigo en una roca baja y me pidió que la acompañara al lugar donde había estado danzando con su enemigo invisible. La acompañé para que me mostrara los secretos de aquellos maravillosos y flexibles pasos para hacer caer a los enemigos.
-Sabes? En mi tribu también venerábamos a una dama del bosque. Se llama Neitssa, la diosa de la caza. Los ojos verda esmeralda y el pelo azulado corto. Si te dispara estás perdido.... Perdona, me pongo a divagar cuando hablo de los dioses que cuidan a mi tribu jeje.
Empecé a imitar torpemente los movimientos de la cocinera rubia, intentando seguirlos lo más parecido posible, pero era tarea casi imposible. varias veces fueron las que me caí de pico al suelo y otras tantas de culo. Necesitaba estar más calmado, pero los entrenamientos físicos que había tenido eran siempre muy desgastantes y no estaba acostumbrado a aquellos movimientos delicados, que parecían totalmente naturales en la hermosa mujer. Respiré y me tranquilicé. Era la primera vez que alguien me ayudaba a entrenar que no fuera Morrel y a decir verdad, estaba nervioso. Tomé aire sentado en el suelo tras una caída más de culo donde mi cola me amortiguó y exhalé despacio. Me puse de pie de nuevo y mirando a Aurora levanté los brazos y apoyé en la pierna izquierda el peso de mi cuerpo echando este hacia delante.
-Sabes? En mi tribu también venerábamos a una dama del bosque. Se llama Neitssa, la diosa de la caza. Los ojos verda esmeralda y el pelo azulado corto. Si te dispara estás perdido.... Perdona, me pongo a divagar cuando hablo de los dioses que cuidan a mi tribu jeje.
Empecé a imitar torpemente los movimientos de la cocinera rubia, intentando seguirlos lo más parecido posible, pero era tarea casi imposible. varias veces fueron las que me caí de pico al suelo y otras tantas de culo. Necesitaba estar más calmado, pero los entrenamientos físicos que había tenido eran siempre muy desgastantes y no estaba acostumbrado a aquellos movimientos delicados, que parecían totalmente naturales en la hermosa mujer. Respiré y me tranquilicé. Era la primera vez que alguien me ayudaba a entrenar que no fuera Morrel y a decir verdad, estaba nervioso. Tomé aire sentado en el suelo tras una caída más de culo donde mi cola me amortiguó y exhalé despacio. Me puse de pie de nuevo y mirando a Aurora levanté los brazos y apoyé en la pierna izquierda el peso de mi cuerpo echando este hacia delante.
