11-01-2024, 04:11 AM
(Última modificación: 11-01-2024, 04:34 AM por Voz Seductora.)
Una vez dentro de la habitación - cabeza de Daisen incluída - la capitana Jenkins escuchó las palabras de Joe y lo miró de arriba a abajo con una ceja arqueada y el labio superior ligeramente arrugado, con una mueva un poco extraña. Parpadeó lento y clavó su mirada en sus ojos durante unos tensos segundos de silencio, y venteó olfateando con sutileza y elegancia el aire — El placer es mío Comandante... Joe. ¿Joe qué más? — preguntó danzando con la mano bajo la mesa agarrando un paquete de cigarrillos y extrayendo uno de ellos mientras se levantaba — Me habían descrito a un hombre con una apariencia mucho más... serena. Con un majestuoso y elegante bigote — matizó mientras se colocaba el cigarro en la boca, bordeando la mesa para encaminarse hacia él ignorando al resto — Es una pena que no sea así, pierde personalidad — dijo apoyándose en la mesa y haciéndole un gesto a Joe para que le encendiera el cigarro, pues había podido percibir que olía a tabaco con su buen sentido del olfato. Y mientras Joe hacía, deshacía, u obraba de la forma que fuera - que esperaba que fuera encendiendo el cigarro - la Capitana Jenkins pasó su mirada por todos y cada uno de los presentes con detenimiento y tras cerciorarse que su cigarro estaba encendido bien por mano de Joe o bien por la suya propia continuó con sus palabras.
— Tengo entendido que perdieron a un compañero y "héroe" de los Cabos Gemelos hace poco... el Contramaestre Vulkan, o algo así. Lo siento mucho — dijo mirando a Sephiroth — Larga melena roja y aun más largo acero... — murmuró sin disimulo exhalando el humo — El Contramaestre Kurowashi, supongo — e inclinó levemente la cabeza en señal de saludo, y desvió su mirada hacia Karlglass — Una enorme mujer mestiza con un sólo cuerno... es inconfundible, Teniente Karlglass — dijo alzando la barbilla sin perder la dignidad ni el poderío de su presencia — Dicen que posee uno de los más extraños y prometedores poderes de toda la Marina... algún día me gustaría verlo — añadió desviando entonces su mirada a Tenma y Daisen, respectivamente, volviendo a dar una calada al cigarro y exhalando — Y si mi información no me falla, el joven con una cicatriz en la cara y cabello malva debe ser el Contramaestre Ryusuke, y nuestro enorme guardián tras el marco de la puerta, el Contramaestre Rengoku — e inclinó la cabeza a cada uno respectivamente a modo de saludo cordial y formal — Disculpe por obligarle a permanecer fuera... es difícil lograr embarcaciones de mayores dimensiones, aunque el Bakuzan sea una nave colosal — se disculpó y entonces reparó su mirada lentamente en Ikirami — Y usted debe ser la soldado raso sin gloria ni nombre que se ha ganado salir en los periódicos y ser reubicada a una zona que... le viene grande — dijo con cierto desdén, observando por completo su apariencia y volviendo a fumar — Aunque hasta ahora no lo entendía ya me puedo imaginar por qué lo ha conseguido... — añadió a un tono más bajo y exhaló de nuevo, y entonces dio la espalda a todos justo cuando la lámpara del techo comenzó a moverse ligeramente campanilleando los cristales de decoración que colgaban de ella.
La Capitana Jenkis se dirigió a la estantería más próxima y extrajo de entre dos libros un sobre ocre firmado con pluma y tinta negra, y se giró de nuevo para caminar hacia Joe con calma mientras sólo se escuchaban el sonido de sus tacones y el crepitar de las olas del mar chocando contra el casco del barco.
— Esto son órdenes directas de arriba. De bastante arriba — dijo extendiéndole la carta, cerrada y lacrada con un sello azul con el logo estampado de la Marina — Según me han comunicado su división ha vivido ciertas situaciones y circunstancias bastante truculentas en estos últimos meses, y aunque han sabido arreglárselas hasta el momento no lo han hecho de la forma más eficiente, ni para los civiles ni para la integridad de sus propias tropas — dijo dando una fuerte calada al cigarro y volviendo a su escritorio — Aunque acabaron con los Dalton y eso nos facilita el trabajo para capturar a Sticky Fingers... les felicito porque eso ha llamado la atención de alguien importante — y se sentó en su silla cruzando las piernas exhalando el humo y apagando el cigarro en el cenicero sobre la mesa, suspirando y volviendo a miraros a todos de uno en uno en orden inverso a como os fue saludando, acabando en Joe.
— Así que... bienvenidos al Bakuzan, por favor, pónganse cómodos y busquen a Gio, el recluta de antes... él les llevará a sus camarotes. Pueden hacer lo que gusten durante la travesía siempre que no altere el orden establecido en mi navío y confío en que no tratarán de imponer su rango sobre ninguno de mis hombres, pues estos sólo responden ante mi personalmente — y apartó la mirada hacia unos documentos de la mesa, restando la importancia de los presentes a la de unos meros subordinados, que jerárquicamente es lo que eran — Llegaremos a Impel Down en dos días. Pueden irse — finalizó, haciendo un gesto con la mano tras el cual comenzaba a escribir un informe que tenía a medio acabar esperando que salieseis de su camarote sin hacer nada perjudicial para vosotros mismos pues no sólo era una autoridad para vosotros, si no que estabais en su casa y como todo buen Marine, se esperaba que cumplieseis las normas.
— Tengo entendido que perdieron a un compañero y "héroe" de los Cabos Gemelos hace poco... el Contramaestre Vulkan, o algo así. Lo siento mucho — dijo mirando a Sephiroth — Larga melena roja y aun más largo acero... — murmuró sin disimulo exhalando el humo — El Contramaestre Kurowashi, supongo — e inclinó levemente la cabeza en señal de saludo, y desvió su mirada hacia Karlglass — Una enorme mujer mestiza con un sólo cuerno... es inconfundible, Teniente Karlglass — dijo alzando la barbilla sin perder la dignidad ni el poderío de su presencia — Dicen que posee uno de los más extraños y prometedores poderes de toda la Marina... algún día me gustaría verlo — añadió desviando entonces su mirada a Tenma y Daisen, respectivamente, volviendo a dar una calada al cigarro y exhalando — Y si mi información no me falla, el joven con una cicatriz en la cara y cabello malva debe ser el Contramaestre Ryusuke, y nuestro enorme guardián tras el marco de la puerta, el Contramaestre Rengoku — e inclinó la cabeza a cada uno respectivamente a modo de saludo cordial y formal — Disculpe por obligarle a permanecer fuera... es difícil lograr embarcaciones de mayores dimensiones, aunque el Bakuzan sea una nave colosal — se disculpó y entonces reparó su mirada lentamente en Ikirami — Y usted debe ser la soldado raso sin gloria ni nombre que se ha ganado salir en los periódicos y ser reubicada a una zona que... le viene grande — dijo con cierto desdén, observando por completo su apariencia y volviendo a fumar — Aunque hasta ahora no lo entendía ya me puedo imaginar por qué lo ha conseguido... — añadió a un tono más bajo y exhaló de nuevo, y entonces dio la espalda a todos justo cuando la lámpara del techo comenzó a moverse ligeramente campanilleando los cristales de decoración que colgaban de ella.
La Capitana Jenkis se dirigió a la estantería más próxima y extrajo de entre dos libros un sobre ocre firmado con pluma y tinta negra, y se giró de nuevo para caminar hacia Joe con calma mientras sólo se escuchaban el sonido de sus tacones y el crepitar de las olas del mar chocando contra el casco del barco.
— Esto son órdenes directas de arriba. De bastante arriba — dijo extendiéndole la carta, cerrada y lacrada con un sello azul con el logo estampado de la Marina — Según me han comunicado su división ha vivido ciertas situaciones y circunstancias bastante truculentas en estos últimos meses, y aunque han sabido arreglárselas hasta el momento no lo han hecho de la forma más eficiente, ni para los civiles ni para la integridad de sus propias tropas — dijo dando una fuerte calada al cigarro y volviendo a su escritorio — Aunque acabaron con los Dalton y eso nos facilita el trabajo para capturar a Sticky Fingers... les felicito porque eso ha llamado la atención de alguien importante — y se sentó en su silla cruzando las piernas exhalando el humo y apagando el cigarro en el cenicero sobre la mesa, suspirando y volviendo a miraros a todos de uno en uno en orden inverso a como os fue saludando, acabando en Joe.
— Así que... bienvenidos al Bakuzan, por favor, pónganse cómodos y busquen a Gio, el recluta de antes... él les llevará a sus camarotes. Pueden hacer lo que gusten durante la travesía siempre que no altere el orden establecido en mi navío y confío en que no tratarán de imponer su rango sobre ninguno de mis hombres, pues estos sólo responden ante mi personalmente — y apartó la mirada hacia unos documentos de la mesa, restando la importancia de los presentes a la de unos meros subordinados, que jerárquicamente es lo que eran — Llegaremos a Impel Down en dos días. Pueden irse — finalizó, haciendo un gesto con la mano tras el cual comenzaba a escribir un informe que tenía a medio acabar esperando que salieseis de su camarote sin hacer nada perjudicial para vosotros mismos pues no sólo era una autoridad para vosotros, si no que estabais en su casa y como todo buen Marine, se esperaba que cumplieseis las normas.
Carta de Joe
Aclaraciones
Narración
