15-01-2024, 05:52 AM
El transcurso del viaje llegaba a su fin, habíamos llegado a nuestro destino. Aunque no me puedo quejar en absoluto. Sin duda, toda esta experiencia había servido para recapacitar sobre uno mismo y hacer un ejercicio general para integrarnos más y fortalecernos como equipo. Pero todo tenía un final, y nuestra misión tomaba forma en la prisión más importante del mundo.
Aquello era jolgorio y buen rollo hasta que, entra a toda velocidad el guardia que nos hizo de guía en nuestro primer encuentro, el soldado Gio. Con su llegada, nos da el aviso de la inminente llegada a la prisión y nos suelta un par de pequeños datos sobre Impel Down. Tras ello, nos obsequia con un recipiente de agua que va a parar a manos de Sephi y unos elogios de ánimo. Se hicieron un par de comentarios sobre el olor del agua regalada, nada que fuera conmigo. Sin embargo, me deja pensativo. Con todo dicho y avisado, desaparece entre la multitud que se prepara para abandonar el barco al igual que nosotros.
Abandonamos el camarote de Daisen todos juntos, ya con todo listo y preparado para partir. El ajetreo era generalizado, con soldados de un lado para otro cumpliendo tareas mientras que otros se proponían abandonar la embarcación. Por encima de todos ellos, me llama la atención poderosamente un pequeño gesto de Joe frente a una sala de comunicaciones. El detalle es fútil, pero desde la retaguardia se ve todo mejor. Más cuando Karl también parecía darse cuenta, aunque al igual que yo, no le da un valor relevante.
Saliendo ya del recinto, se puede ver la majestuosidad terrorífica y arquitectónica del complejo que teníamos en frente. Un lugar donde nadie quiere entrar, ni héroes ni villanos. Un sitio conocido como el infierno en la tierra. Y a mí... A mí me llamaba más la atención la figura altiva y lejana que nos observaba desde una posición privilegiada en las alturas. La capitana Jenkins, apoyada en su espada, no nos quitaba el ojo de encima, como si de una halcón mirando a su presa se tratara. Yo nada más veo que nos acecha, me volteo rápido deseando no haberla visto. Y si todo esto de estar en un lugar terrible y ser observados todavía me sabía a poco, la teniente se dirige a Joe con las palabras más desacertadas para el momento, demostrando malestar con la situación y sin entender las razones de nuestra estancia.
Todo me suele importar bien poco. Confío en mis capacidades, y rara vez me cuestiono las cosas. Pero cuando en una mano caen 4 ases, el universo quiere que apuestes fuerte.
-¿Que leches está pasando aquí? Karl está empezando a dudar de todo esto... Joe parece estar al tanto de algo que el resto no... Y la persona que nos ha mandado aquí parece más en nuestra contra que con nosotros, y eso que quería hablar con ella...- pienso mientras avanzamos, rascándome la perilla desde la retaguardia de la división. Puedo ver cómo Joe le pide el agua a Sephi, y este no duda en entregárselo. Yo aprovecho, armándome de valor, para colocarme a su izquierda y con seriedad comentarle. -Comandante, ¿tiene un segundo...?- entonces aflojo la voz y agacho la cabeza, suficiente como para que con suerte, solo me escuche él y la persona colindante si cabe.- Comandante... ¿Galardones, reuniones o burocracia aquí dentro? Este lugar solo es de castigo. Puede confiar su vida y la del resto en mis manos, pero, por favor, esté alerta en todo momento aquí dentro...- termino de declarar, con profunda preocupación y seriedad.
Impel Down no era una ciudad de vacaciones ni de turismo. Y que una división entera, gigante incluido, entrara de cabeza, me hacía cuestionarme muchas cosas. Algo no me olía bien, y esta vez, no era el perfume de Sephiroth...
Aquello era jolgorio y buen rollo hasta que, entra a toda velocidad el guardia que nos hizo de guía en nuestro primer encuentro, el soldado Gio. Con su llegada, nos da el aviso de la inminente llegada a la prisión y nos suelta un par de pequeños datos sobre Impel Down. Tras ello, nos obsequia con un recipiente de agua que va a parar a manos de Sephi y unos elogios de ánimo. Se hicieron un par de comentarios sobre el olor del agua regalada, nada que fuera conmigo. Sin embargo, me deja pensativo. Con todo dicho y avisado, desaparece entre la multitud que se prepara para abandonar el barco al igual que nosotros.
Abandonamos el camarote de Daisen todos juntos, ya con todo listo y preparado para partir. El ajetreo era generalizado, con soldados de un lado para otro cumpliendo tareas mientras que otros se proponían abandonar la embarcación. Por encima de todos ellos, me llama la atención poderosamente un pequeño gesto de Joe frente a una sala de comunicaciones. El detalle es fútil, pero desde la retaguardia se ve todo mejor. Más cuando Karl también parecía darse cuenta, aunque al igual que yo, no le da un valor relevante.
Saliendo ya del recinto, se puede ver la majestuosidad terrorífica y arquitectónica del complejo que teníamos en frente. Un lugar donde nadie quiere entrar, ni héroes ni villanos. Un sitio conocido como el infierno en la tierra. Y a mí... A mí me llamaba más la atención la figura altiva y lejana que nos observaba desde una posición privilegiada en las alturas. La capitana Jenkins, apoyada en su espada, no nos quitaba el ojo de encima, como si de una halcón mirando a su presa se tratara. Yo nada más veo que nos acecha, me volteo rápido deseando no haberla visto. Y si todo esto de estar en un lugar terrible y ser observados todavía me sabía a poco, la teniente se dirige a Joe con las palabras más desacertadas para el momento, demostrando malestar con la situación y sin entender las razones de nuestra estancia.
Todo me suele importar bien poco. Confío en mis capacidades, y rara vez me cuestiono las cosas. Pero cuando en una mano caen 4 ases, el universo quiere que apuestes fuerte.
-¿Que leches está pasando aquí? Karl está empezando a dudar de todo esto... Joe parece estar al tanto de algo que el resto no... Y la persona que nos ha mandado aquí parece más en nuestra contra que con nosotros, y eso que quería hablar con ella...- pienso mientras avanzamos, rascándome la perilla desde la retaguardia de la división. Puedo ver cómo Joe le pide el agua a Sephi, y este no duda en entregárselo. Yo aprovecho, armándome de valor, para colocarme a su izquierda y con seriedad comentarle. -Comandante, ¿tiene un segundo...?- entonces aflojo la voz y agacho la cabeza, suficiente como para que con suerte, solo me escuche él y la persona colindante si cabe.- Comandante... ¿Galardones, reuniones o burocracia aquí dentro? Este lugar solo es de castigo. Puede confiar su vida y la del resto en mis manos, pero, por favor, esté alerta en todo momento aquí dentro...- termino de declarar, con profunda preocupación y seriedad.
Impel Down no era una ciudad de vacaciones ni de turismo. Y que una división entera, gigante incluido, entrara de cabeza, me hacía cuestionarme muchas cosas. Algo no me olía bien, y esta vez, no era el perfume de Sephiroth...
Aclaraciones
